miércoles, 16 de noviembre de 2011


ESTADOS DE ÁNIMO

“No es tolerable que el imperio de la indecencia domine en la política”

A Emilio Lledó le inquieta dejar la política "en manos de oportunistas e indecentes"

El filósofo no ve más solución "que en la cultura"



Emilio Lledó, en su casa de Madrid. / CRISTÓBAL MANUEL
Emilio Lledó. Filósofo. Académico. Autor de Memoria de la ética. En esta conversación cuenta su estado de ánimo ante el momento que vivimos.
Pregunta. Este es un país "entristecido y luminoso", decía usted el domingo en EL PAÍS Semanal.
Respuesta. Es un país mucho más decente y luminoso por la sabiduría de la gente. Esta sabiduría tiene que ponerse en práctica. No podemos dejar el país en manos de una política con una parte regida por oportunistas y por indecentes. Que el imperio de la indecencia domine en la política es intolerable; ese imperio es fruto del dominio de ciertas oligarquías que piensan que lo único que hay que hacer es ganar dinero y crear ideologías aptas para que esa oligarquía siga con poder...
P. Usted cita a Machado hablando del país luminoso...
R. Sí, hablaba del país empobrecido por una clase media entontecida por la ignorancia y por el pragmatismo eclesiástico. Contra eso oponía esa luminosidad, la decencia popular... Eso no lo podemos corromper.
P. ¿La solución?
R. La solución no la veo más que en la cultura. Cultura entendida como educación en la libertad, en la verdadera sabiduría... Me he quedado sorprendido por el anuncio de una universidad que decía que disponía de cafetería de lujo y pistas de pádel... Es vergonzoso que esto sea posible y que se anuncie como atractivo para los jóvenes. Esa actitud es la catástrofe para un país.

Poner técnicos al frente de la economía es un error, y se paga”
P. La campaña electoral ha coincidido con dos cambios de gobierno en Europa, ambos a favor de personalidades del mundo económico. ¿Cómo lo ha vivido?
R. En La República de Platón y en La política de Aristóteles se dice que la salvación de los Estados, de los pueblos y de las naciones se da a través de la decencia y de la cultura. Esta no es una frase antigua, vale hoy. ¿Cómo va a defender lo público alguien que solo está pensando en lo privado y en lo de sus "amigantes"? Y me gusta esa palabra, "amigantes", porque consuena con mangante.
P. Este país es como un enfermo sometido a una enorme operación descarnada. ¿Con qué ánimo lo ve usted?
R. Lo que percibo es desconcierto y dolor. Quizá no mucho dolor, porque nos están haciendo esta operación con anestesia.
P. ¿En qué consiste la anestesia?
R. En que lo que prima en este mundo es la economía, que hay que solucionarla y que por lo tanto hay que poner técnicos al frente de esa economía. Estos técnicos salvadores han sido abogados o economistas de grandes empresas puramente económicas, empresas que solo persiguen el poder económico. Es una equivocación. A la larga, y no a la muy larga, más bien a la corta, se paga.
P. Una de las lesiones que presenta ese cuerpo sometido a una operación quirúrgica ha sido el proyecto de Educación para la Ciudadanía. ¿Cómo ha visto la burla a la que se sometió esa iniciativa?
R. Propia de auténticos ignorantes y aprovechados. La Educación para la Ciudadanía es una forma de crear ciudadanos libres, pero las sectas no pueden aceptar que haya ciudadanos libres. Educación para la Ciudadanía, o como la llamen, provoca la educación libre y laica y es uno de los elementos fundamentales del progreso democrático.

