jueves, 27 de enero de 2011

Hume, IV: Ética y política. El emotivismo moral

HUME
ÉTICA Y POLÍTICA
ÉTICA

1. CRÍTICA DEL RACIONALISMO MORAL.

1.1. Naturaleza y fundamento de los juicios morales.

     Los filósofos intentan fundamentar la moral, explicar qué es y descubrir su naturaleza. Lo primero que observamos es que tenemos un código moral, por el cual juzgamos las acciones propias e impropias.
Código moral: conjunto de juicios a través de los cuales se expresa la aprobación o reprobación de ciertas conductas y actitudes.
     ¿Cuál es la naturaleza de estos juicios? ¿En qué se fundan? ¿Quién los dicta? La respuesta racionalista es: la razón. Esto supone que la razón puede conocer el supuesto orden natural ético. El racionalismo ético se basaría en lo siguiente:
Distinción orden natural / orden positivo. El primero (equivalente al orden moral) es universal y necesario; tradicionalmente se identificaba con el orden divino. El segundo (derecho positivo) depende de las sociedades y momentos históricos.
La razón es igual para todos. Los autores racionalistas consideran que los preceptos morales son racionales, y por ello universales, objetivos y necesarios. Esto garantiza la objetividad de la moral. Sólo es necesario conocer el orden natural ético para juzgar una conducta como buena o mala.

1.2. Crítica de Hume al racionalismo moral
     Hume acusa de esto a las éticas racionalistas de caer en la falacia naturalista: éstaconsiste en pasar de enunciados de enunciados descriptivos a prescriptivos, del “es” al “debe”, para fundamentar la moral. Se hace cuando se intenta fundamentar la moral en las leyes de la naturaleza (o el universo). Hume denuncia que se pasa de un nivel lógico a otro. Separa el mundo de cuestiones de hecho, que se imponen a la percepción simple como tales, y un mundo de sentimientos morales de aprobación o censura. Hume niega que la moral pueda explicarse por impresiones o reducirse a ellas; no se puede, pues, construir o deducir una moral normativa. Veamos su argumentación.

     La razón no puede ser fundamento de nuestros juicios morales. Hume sigue el siguiente silogismo:
a) La razón no puede determinar ni impedir nuestro comportamiento.
b) Pero los juicios morales determinan nuestro comportamiento.
c) Luego los juicios morales no provienen de la razón.   
     El punto b) es evidente, pero ¿por qué afirma el punto a)? Se deriva de su teoría del conocimiento. Si las cuestiones morales fueran conocimiento tendría que ser: o de relación de ideas o de hechos.
 1. El primero (conocimiento de relación de ideas) no se aplica sin un fin externo a ella (como sucede con las Matemáticas y la mecánica: la primera se aplica a la segunda, pero los fines no están en las matemáticas, sino en el interés humano por transformar la naturaleza). Es obvio, pues, que el conocimiento, por sí mismo, no impulsa a la acción.     
2. Respecto al segundo (conocimiento de hechos), ¿hay impresión del vicio? Vemos un hecho (por ejemplo un asesinato), pero una impresión de vicio acompañando a ese hecho no. Es decir, podemos tener impresión de un hombre acercándose con un cuchillo, de una mujer de espaldas, del cuchillo clavándose... Pero, al igual que ocurría con la causalidad como fuerza oculta con que asociábamos dos fenómenos, en realidad el vicio o la virtud de tales impresiones no son ellas mismas una impresión. Lo más que podemos afirmar es que eso que hemos visto nos ha producido un sentimiento desagradable, de reprobación; pero no que haya una impresión objetiva del vicio mismo.
     Esta reprobación es un hecho, pero del sentimiento, no un juicio de la razón. Está en el sujeto, no en el objeto. Por ello, no podemos hablar de un orden natural, de una objetividad de la moral ni de una razón que conozca ese orden.

2. EL EMOTIVISMO MORAL

     Si los juicios morales no son conocimientos, ¿qué son entonces? Sobre su naturaleza Hume va a responder que son sentimientos.
2.1. Sentimientos o pasiones como fundamento de la moral
     El objeto real de la ética es lo que de hecho es considerado bueno o malo por los hombres, no lo que deba serlo.
    Los sentimientos son las fuerzas que realmente nos determinan a obrar. Se instauran así como fundamento último de la moral.
Del mismo modo que el conocimiento se fundamentaba en las impresiones, el equivalente a las impresiones en la moral son las pasiones: son un hecho dado, un impulso original inexplicable que lo explica todo.
Pero no toda pasión o sentimiento es un sentimiento moral; éste se define como un cierto tipo de sentimiento de aprobación o reprobación que experimentamos respecto de ciertas acciones y maneras de ser de los seres humanos. Lo caracteriza como natural (no lo aprendemos, es espontáneo; así omite el papel de la costumbre en la definición de lo moral) y desinteresado (no obedece a ningún fin fuera de sí; así lo delimita respecto a otros sentimientos, como el egoísmo).

