domingo, 12 de diciembre de 2010

Descartes II: teoría del conocimiento

EL MÉTODO

(problema: ¿cuál es el camino seguro del saber? En su tiempo se constata el error humano, consecuencia de la Revolución Científica y los contrastes de paradigmas...)

     Desde Aristóteles y hasta Descartes se entendía que existía una diversidad de ciencias según la diversidad de objetos a conocer (entes naturales, números, pautas de acción...). La naturaleza de esos objetos determinaba, por tanto, el método de la ciencia que lo estudia.
     Descartes parte de un nuevo planteamiento: la razón es única e ilumina los objetos sobre los que se dirige (concepto de luz natural de la razón). Nada puede ser conocido antes que el entendimiento, pues de él depende el conocimiento de todas las cosas y no a la inversa. Hay que saber cómo conocemos para aprender a conocer. Puesto que la razón es única, interesa conocer su estructura y funcionamiento para aplicarla correctamente.
Hay que encontrar, pues, el método de la razón, para conocer con certeza en cualquier ámbito y edificar de forma segura cualquier ciencia.

Estudio de las formas de conocimiento
Comienza analizando las formas de conocimiento que existen, y éstas son dos:
* Intuición: luz natural que tiene por objeto las naturalezas simples; proporciona al entendimiento los elementos a partir de los cuales edificar el conocimiento. Descartes la define del siguiente modo: “No es el testimonio fluctuante de los sentidos, o el juicio falaz de una imaginación que compare mal, sino la concepción de una mente pura y atenta tan fácil y distinta, que en absoluto quede duda sobre aquello que entendemos; la concepción que nace de la sola luz de la razón”.
    En el orden, en lo simple, radica el principal secreto del método, el que todo verdadero saber se reduzca en último término a lo simple, cuyo carácter no lo recibe de las cosas mismas sino en cuanto depende de la razón (in ordine cognoscendi). La RAZÓN se expresa plena y adecuadamente como intuición.
     Descartes insiste mucho en la definición de intuición porque en ella va a radicar el secreto de su método. La cuestión es encontrar la fuente de error: la deducción no puede ser, si se ha hecho correctamente sin omitir ningún paso. El error proviene de la experiencia: se admiten experiencias poco comprendidas (sin el rigor de la intuición) o se emiten juicios precipitadamente y sin fundamento.
* Deducción: intuición sucesiva de las naturalezas simples y sus conexiones. “Todas las cosas que pueden caer bajo el conocimiento de los hombres se siguen unas a otras de igual manera”. Aquí radica el hallazgo de una “ciencia admirable”, la “humana sapientia”: a partir de la conexión necesaria de todos los elementos simples en una unidad ordenada.

Naturaleza del método
      La mejor muestra de la razón se encuentra en la certeza de las matemáticas: su objeto no puede negarse por la experiencia, pues es puro y simple, y su proceder consiste en una secuencia sintética que observa y respeta el orden. La aritmética y la geometría representan un papel propedéutico e indicativo de cómo debe proceder el conocimiento.
     Tomando como modelo las matemáticas, Descartes va a distinguir dos sentidos del método: interno y externo.
El externo es el que se deduce de las matemáticas y que sirve de ejemplo.
El método interno: se deduce del anterior, y es el originario modo de proceder de la mente humana, que posibilita y permite, por lo pronto, tal saber matemático -única ciencia, de momento, en que la certeza es segura-; proporciona las reglas de la razón natural; no se trata de la generalización de un determinado saber, sino de una validez impuesta por la unidad de la razón. Así se entiende que nada puede ser conocido antes que el entendimiento, puesto que de él depende el conocimiento de todas las demás cosas, y no a la inversa.
Encontrar ese sentido interno, profundo, del método tiene como finalidad alcanzar la “Mathesis universalis”, la “Scientia universalis“. Mathesis univesalis no significa tanto el conjunto de los saberes matemáticos como un determinado modo de saber: aritmética y geometría se reducen a operar con figuras y cifras. Lo que importa es la certeza y evidencia de este método, que se sigue de la indudable inmediatez y verdad existentes en el orden de las naturalezas simples y sus relaciones.