Me preocupa una tercera guerra europea, una guerra económica”
P. La política también está gravemente lesionada. ¿Qué consecuencias tiene?
R. La consecuencia más grave es la de ir alimentando poco a poco el imperio de una dictadura, una dictadura económica. Confío en que ya no sea posible una dictadura militar, pero hay formas de dictadura que sin disparar tiros dominan también. Creo profundamente que el desprecio a la política es un error garrafal porque es un desprecio interesado. Lo que quieren hacer es una política determinada donde nadie pueda hacer política.
P. El político sale aún peor parado que la política...
R. La política es la función esencial de la vida colectiva, y el político es algo esencial también en la dirección y en la orientación de esa vida colectiva. Pero tiene que ser honrado y no ponerse una máscara, sino dar la cara —eso también lo dice Machado—. Dar la cara por unos ideales que ese partido debe defender de verdad. El ataque a la política, la burla no digamos, se nos clava en la cabeza como si todos los políticos fueran unos sinvergüenzas. Y eso es un error... La política es el más arquitectónico de los saberes, decía el gran teórico clásico de la política, porque los comprende a todos... Burlarse de la política tiene algo de dictatorial, de tiránico... Muchas veces me digo, no sé si con injusticia, que estamos en una oligarquía democrática y que el franquismo ha seguido bajo distintas formas, con intereses oligárquicos.
P. ¿Dónde lo ve?

No podemos votar a los corruptos, a no ser que estemos ya corrompidos”
R. Antes de decirlo, déjeme decir que este país ha avanzado. Fíjese en Salteras, al lado de Sevilla; ahí iba yo en los años 40. El avance ha sido espectacular... El país ha mejorado en cultura, en decencia... Creo que el franquismo está de capa caída, pero tiene todavía fuerza en ciertas manifestaciones de algunos políticos, con una ideología que coincidiría con la se mantuvo con Franco...
P. ¿En qué lo ve?
R. En la defensa de la enseñanza privada, en el descrédito de lo público, en el desprecio de la igualdad de oportunidades... ¿Dónde está la libertad si hay desigualdad?
P. ¿Y Europa no es parte de ese cuerpo enfermo?
R. Ha sido una luz, un poder intelectual... Por eso me preocupa que ahora pueda surgir una tercera guerra europea solapada, ya sin cañones, una guerra económica. Un nuevo afán de dominio, solapado, porque eso son las guerras, lo que destruiría las posibilidades que sin duda se abren para una Europa unida...
P. Hablaba de un país entristecido y luminoso. ¿Hay una luz?
R. Creo que en nuestro país hay una sabiduría latente y emergente que me llena de optimismo, pero no podemos permitir de ninguna manera que se corrompa el político. No podemos votar a los corruptos a no ser, y eso sería la muerte de un país, que nosotros estemos ya tan corrompidos que no solo no los distingamos sino que queramos que el corrupto mande para engancharnos a su chaqueta. Sería catastrófico.

jueves, 27 de octubre de 2011

l-z

Inmanente: (del latín in-manere, permanecer en), inherente, unido inseparablemente a una esencia. Se usa para referirse a lo que pertenece o permanece en este mundo. Su antónimo sería trascendente (ver).
Ley: regla o norma constante e invariable. Hoy en día se distinguen dos ámbitos: ley humana (sobre lo que debe ser o es por convención) y ley natural (sobre lo que es en el mundo o por naturaleza). Una ley científica no es sólo una generalización, sino que tiene que explicar y predecir regularidades.

Metafísica: parte de la filosofía que trata de los primeros principios de la realidad. El nombre, utilizado por primera vez para referirse a los tratados aristotélicos sobre la "filosofía primera", fue puesto por Andrónico de Rodas al intentar clasificar sus trabajos (metá: más allá, después de; phisiká: sobre la naturaleza; "lo que está más allá -en realidad después de los tratados de- la naturaleza. Se utiliza a menudo indistintamente para referirse a lo mismo que "ontología".

Noúmeno: derivado de "nous", conocimiento inteligible, se refiere a lo que es pensado o captado por el intelecto. Kant lo utiliza para referirse a la "cosa en sí", al margen de cómo es percibida por la experiencia. Pero dado que nada puede conocerse al margen de la experiencia, es incognoscible. Para Kant sólo existen las intuiciones sensibles (las impresiones), y por tanto niega la existencia de una intuición inteligible. En su filosofía, noúmeno se opone a fenómeno, lo que se aparece a los sentidos y puede por tanto llegar a ser conocido, pero siempre procesado por las condiciones trascendentales de nuestro conocimiento. Decir que el noúmeno o cosa en sí es incognoscible es decir que no podemos conocer el mundo tal y como es, sino sólo tal y como se nos presenta.