2.2. Papel de la razón en la moral

     Sólo se aplica a los medios. La razón es incapaz de mover la voluntad; nos proporciona estrategias, medios, para alcanzar los fines que dictan las pasiones. “La razón es esclava de las pasiones”.
     Tenemos gustos y sentimiento de cada cosa particular. No hay leyes generales; los gustos y sentimientos lo son de cada uno en particular, luego no se puede demostrar que algo es bueno o malo de una forma racional.
2.3. Características del emotivismo moral

- Es una ética a posteriori. El sentimiento moral sólo se da cuando se da el hecho, y la razón nada puede anteceder como juicio a priori. Similitud con relación causal: expectación del placer o displacer moral.
- Es hedonista. El sentimiento moral es un sentimiento de placer o displacer, desintererados, ante ciertos actos.
- Es intersubjetiva: para salvar el subjetivismo en que queda sumida la ética, explica la coincidencia del sentimiento moral en la mayoría de las personas por medio de la apelación a una naturaleza humana común.

POLÍTICA

     La vida en sociedad se basa en el común acuerdo respecto a las virtudes. La catalogación de las virtudes es de cierto carácter convencional, artificial (no existe una moral objetiva), pero no arbitrario: se fundan en la común naturaleza de nuestros sentimientos, y se establecen para mejor convivencia. A partir de aquí se ordena y estructura la sociedad.
     La naturaleza humana común hace posible la aceptación de la obligación, de la justicia y de otras “normas” morales y sociales. Aunque las obligaciones (como la justicia” son artificiales (pero no arbitrarias), se fundan en el egoísmo propio de cada individuo humano. Promovemos virtudes sin las cuales no alcanzaríamos una seguridad necesaria para convivir.
     Identifica los intereses del individuo con la virtud (por tanto, con las normas sociales). A esta identidad la llama “sentimiento de simpatía”, que fundamenta el altruismo en que se sustenta la convivencia.
Sentimiento de simpatía: cierta inclinación que todos los hombres poseen a participar de las inclinaciones y sentimientos de los otros. Posibilita que los hombres se comuniquen sus sentimientos. Gracias a ella hay una cierta uniformidad en los modos de sentir y pensar de una comunidad determinada.
     La apelación de Hume a la naturaleza humana común, creando así una imagen de la moral como intersubjetiva, se encuentra a la base de la respuesta a un problema que se deriva inevitablemente de su ética y su política: ¿Qué razones se pueden tener para preferir el punto de vista general al particular? Podemos abogar por el interés común y el consenso para defender la necesidad de normas, pero de hecho no existen razones para juzgar como perversa ningún tipo de conducta, ni para condenar que cualquier individuo anteponga sus intereses a los del grupo, si su naturaleza emocional le inclina a ello.

domingo, 23 de enero de 2011

Descartes, diapositivas de resumen


F-I

Falacia: es una forma de argumentación no válida. En general se aplica a las formas de argumentación que, pareciendo válidas, no lo son, constituyendo las principales fuentes de error o engaño. Se desvelan como tales a partir del análisis lógico.
Falacia naturalista: denunciada por Hume y denominada así por Moore, se aplica a cierta hipótesis sobre la naturaleza de la moral según la cual sus predicados no son normativos sino de hecho. Dicho de otro modo, consiste en confundir el mundo del ser con el del "deber ser". En este sentido, decir que cierto tipo de acción es buena, o justa, no equivale a decir que algo es blanco, grande, o material, por ejemplo.

Falsabilidad, falsación: términos acuñados por Popper a partir del problema lógico de la inducción para afirmar que, aunque un hecho o conjunto de hechos pueden invalidar una teoría, ningún hecho puede servir para verificarla. La ciencia, por tanto, no puede ser verificada, sólo falsada: ésta se convierte en una característica propia que la distingue de otro tipo de creencias. La ciencia ha de ser abierta y estar siempre sujeta a revisión y crítica.

Fenomenalismo: corriente filosófica que identifica “ser” con “ser percibido”. Del griego “phainomenon”, lo que se muestra o aparece. Se aplica a la corriente inaugurada por Berkeley.
Fenómeno: del griego phainómenon, lo que se muestra, lo que aparece. Se utiliza para referirse al mundo tal y como se muestra a nuestro conocimiento, no tal y como es en sí mismo.