Pasos del método
En su obra Reglas para la dirección del espíritu Descartes sistematiza del siguiente modo los pasos del saber:
1ª Regla: evidencia. No admitir nada como verdadero si no es evidente. Intuición: clara y simple.
2ª Regla. Análisis. Dividir las dificultades en sus partes más simples.
3ª Regla. Síntesis. Establecer un orden de nuestros pensamientos.
4ª Regla. Comprobación: hacer revisión para estar seguros de no haber omitido nada.

LA DUDA METÓDICA

    Comienza, pues, la aplicación de la primera regla: la búsqueda de la evidencia. Para admitir algo como absolutamente evidente es preciso que sea indubitable: hay que descartar, pues, todo aquello de lo que, del modo que sea, se pueda dudar. Comienza así a analizar todo el conocimiento.
1er paso: los sentidos. Son la fuente de conocimiento más cercana. ¿Es posible dudar de su testimonio? Encuentro que a veces mis sentidos me engañan (e.: cuando meto un palo en el agua lo veo torcido, pero en realidad no lo está). Si mis sentidos me engañan alguna vez, no puedo estar seguro de que no lo hagan siempre. No son, pues, fuente de conocimiento seguro.
2º paso: el mundo exterior. Aun no fiándome del testimonio de mis sentidos, puedo afirmar que hay un mundo exterior a mí que los provoca. ¿Es posible dudar de que exista tal mundo exterior? Observo que, cuando sueño, creo firmemente que lo que estoy viviendo es cierto, pero cuando despierto compruebo que no lo es. ¿No es posible dudar en todo momento de que lo que vivo sea real o esté soñando? La existencia de un mundo real no es, por tanto, un conocimiento indubitable; hay que descartarlo también.


3er paso: las certezas matemáticas. Aun existiendo la posibilidad de que no haya un mundo fuera de mí que me provoque sensaciones, esto no afecta a las verdades matemáticas: exista o no un mundo exterior, dos y dos siguen siendo cuatro, y lo mismo puede decirse de cualquier otra proposición matemática. ¿Es posible dudar de la veracidad de mis deducciones matemáticas? Aquí Descartes va a plantear la hipótesis del genio maligno. ¿Y si existiera un genio maligno que hiciera que mi mente reconociese como evidente lo que no lo es? ¿No podría ser que cuando estoy deduciendo verdades matemáticas estuviese siendo manipulado en mi razonamiento por alguna especie de genio maligno?
   Llegado a este grado de duda, Descartes cree ya imposible encontrar alguna intuición absolutamente indubitable a partir de la cual edificar de forma segura el edificio del conocimiento. Pero entonces (en aquella famosa revelación al calor de una estufa) se produjo en él la intuición sublime que le hizo pasar a la historia:

4. Obtención de la primera certeza: COGITO ERGO SUM. Puede que los contenidos de mi conciencia sean manipulados y resulten falaces, pero de lo que no tengo forma de dudar es de que pienso, por tanto es preciso que exista, pues es imposible que se dé el pensamiento si no hay nadie que piense. He aquí una intuición simple y pura, absolutamente evidente e indubitable en sí misma: pienso, luego existo.
   Si dudo de tal proposición, la confirmo, pues dudar implica existir. La duda puede alcanzar el contenido del pensamiento, pero no el pensamiento mismo. No es un silogismo. Es diferente a cualquier otra actividad (yo camino…).
   Por pensar entiende todos los estados psíquicos: dudar, entender, concebir, afirmar, negar, desear, imaginar, sentir... No hay, pues, que reducirlo, a la actividad del intelecto. De aquí derivará su radical separación cuerpo/alma. El alma o conciencia es la sede de todo contenido mental, incluendo las sensaciones físicas como el hambre, el placer, el dolor... Es, pues, más radical que Platón en su distinción y separación de ambas sustancias.