Objetivo: perteneciente al objeto (ver).

Objeto: lo que se contrapone al sujeto: lo que "causa" el contenido de mi conocimiento -sensorial o intelectual-, abarca en sentido ético lo que perseguimos como finalidad -el objeto de nuestras acciones-. Deriva del participio pasado obiectum (lo que se ofrece, lo que queda expuesto o presentado a la vista). Es ese el sentido en que se contrapone a quien capta eso que se ofrece o se le presenta: el sujeto.

Ontología: (del griego ontos, lo que es), parte de la filosofía que trata del ser.

Paradoja: (de pará-dóxa, contrario a la opinión), designa lo que se opone a la opinión común, a lo esperable.

Postulado: (de postular: pedir, pretender) proposición cuya verdad se admite sin pruebas y que es necesaria para servir en ulteriores razonamientos.

Propedéutica: del griego pro- (antes) y paideuo (enseñar, educar), enseñanza preparatoria para el estudio de una disciplina. Por ejemplo, las matemáticas son, para Platón, propedéuticas para el conocimiento intelectual, referido al mundo de las ideas.

Proposición: según la RAE, en lógica designa la expresión de un juicio entre dos términos, un sujeto y un predicado, que afirma o niega éste de aquél, o incluye o incluye el primero respecto del segundo. Podemos entenderlo más sencillamente como sinónimo de la expresión lingüística "oración", aunque con matices. La proposición simple sería la referencia más elemental que se puede hacer a un hecho del mundo.

Providencia: dícese del cuidado o amor de Dios hacia los hombres.

Subjetivo: perteneciente al sujeto. En sentido gnoseológico o del conocimiento, se refiere a lo relativo al sujeto cognoscente, frente al objeto conocido.

Sujeto: del latín sub-iectum, lo que subyace, derivado de sustancia. Se emplea desde distintos planos (ontológico, gnoseológico, psicológico...) pero aquí nos centraremos en su oposición a "objeto". Desde el punto de vista gnoseológico es el que conoce, frente al objeto, que sería lo conocido o lo que se pretende conocer(como objeto de conocimiento).

Sustancia: del latín sub-stancia, lo que subyace o está por debajo de todos los cambios. Aristóteles distingue entre sustancia primera (los entes particulares, identificando así sustancia o ousía con existencia) y sustancia segunda (lo que hace que algo sea lo que es, su definición: el género de los hombres, de los caballos, etc., correspondiéndose con las ideas platónicas).

Teoría: del griego theoría, (visión, contemplación, especulación de la mente; theoreo: mirar, observar) conocimiento especulativo, a diferencia de la praxis. Puede definirse como un sistema deductivo o conjunto de leyes que sirven para relacionar determinado orden de fenómenos. E.: teoría de la relatividad de Einstein.

Teorema: (lo que se ve o se ofrece a la vista; espectáculo) proposición demostrable lógicamente partiendo de axiomas u otros teoremas ya demostrado mediante reglas de inferencia aceptadas. E: teorema de Pitágoras.

Trascendental: que va más allá de algo o se comunica a otras cosas: por ejemplo, los conceptos que se derivan del ser y se aplican a todos los entes. Kant aplicó el término al conocimiento, y en él designa las  condiciones posibilitantes del conocimiento, que son por tanto a priori: las intuiciones puras (el espacio y el tiempo, condiciones de la sensibilidad, porque no podemos percibir fuera de ellos) y las categorías (conceptos a priori, porque catalogamos todas las percepciones con ellas para poder comprenderlas). Esas condiciones son previas, y están por tanto más allá, del hecho de conocer algo; por eso somos inconscientes de ellas cuando conocemos.