Forma, formal: la forma es lo que determina lo que son las cosas, frente a la materia, que alude a aquello de lo que están hechas. Se refiere, por tanto, a lo que hace que las cosas sean lo que son, no sólo en su aspecto visible (es decir, no sólo como "siluetas" o figuras). Es lo que se intenta captar al definir algo, de ahí que guarde relación con los conceptos, que intentarían ser la expresión verbal de las "formas" de las cosas. Los griegos se referían a ello como eidos (idea) o morfé; el primer término es el que prevalece en Platón, mientras que Aristóteles utiliza más el segundo. Ambos desarrollan unas nociones ontológicas al respecto (lo que constituye el ser de las cosas), que conllevan unas nociones epistemológicas (lo que la mente capta respecto de lo que las cosas son).
En sentido lógico, lo "formal" se opone al contenido de los argumentos. Alude así a la estructura del razonamiento. En la proposición "el león es un animal", león y animal serían la materia o contenido del juicio, mientras que la relación establecida entre ellos (el hecho de ser algo) sería la forma.
Gnoseología: del latín gnosis, teoría del conocimiento. En general puede intercambiarse con Epistemología (teoría de la ciencia, del griego episteme, conocimiento de lo universal).

Hipótesis: del griego hypo-tesis, tesis que se coloca a la base para desarrollar una explicación. Supuesto del que se extraen ciertas consecuencias. Se distingue del axioma en cuanto este último es considerado como “verdad evidente”, mientras que la hipótesis no es algo que se tenga que creer necesariamente. En la ciencia experimental puede referirse tanto al supuesto que después habrá de comprobarse mediante experimentación (hipótesis física) como a una explicación teórica posible de un fenómeno físico (hipótesis metafísica); esta última ha sido más o menos desdeñada por Newton como innecesaria (como manifestó sobre las causas de la gravedad: Hipotesis non fingo).
Impresión: suele entenderse por tal la huella o excitación que producen los órganos de los sentidos en la mente. Se distingue de la percepción en que ésta implica una elaboración (que equivaldría a las impresiones complejas de Hume y otros empiristas) o unos esquemas cognitivos previos. La distinción entre impresión y percepción es fundamental en la psicología de la Gestalt.

Inducción, inductivo: se llama inducción al método de razonamiento por el cual se extraen conclusiones generales a partir de enunciados particulares. Platón utilizó el término epagogé (pagwg), traducido como inducción, para  referirse al modo de inducir el conocimiento a alguien (un niño, pensando en educación), es decir, conducirlo a la adquisición de un conocimiento. Pero junto aeste sentido psicológico y pedagógico añade otro referido a la dialéctica: lo aplica a la elevación desde lo sensible a lo inteligible En Aristóteles se distingue la inducción imperfecta (de los particulares a lo general) de la perfecta (de la esencia al género, o de una clase a otra de orden superior). De su pensamiento se dedujo la distinción aristotélica entre inducción y silogismo.
Bacon pretendió hacer una lógica de la inducción, ya que en ella se basan las ciencias empíricas y las precipitaciones de la inducción son fuente de errores (clasificados en los famosos idola); Hume llevó a sus máximas consecuencias la inconsistencia lógica de la inducción: dado que el conocimiento de las ciencias empíricas es un conocimiento de hechos y no tenemos conocimiento de los hechos futuros, las afirmaciones predictivas de las ciencias empíricas carecen de consistencia lógica. Este descubrimiento inspiró a Popper para establecer su teoría de la falsación sobre la evolución de las ciencias.

Inteligible: forma de conocimiento que se suele oponer al “sensible”: el primero es el proporcionado por captación racional, el segundo por los sentidos. Para Platón son las cosas en cuanto son, no en cuanto aparecen –a los sentidos se muestran cambiantes-, y estableció una distinción radical de mundos (sensible e inteligible) a partir de la separación de ambas formas de conocimiento. Kant rechazó la existencia de intuiciones inteligibles: todo conocimiento parte de la experiencia.

Intuición: conocimiento inmediato. Una impresión sensible, por ejemplo, es una intuición; la percepción sensible implica ya una determinada elaboración cerebral. En el aspecto sensible sería un conocimiento intuitivo el de las impresiones simples de Hume y otros empiristas. Las ideas innatas podrían relacionarse con la idea de “intuiciones inteligibles”, cuya existencia o posibilidad negará Kant.

Inteligible: forma de conocimiento que se suele oponer al “sensible”: el primero es el proporcionado por captación racional, el segundo por los sentidos. Para Platón son las cosas en cuanto son, no en cuanto aparecen –a los sentidos se muestran cambiantes-, y estableció una distinción radical de mundos (sensible e inteligible) a partir de la separación de ambas formas de conocimiento. Kant rechazó la existencia de intuiciones inteligibles: todo conocimiento parte de la experiencia.