A partir de ahora el Cogito... cumplirá una doble función:


* En cuanto posee claridad y distinción, se convierte en tipo ejemplar de proposición verdadera, y se convertirá en la piedra angular a partir de la cual edificar su filosofía.
* Tal certeza tiene como consecuencia la radical distinción entre alma y cuerpo, condenando a aquélla al solipsismo y dando lugar al subjetivismo más absoluto, hasta el punto de que la conciencia no puede tener certeza más que de sí misma. Descartes intentará deducir un sistema de conocimiento seguro a partir de aquí, pero este sistema ha sido bastante cuestionado y su verdadera influencia radica en la llegada a este punto.
El tema del conocimiento en Descartes abarca también la deducción de las tres sustancias, el momento "constructivo" de su filosofía.  Pero a su vez la deducción de las sustancias abarca el tema de Dios (sustancia infinita) y el del hombres (res cogitans y res extensa).

viernes, 10 de diciembre de 2010

Descartes, I: contexto

DESCARTES

CONTEXTO HISTÓRICO, SOCIOCULTURAL Y FILOSÓFICO


Vida
     Nació en La Haya (Turena, Francia) en 1596  y murió en Suecia (Estocolmo), durante su visita a la reina Cristina, en 1950.
     Su educación viene marcada por sus estudios en La Flèche, colegio de jesuitas, donde aprendió filosofía escolástica (padres de la Iglesia, Aristóteles y sus comentadores, etc.) y matemáticas, además de otras disciplinas científicas. El estudio de la escolástica fue lo que le llevó a rechazar el pensamiento dogmático y a defender la razón.
     Buscando tranquilidad y huyendo de la agitada vida social de París, se alistó en el ejército holandés (1617) y después en el bávaro durante la Guerra de los Treinta Años (1619), lo cual le permitió viajar por toda Europa. Fue en Baviera, durante el invierno y al calor de una estufa, donde tuvo la experiencia del cogito ergo sum, descrita en el Discurso del método. Después vivió en Holanda durante 20 años, por ser el único país en el s. XVII donde había libertad de especulación (allí vivieron también Hobbes, Locke y Spinoza).
      Mantuvo correspondencia con la reina Cristina de Suecia,  entusiastade la cultura y mecenas, de quien recibió una invitación por la la que tuvo que ir a instruirla en 1649. Pero el clima sueco -y las horas de madrugada en que la reina deseaba recibir sus clases- no favorecieron mucho la delicada salud de Descartes, que falleció en Estocolmo un año más tarde.


CONTEXTO HISTÓRICO


     La época de Descartes está marcada por la reforma luterana y Guerra de los Treinta Años (1618-1648), finaliza con la Paz de Westfalia, guerra suscitada por los conflictos religiosos que desembocaron en una escisión en el Cristianismo: católicos y protestantes, reforma que a su vez da lugar a otras escisiones como la anglicana o la calvinista.
     Paralelamente, las monarquías autoritarias se van consolidando en monarquías absolutas, y la hegemonía española decrece en Europa frente a la francesa. En esta época reina en España Felipe III, con quien comienza la época de los validos; en Francia Luis XIII (es también la época del cardenal Richelieu); en Inglaterra Isabel I es sucedida por Jacobo I (dando lugar a un cambio de dinastía); y destaca también en Suecia, por su relación con Descartes, la reina Cristina, caracterizada por su afición intelectual y por ser mecenas de numerosos pensadores y artistas.

CONTEXTO SOCIO-CULTURAL

     La sociedad continúa siendo estamental, aunque cada vez más socavada por el ascenso de la burguesía. Los cambios económicos van propiciando un nuevo concepto del Estado y la riqueza, consolidándose el mercantilismo económico. A todo esto se suma la influencia del conocimiento del nuevo mundo recientemente conquistado.
     En el panorama científico el hito más destacado es la Revolución científica que dará lugar al nacimiento de la ciencia moderna.
     En el campo del arte nos encontramos con un nuevo movimiento: el Barroco, estilo caracterizado por su recargamiento y por la influencia temática propagandística de la Contrarreforma, por un lado, y las monarquías absolutas o la burguesía protestante por otro. En la literatura destacan las figuras de Góngora y Quevedo, Voiture, Racine, Molière… En pintura nos encontramos con la obra deVelázquez, Rubens… La música también vive un momento de apogeo con las obras de Bach, Vivaldi o Häendel, entre otros.