Trascendente: que está separado o más allá de los límites de algo, ya sea del mundo o de las posibilidades del conocimiento (ver también inmanente, por contraposición). En sentido espacial, se refiere a "ir de un lugar a otro, traspasando cierto límite". Aplicado a la divinidad, que está más allá del mundo, que lo trasciende -y a menudo que lo fundamenta-.

miércoles, 26 de octubre de 2011

CONFERENCIA-TERTULIA

SIMBOLOGÍAS DE LA VIDA Y DE LA INMORTALIDAD
MITOS DE LA CUENCA ORIENTAL DEL MEDITERRÁNEO
A cargo de: Esther C. García Tejedor
Organiza: Sección de Mitos, Religiones y Humanidades


Día 3 de noviembre de 2011, 20:00 h.
ATENEO de Madrid.
Sala de la Cacharrería (frente al salón de actos)

miércoles, 20 de julio de 2011

¡PERO ES QUE ES EL SISTEMA SOLAR!


     Me encanta esta conversación. En esta adaptación de las aventuras de Sherlock Holmes de la BBC, John Watson acaba de escribir en su blog sobre su primer caso juntos: "A Study in pink". Pero a Sherlock no parece haberle gustado mucho lo que dice de él: "Sherlock ve a través de las cosas en segundos, pero lo que sorprende es lo espectacularmente ignorante que es respecto a algunas cosas..." Y no es que ignore el nombre del primer ministro o los líos de cama de los famoseos, no... Sherlock no sabía que la Tierra gira alrededor del Sol.
     Hombre, lo que a primera vista sorprende es esa capacidad de "borrar de su mente" todo lo que no le resulta útil, y que no conozca algo tan elemental. Pero a mí me llevó por otros derroteros: es verdad que no importa; mejor dicho, que es irrelevante. Y no quiero decir, como él, que daría igual que giráramos alrededor de la Luna, o "dando vueltas al jardín, como el osito Teddy". Es que, realmente, da igual decir que giramos alrededor del Sol, que decir que éste gira en torno nuestro.
     Me explico: en realidad, no existe el espacio absoluto, al menos según la Teoría de la Relatividad. Lo que existen son posiciones relativas de los cuerpos; y la velocidad de la luz, la única constante absoluta. Así que Galileo se enfrentó a la hoguera por nada, vaya por Dios. Bueno, por nada... Reconozcamos que el punto de inflexión que tomó su descubrimiento del "principio de relatividad" (que no la teoría) sí que ayudó a que la ciencia física siguiera avanzando. Pero como conclusión, lo mismo nos da quedarnos con Aristóteles y Ptolomeo que con Galileo y Newton, al menos respecto al movimiento de nuestro planeta. El mismo Copérnico no dijo que la Tierra estuviera en el centro, sólo que era más cómodo entenderlo así, para hacer cálculos.
     Y lo que me planteo después de esto es... ¿Será por eso por lo que no resulta útil para los fines de Sherlock Holmes? Porque tiene razón, no cambia nada; luego no es un dato que nos ayude a deducir nada. Por ejemplo, podemos deducir que un asesino (por seguir en los ámbitos de interés de Sherlock) miente sobre la hora en que estaba en tal sitio si vemos en una imagen que su sombra no corresponde a la altura del Sol en la hora indicada... (a Tales esto le sirvió para determinar la altura de una pirámide). Pero lo único que importa aquí es la posición relativa del Sol respecto a la Tierra. Que realmente se mueva el Sol o nosotros, da igual. Lo veamos como lo veamos, nunca percibiremos diferencias fácticas entre que se mueva realmente el Sol o nos movamos nosotros.
     En fin, si le resulta irrelevante saber que la Tierra gira alrededor del Sol, supongo que le parecerá más irrelevante aún lo que yo estoy pensando. Una justificación innecesaria para un tema irrelevante. El colmo de la inutilidad para Mr. Holmes. Pero bueno, yo lo dejo ahí: Dr. Watson, Inspector Lestrade, que sepan ustedes que Sherlock tenía razón, más allá de lo que él mismo pensaba. Y para que conste aquí dejo esto, como una más de mis reflexiones absurdas.

P.D: Para quien piense que es una improvisación del guión, aparece realmente en sus aventuras este ejemplo de ignorancia del que tanto se asombra John Watson, y la explicación de Sherlock de "haberlo borrado". Ver "A Study in scarlet".

sábado, 9 de julio de 2011