Guerras Médicas y del Peloponeso

martes, 18 de enero de 2011

Hume, III: Crítica a las tres sustancias

HUME
CRÍTICA A LAS TRES SUSTANCIAS

     En respuesta a la demostración cartesiana de las tres sustancias (Dios, el alma y el mundo), Hume va a oponer las consecuencias más radicales de su empirismo. La ontología de Hume es, pues, más bien una negación de la ontología. Veamos cada una de ellas.

DIOS
     No es objeto de representación, no tenemos impresión de Él: por tanto, tampoco podemos tener conocimiento de Él ni demostración a partir de Él. Dios es tan sólo objeto de fe.
     En realidad, Hume ni afirma ni niega su existencia; simplemente lo saca del ámbito del conocimiento y la reflexión. El infinito, en cuanto concepto matemático, no es una idea innata (no existen) sino que pertenece al tipo de conocimiento de relación de ideas. Por otro lado, no podemos decir nada sobre Él como causa de los seres del mundo.

MUNDO EXTERIOR
     Descartes y Hume coinciden en que de el mundo exterior sólo tenemos impresiones. Pero para Descartes son ideas que nos parecen corresponder con una realidad exterior (adventicias), y se ve en la necesidad de demostrar la existencia de tal realidad -para lo que recurre a Dios como garante-. Hume, en cambio, se limita a prescindir de la necesidad de demostrar tal concepto: en cuanto sustancia ajena a mis impresiones, queda fuera del conocimiento.
     Su argumento es el siguiente: la idea de un mundo exterior es una inferencia causal; presuponemos que existen objetos en un mundo exterior que causarían en mis sentidos las impresiones. Pero ya hemos visto que las impresiones son el límite de nuestro conocimiento y que el principio de causalidad posee una fundamentación psicológica, no lógica.

EL ALMA O IDEA DE "YO"
     Aquí no hay inferencia causal (recordemos que Descartes no deduce el yo o la conciencia; se conoce por intuición -conocimiento inmediato-; hay una crítica a la intuición de Descartes.
El "yo" no es más que un conjunto de impresiones; estas impresiones no son constantes e invariables, sino que cambian con la experiencia. No podemos concluir que exista un "yo" o sustancia (sub-stantia) como sujeto o soporte (sub-iectum) de las impresiones. Esta presunción es lo que se conoce como "prejuicio sustancialista": tendemos a creer que toda actividad o fenómeno implica una sustancia que lo lleva a cabo. Concebimos el "yo" o alma como una sustancia que sirve de soporte a las impresiones; pero si pensamos en el "yo" e intentamos vaciarlo de todo contenido (recuerdos, sentimientos, opiniones...) no nos queda ninguna otra impresión subyacente. No tenemos impresión de la sustancia "yo".
      Pero entonces, ¿cómo explicamos la conciencia del "yo", el que me perciba a mí mismo como una unidad? La idea que tenemos de la unidad de nuestro propio ser, a lo que llamamos "yo", se explica por la memoria. El hecho de que recuerde unidas una serie de impresiones -recuerdos unidos a sentimientos, opiniones o sensaciones- hace que confundamos sucesión con identidad.
     El yo, para Hume, sería sólo el conjunto de impresiones pasadas y presentes que tengo. Una vez más, las impresiones son el límite de nuestro conocimiento. 


lunes, 17 de enero de 2011

HUME II: Gnoseología

HUME
GNOSEOLOGÍA


     Como empirista, Hume considera que todo conocimiento procede, en último término, de la experiencia; esta es lo único que nos consta para explicar el mundo. Para explicar esta procedencia recurre a los siguientes esquemas:

A. ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO

 a) Las impresiones. El principio y límite de todo conocimiento son las impresiones, que son los datos que captamos directamente por los sentidos. Éstas pueden ser
· Simples: no divisibles en otros términos (color, aromas…) y
· Complejas: conjunto de impresiones simples que forman una unidad (paisajes, objetos...)

b) Ideas. Para Hume, son las huellas que dejan las imrpesiones en nuestra mente. Las ideas proceden de las impresiones, y se distinguen únicamente por el grado de vivacidad. Se dividen también en simples y complejas.
· Simples. Proceden directamente de las impresiones simples.
· Complejas. Composición de ideas simples, que no necesariamente proceden de las impresiones complejas. Así, explica la presencia en el alma de ideas que nunca hemos percibido directamente. En ´´ultimo término, se componen de ideas simples que proceden de impresiones simples.
     A partir de las ideas simples se pueden recombinar nuevas ideas y dar lugar así a los objetos y seres de la imaginación. Esto explica que tengamos ideas que no parezcan provenir de la experiencia.