CONTEXTO FILOSÓFICO

     La Edad Moderna viene marcada por la herencia de la  corriente intelectual del Renacimiento, el Humanismo, y por la Revolución científica que se lleva a cabo en esta época: desde Copérnico (1473-1543) y Keppler (1575-1630) hasta Galileo (1564-1642) -proceso que culmina con Newton-.
En el pensamiento de Descartes influyen sus estudios de filosofía escolástica, matemáticas y ciencias en La Flèche,  estudios que le llevan al rechazo de la autoridad como fuente de conocimiento. En este aspecto hay que sumar la influencia del escepticismo de Montaigne (humanista, creador del género literario del ensayo).
     Este rechazo se aúna a otra gran tendencia de la época, fruto de la Revolución Científica en desarrollo: la búsqueda del método. En la Edad Moderna se produce un giro de la metafísica a la teoría del conocimiento; en este giro, caracterizado por la búsqueda del método y cuyo máximo representante es Descartes (considerado el padre de la filosofía moderna) destacan como antecedentes principales Bacon y Galileo, triunfando finalmente el método hipotético-deductivo desarrollado por el último. Esto supuso un gran avance del método científico experimental.
     Todo este panorama filosófico va a dar lugar en la filosofía moderna a dos posturas opuestas en teoría del conocimiento: el Empirismo, desarrollado principalmente en Inglaterra (Bacon, Hobbes… culminando más tarde con Hume) y el Racionalismo, desarrollado sobre todo en Francia, y encabezado por el propio Descartes.
     La crisis de la ciencia aristotélica trajo a primer plano el problema de la génesis del conocimiento y de sus desviaciones. La investigación experimental en física lleva al pensamiento filosófico a la búsqueda del método científico: aquél con el cual se garantice el camino seguro. Racionalismo y Empirismo son dos corrientes ante un mismo problema: ¿De dónde proceden nuestros conocimientos? El idealismo de la ciencia moderna es el de un sistema deductivo en que las leyes se deducen a partir de ciertos principios y conceptos primeros. Esto es aceptado por todos, pero no la naturaleza de esos primeros principios, de esa materia prima de que están construidos nuestros conocimientos.

     El  Racionalismo se basa en dos afirmaciones fundamentales:

· Nuestro conocimiento sobre la realidad puede ser construido deductivamente a partir de ciertas ideas y principios evidentes.
· Estas ideas y principios son innatos al entendimiento, los posee independientemente de toda experiencia sensible. Este último punto es el que se opone al Empirismo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Corrección texto Agustín de Hipona

4. Ev.  Concedo que Dios haya dado al hombre la libertad. Pero dime: ¿no te parece que, habiéndonos sido dada para poder obrar el bien, no debería poder entregarse al pecado? Como sucede con la misma justicia, que habiendo sido dada al hombre para obrar el bien, ¿acaso puede alguien vivir mal en virtud de la misma justicia? Pues igualmente, nadie podría servirse de la voluntad para pecar si ésta le hubiera sido dada para obrar bien.


Ag. El Señor me concederá, como lo espero, poderte contestar, o mejor dicho, que tú mismo te contestes, iluminado interiormente por aquella verdad que es la maestrea soberana y universal de todos. Pero quiero antes de nada que me digas brevemente si, teniendo como tienes por bien conocido y cierto lo que antes te pregunté, a saber, que Dios nos ha dado la voluntad libre, procede decir ahora que no ha debido darnos Dios lo que confesamos que nos ha dado. Porque, si no es cierto que Él nos la ha dado, hay motivo para inquirir si nos ha sido dada con razón o sin ella, a fin de que, si llegáramos a ver que nos ha sido dada con razón, tengamos también por cierto que nos la ha dado aquel de quien el hombre ha recibido todos los bienes, y que si, por el contrario, descubriéremos que nos ha sido dada sin razón, entendamos igualmente que no ha podido dárnosla aquél a quien no es lícito culpar de nada. Mas si es cierto que de Él la hemos recibido, es preciso confesar también que, sea cual fuere el modo como nos fue dada, ni debió no dárnosla ni debió dárnosla de otro modo distinto de cómo nos la dio; pues nos la dio aquel cuyos actos no pueden en modo alguno ser razonablemente censurados.
Agustín de Hipona, Del libre albedrío, cap. 1, 4