B. TIPOS DE CONOCIMIENTO

a) De relaciones entre ideas. Es el ámbito de los conocimientos formales (álgebra, geometría, aristmética, lógica...). No hay ideas innatas, sólo el estudio de las relaciones entre ideas una vez abstraídas éstas como contenido.
     E: "un triángulo tiene tres ángulos"; "los ángulos de un triángulo suman 180º"...

b) De hechos. Abarca el ámbito de la existencia, de la vida, no de la reflexión. Sobre ellos no se da certeza demostrativa, sólo probabilidad.
     E.: "César cruzó el Rubicón"; "Alejandro Magno conquistó Persia"...

Estos dos tipos de conocimiento dan lugar a dos tipos de proposiciones:

1. Analíticas. El predicado está contenido en el sujeto. En el ejemplo del triángulo, su contrario implica contradicción lógica. Provienen de la razón y la reflexión. No incrementan el conocimiento, sólo lo aclaran.

2. Sintéticas. El predicado no está incluido en el sujeto. Su contrario no implica contradicción lógica. Provienen de la creencia. Por ejemplo: "el fuego quema". No podríamos saberlo si no lo hubiéramos experimentado antes (no es necesario que sea uno mismo: podemos fiarnos de las experiencias contrastadas de todos los demás humanos).
Lo que impulsa al asentimiento de este tipo de proposiciones es un sentimiento; proporcionan creencia, no certeza. Hume habla de dos tipos de conocimiento probable:
     - El meramente probable (puede que mañana llueva)
     - El de evidencia superior: proviene de pruebas del pasado. Se trata de certezas vitales, suficientes para la vida. Aquí entran las cuestiones causales.

Hume afirma que:
todos los enunciados analíticos son a priori y
todos los enunciados sintéticos son a posteriori.
     Esta constatación implica, como consecuencia lógica, la imposibilidad de acrecentar a priori nuestro conocimiento: la ciencia empírica, por tanto, en cuanto plantea leyes universales, carece de consistencia lógica.


CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD

     La causalidad podría definirse como la dinámica de la imaginación ante lo que la presencia de una idea nos lleva a inferir otra idea (por costumbre o memoria) como su efecto o causa.

Génesis. No surge a priori, sino fundada en la experiencia. El predicado, por tanto, no está incluido en el sujeto. Por ejemplo: a fuerza de observar que al meter la mano en el fuego nos quemamos, aprendemos que el fuego quema.
     Hume no va a negar su configuración ontológica (no podemos salirnos de nuestras impresiones, por tanto no podemos afirmar nada sobre cómo funciona el mundo en sí), sino que podamos dar una explicación racional de ello: éste es un terreno gnoseológico. La causalidad no es una impresión más: percibimos el fuego, sentimos el calor, pero no percibimos "la causalidad" entre ambos efectos. Este principio aparece así sólo como una ley del pensamiento, con lo cual queda subjetivizado. Es una ley sin la cual el hombre no podría hacer previsiones sobre el mundo y actuar en él. Su naturaleza última es, pues, de necesidad psicológica, no lógica.
     La repetición de que a un suceso le siga otro no informa de que exista una conexión necesaria: esto es producto del prejuicio de la uniformidad de la naturaleza. Sentimos una determinacion de la mente a pasar de un suceso a otro que habitualmente le sigue; esto es una creencia, fruto del hábito.

    La conclusión es que, si todo conocimiento proviene de la experiencia, podemos tener impresiones del pasado y del presente, pero no del futuro, porque del futuro no tenemos experiencia. La ciencia empírica, en cuanto pretende ser conocimiento necesario y por tanto predictivo, carece de consistencia lógica.

La física contemporánea da la razón a esta crítica humeana de la ciencia determinista: el universo cuántico funciona generando sus propias leyes, y es posible concebir universos donde las leyes físicas sean distintas a las de nuestro mundo.
Película recomendada: Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda. Ver enlace:
http://cadenasverticales.blogspot.com/2009/07/amanece-que-no-es-poco.html

Hume, I: contexto

DAVID HUME
CONTEXTO HISTÓRICO, SOCIOCULTURAL Y FILOSÓFICO

Vida (1711-1776)

     Nació en Edimburgo (Escocia). Estudió en Francia (en La Flèche, el mismo centro en que estudió Descartes), donde escribió el Tratado de la naturaleza humana (dividido entres libros que tratan del entendimiento, las pasiones y la moral) que, como él dijo, “salió muerto de las prensas”. Más adelante escribió el Ensayo sobre el entendimiento humano, una especie de resumen del anterior, y que fue el que “despertó a Kant de su sueño dogmático”. Visitó París en 1763, y allí fue muy estimado por los philosophes. Hizo amistad con Rousseau y tuvo una famosa querella con él.
     Debido a sus críticas a la idea de Dios, entre otras cosas, fue acusado de herejía, aunque fue absuelto gracias a la influencia de sus amigos. Pero por su oposición a la Iglesia escocesa vio frustrada su aspiración a una cátedra.

CONTEXTO HISTÓRICO

     Su época (siglo XVIII) se caracteriza por estar ya instaurado el Parlamentarismo inglés; gracias a ello reina un clima de tolerancia, caracterizado por la defensa de los derechos ciudadanos y las libertades económicas, políticas y religiosas. En Gran Bretaña reinaba la casa Hanover, con Jorge I, Jorge II y Jorge III. Durante el reinado de Jorge II hubo aún algunas rebeliones de la casa de los Estuardo por la aspiración al trono, mientras en Escocia continuaba la Guerra de Sucesión Austríaca, reconociéndose en 1748 como emperatriz a Maria Teresa. En España reinaba Carlos III. Destaca la Guerra de los Siete Años por la supremacía británica sobre las colonias indias y norteamericanas.
    Es también el siglo de la Ilustración, que no obstante supuso menos conflictos en Inglaterra que en Francia, gracias al clima de tolerancia y el Parlamentarismo imperante.

CONTEXTO SOCIOCULTURAL

     El ambiente cultural del s. XVIII está marcado por la Ilustración: la entronización de la razón como fuente del conocimiento, la libertad y la justicia (supone la culminación del rechazo al principio de autoridad asociado a la sociedad medieval y el Antiguo Régimen). En esta época se desarrolla el concepto de educación. En Francia se desarrolla el proyecto de la Enciclopedia. Es el siglo de Voltaire y Chateaubriand. En la primera línea de los intereses intelectuales se encuentran las libertades ciudadanas; los pensadores ilustrados suponen la epítome del ideal de razón como fundamento de la libertad humana y la justicia.

Arte: se produce el tránsito del Barroco tardío hacia el Clasicismo. En Inglaterra se desarrolla la literatura llamada “augusta”, con autores como Jonathan Swift, Lawrence Sterne, Daniel Defoe… Música: de Bach o Haendel a Mozart, Hayden… Destaca también en Inglaterra la pintura paisajista.

Ciencia: Newton ha sentado ya las bases de la física moderna, culminando la Revolución científica.
Se produce el desarrollo de nuevas ciencias sociales, destacando el desarrollo de la religión natural. La Ilustración subraya también la importancia de la razón práctica para alcanzar el ideal político de justicia.

CONTEXTO FILOSÓFICO

      Hume supone la culminación del Empirismo, corriente gnoseológica propia de la Edad Moderna que desarrolló hasta las últimas consecuencias. Del griego έμπειρία, corriente o actitud filosófica de carácter epistemológico que parte de los datos de la experiencia como fuente principal de conocimiento. Por experiencia se entienden los datos de los sentidos. El término se aplica a la corriente epistemológica desarrollada en Inglaterra durante la Edad Moderna como reacción contra el Racionalismo continental.


     Su desarrollo viene marcado por la importancia del método y la gnoseología en la Filosofía Moderna.

     Como antecedentes destaca el Empirismo de Locke, aunque Hume establece una crítica a su concepción poco precisa de las ideas, y de Berkeley, padre del Fenomenalismo (doctrina que parte de la base de que "ser" es "ser percibido"). En la Europa continental se había desarrollado el Racionalismo de Leibniz y de Wolff.
     Se opone al Racionalismo, corriente igualmente epistemológica que defiende que la base del conocimiento es la razón (a la que Descartes denomina “luz natural”) y que aboga por la existencia de ideas innatas. Ambas corrientes (Racionalismo y Empirismo) constituyen los dos polos del foco de pensamiento común de la Edad Moderna: el origen y naturaleza del conocimiento.
 

domingo, 16 de enero de 2011

John Locke

JOHN LOCKE

CONTEXTO

En el s. XVII la burguesía intenta desarrollar sus actividades comerciales con la máxima libertad; esto provoca enfrentamientos con el poder absoluto de la corona; se produce en Reino Unido la revolución de Cromwell que acabará con Carlos II en la guillotina. Tras la Revolución Gloriosa de 1688 se redacta en 1689 la Declaración de Derechos (Bill of Rights). La economía se caracteriza por el Mercantilismo -influye el comercio con el nuevo mundo en el cambio del criterio de riquezas: de la posesión de tierras a la posesión de capital- y la política por el desarrollo del Parlamentarismo. En el ambiente intelectual se desarrollan las teorías contractualistas sobre el Estado (dentro de las que se inscribe el propio Locke) y el desarrollo del Liberalismo (del cual Locke es artífice).


GNOSEOLOGÍA (Teoría del conocimiento)

MENTE = TABULA RASA
Todas las ideas provienen de la experiencia, ya sea de los sentidos (percepción externa) o de la reflexión (percepción interna).
Sentidos: nos proporcionan las ideas primarias (extensión, forma…) y secundarias (color, sabor…).
Distingue entre ideas simples e ideas complejas. Las simples se caracterizan por la claridad y distinción.
Distingue entre opinión (creencia) y conocimiento (percepción de la relación, acuerdo o desacuerdo entre nuestras ideas).
Admite el concepto de causa y las ideas de sustancia y Dios (inconsistencia como empirista).

FILOSOFÍA DEL LENGUAJE
Seguidor de la corriente nominalista; del mismo modo que las ideas son signos de las cosas, las palabras sonsignos de las ideas.

Tradición nominalista, heredera de Guillermo de Ockham

ONTOLOGÍA O METAFÍSICA
Distingue tres realidades: yo, Dios y los cuerpos. De cada uno, respectivamente, tenemos certeza intuitiva, demostrativa y sensitiva.

TEORÍA POLÍTICA
 
Liberalismo. Estado de naturaleza y contrato social.

El hombre es social por naturaleza y está en posesión de unos derechos propios cuyo origen es anterior a la sociedad y el Estado, el cual está obligado a su salvaguarda. Algunos de estos derechos son el de la seguridad y el de la propiedad. En la convivencia social se da un intercambio de bienes entre los hombres, pero en ocasiones el exceso de interés propio es causa de inseguridad, poniendo en peligro sus vidas y propiedades. El Estado es una exigencia de un cálculo racional de esos intereses individuales. La concepción del Estado de Locke está íntimamente relacionada con la ideología liberal.

EMPIRISMO

EL EMPIRISMO


Del griego έμπειρία, corriente o actitud filosófica de carácter epistemológico que parte de los datos de la experiencia como fuente principal de conocimiento. Por experiencia se entienden los datos de los sentidos.
Se opone al Racionalismo, corriente igualmente epistemológica que defiende que la base del conocimiento es la razón (a la que Descartes denomina “luz natural”) y aboga por la existencia de ideas innatas.
Los apelativos de "Empirismo" y "Racionalismo" se circunscriben principalmente a las dos posturas gnoseológicas contrapuestas que caracterizan a la filosofía de la Edad Moderna. El Empirismo se desarrolla fundamentalmente en Inglaterra, oponiéndose al Racionalismo continental.
Principales representantes del Empirismo:
Bacon, Locke, Hobbes, Berkeley, Hume.


Principales representantes del Racionalismo:
Descartes, Malebranche, Spinoza, Wolff, Leibniz.

Edad Moderna: el Empirismo inglés

El término suele aplicarse a la corriente epistemológica desarrollada en Inglaterra durante esta época como reacción contra el Racionalismo continental.
Los puntos básicos que caracterizan al Empirismo son:
· El rechazo de las ideas innatas: lo a priori es analítico; sólo lo a posteriori es sintético.
· Concepción de la mente como receptáculo (tabula rasa) en que las impresiones dejan su huella.

Desarrollo:
La perspectiva empirista se va forjando durante la Baja Edad Media, asociado al Nominalismo (doctrina que afirma que sólo existen los entes particulares, contraria al Universalismo).
El giro de la filosofía hacia el conocimiento (gnoseología o epistemología) cristaliza en dos formulaciones de métodos: Descartes (intuiciones evidentes + análisis) y Bacon (lógica de la inducción). Bacon es considerado el primer empirista, aunque en términos estrictos esto no es riguroso.
En la configuración del Empirismo destaca la influencia de los nuevos descubrimientos e invenciones fruto del espíritu renacentista que dará lugar a la Revolución científica de la Edad Moderna.

sábado, 15 de enero de 2011

Textos de Descartes para comentar

Elegir uno de los siguientes textos para comentar: extraer las ideas principales y explicar la relación que tienen entre sí.

Consejos: buscar siempre la intención con que se afirma cada frase o idea; subrayar las palabras clave a explicar; leer el antes y después de cada texto para ubicarlo adecuadamente.


Soy una cosa que piensa, es decir, que duda, afirma, niega, conoce pocas cosas, ignora otras muchas, ama, odia, quiere, no quiere y también imagina y siente; pues, como he notado anteriormente aunque las cosas que siento e imagino no sean acaso nada fuera de mí y en sí mismas, estoy, sin embargo, seguro de que esos modos de pensar, que llamo sentimientos e imaginaciones, en cuanto que sólo son modos de pensar, residen y se hallan ciertamente en mí. Y en esto poco que acabo de enumerar creo haber dicho todo cuanto sé verdaderamente o, al menos, todo cuanto he notado que sabía hasta aquí. Para procurar ahora extender mi conocimiento, seré circunspecto y consideraré con cuidado si no podré descubrir en mí otras cosas más, de las que no me he apercibido todavía. Estoy seguro de que soy una cosa que piensa; pero ¿no sé también cuáles son los requisitos precisos para estar cierto de algo? Desde luego, en este mi primer conocimiento nada hay que me asegure su verdad, si no es la percepción clara y distinta de lo que digo, la cual no sería, por cierto, suficiente para asegurar que lo que digo sea verdad, si pudiese ocurrir alguna vez que fuese falsa una cosa concebida por mí de ese modo claro y distinto; por lo cual me parece que ya puedo establecer esta regla general: que todas las cosas que percibimos muy clara y distintamente son verdaderas.

(Claves: parte del cogito...; sustancialización: cosa que piensa; explicación de lo que abarca o entiende él por pensar; requisitos de la verdad del conocimiento: claridad y distinción)

Pues bien: entre esas ideas, unas me parecen nacidas conmigo [,] y otras, extrañas y oriundas de fuera [,] y otras, hechas e inventadas por mí mismo. Pues si tengo la facultad de concebir qué sea lo que, en general, se llama cosa o verdad o pensamiento, me parece que no lo debo sino a mi propia naturaleza; pero si oigo ahora un ruido, si veo el sol, si siento el calor, he juzgado siempre que esos sentimientos procedían de algunas cosas existentes fuera de mí; y, por último, me parece que las sirenas, los hipogrifos y otras fantasías por el estilo, son ficciones e invenciones de mi espíritu. Pero también podría persuadirme de que todas esas ideas son de las que llamo extrañas y oriundas de fuera, o bien que todas han nacido conmigo o también que todas han sido hechas por mí, puesto que [aún] no he descubierto su verdadero origen. Y lo que he de hacer, en este lugar, es considerar las que me parecen provenir de algunos objetos fuera de mí y cuáles son las razones que me obligan a creerlas semejantes a esos objetos.
La primera de esas razones es que me parece que la naturaleza me lo enseña; y la segunda, que experimento en mí mismo que esas ideas no dependen de mi voluntad.

(Claves: estudio del contenido del pensar: a qué llama ideas y clasificación de las mismas según parece su origen -innatas, adventicias y ficticias; explicar cada una-; razones por las que las adventicias parecen venir de fuera y explicación de que concluirá que esa sensación no es fiable)

Ahora bien: entre todas las ideas que están en mí, además de la que me representa a mí mismo, la cual no puede aquí ofrecer dificultad alguna, hay otra que me representa a Dios y otras que me representan cosas corporales e inanimadas, ángeles, animales y otros hombres como yo. Y en lo que toca a las ideas que me representan a otros hombres o animales o ángeles, concibo fácilmente que puedan haber sido formadas por la mezcla y composición de las ideas que tengo de las cosas corporales y de la de Dios, aun cuando fuera de mí no hubiese hombres en el mundo, ni animales ni ángeles. Y en lo que toca a las ideas de las cosas corporales, no reconozco en ellas nada tan grande y excelente que no me parezca poder provenir de mí mismo, pues si las considero de cerca y las examino, como hice ayer con la idea de la cera, encuentro que no se dan en ellas sino poquísimas cosas que yo conciba clara y distintamente, y son, a saber: la magnitud, o sea extensión en longitud, anchura y profundidad, la figura que resulta de la terminación de esta extensión, la situación en que los cuerpos, con diferentes figuras, mantienen entre sí, y el movimiento o cambio de esta situación, pudiéndose añadir la sustancia, duración y el número. En cuanto a las demás cosas, luz,colores, sonidos, olores, sabores, calor, frío y otras cualidades que caen bajo el tacto, hállanse en mi pensamiento tan oscuras y confusas que hasta ignoro si son verdaderas o falsas, es decir, si las ideas que concibo de esas cualidades son efectivamente las ideas de cosas reales, o si no me representan más que unos quiméricos seres que no pueden existir. Pues aun cuando he dicho anteriormente que  sólo en los juicios puede darse la verdadera y formal falsedad, sin embargo, puede haber en las ideas cierta falsedad material, a saber: cuando representan lo que no es nada, como si fuera alguna cosa.

(Claves: nombra los tipos de ideas que ha clasificado; diferencia lo que serán los tres tipos de sustancias -el yo, Dios y el mundo-; respecto a las cosas del mundo ve que se puede afirmar de ellas distinguiendo las propiedades que me presentan; explicar el ejemplo de la cera: algunas propiedades son cambiantes y engañosas, como el calor o el frío, el color...).