Esquema previo
Objeción: si Dios da al hombre la libertad para obrar bien, ¿cómo es posible que la use para hacer el mal?
Contestación (apelación a la iluminación)
Dos posibilidades:
a) Si nos la ha dado Dios (que da todos los bienes) es con razón.
b) Si nos ha sido dada sin razón, no ha sido Dios (pues Él todo lo hace con razón).
Hemos aceptado ya que nos ha dado Dios, por tanto ha sido dada con razón.

 
El texto comienza con la siguiente objeción de Evodio: aceptamos que Dios ha dado al hombre el libre albedrío*, pero si éste ha sido otorgado para hacer el bien, no podría usarse para el mal. Siendo que lo usamos mal, Dios sería causante en última instancia del mal en el mundo.
A esto Agustín opone la siguiente contestación: (apelando primero a la iluminación como fuente de la verdad en el hombre):
Nos encontramos ante dos posibilidades:
a) Si nos lo ha dado Dios (que da todos los bienes), es con razón, pues Él no hace nada sin ella.
b) Si nos ha sido dado sin razón, no ha podido ser Dios, pues todo lo hace con buen motivo.
Sabemos que nos lo ha dado Dios, luego es con razón, pues Dios es infinitamente bueno y fuente de todas las bondades, luego sus actos no pueden ser razonablemente censurados.
 Más adelante concluirá que esa razón o motivo es otorgar la capacidad de hacer el bien, para merecer la salvación. Aquí Agustín -o mejor, Evodio- usa el término "libertad" para referirse a la capacidad de elección entre el bien y el mal. Pero en este autor se distingue entre la libertad como estado de bienaventuranza alcanzada por la unión con Dios, que constituye la felicidad humana, y el libre albedrío, como capacidad de elección entre el bien y el mal. Responde así al problema del origen del mal, que debe ser explicado al margen por completo de la responsabilidad de Dios. El primer paso es explicar que es fruto de la elección del hombre (de su libre albedrío), y el segundo justificar el don del libre albedrío como bondad -y no maldad- de Dios, siendo éste el tema que se plantea en este fragmento.


* Podemos usar directamente el término "libertad", tal y como aparece en el texto, siempre y cuando nos demos cuenta de que se refiere a la capacidad de elección entre el bien y el mal, a la que en su filosofía designa con el término específico de "libre albedrío", para distinguirlo del estado de bienaventuranza de los que han alcanzado la salvación.



miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ciencia y Filosofía en el Renacimiento

CIENCIA   Y FILOSOFÍA
EN EL RENACIMIENTO


     El Renacimiento se caracteriza por un resurgimiento de las culturas clásicas (greco-latina, reintroducidas en Occidente a través de los árabes) y del ideal humanista asociado a ellas. Esta nueva corriente o actitud intelectual se la denominado Humanismo.

Características culturales de la época
-Visión antropocéntrica y naturalista del Universo:
     • Se aspira a un hombre nuevo (ideal prometeico).
     • Acentúa los aspectos naturales del hombre, despreciando la dimensión y destino sobrenaturales.
− Retorno a los grandes filósofos con otra lectura (no religiosa).
− Descubrimiento de los grandes científicos griegos (Pitágoras, Arquímedes…)
− Afirmación radical de la autonomía de la razón.
− Conviven tres paradigmas del cosmos: mecanicista, organicista y mágico-estético. Triunfa el primero, y en consecuencia:
− Desarrollo de la ciencia: imagen heliocéntrica y mecanicista del Universo.
     • Impulso de la observación y experimentación por parte de los filósofos nominalistas.
     • Sentido práctico: encuentran como fin la manipulación de la naturaleza.
     • Descubrimiento de Pitágoras y Arquímedes: triunfa la idea de que el mundo tiene ordenación y estructuración matemática; las leyes de los procesos naturales son, por tanto, formulables matemáticamente.
     • Nueva metodología: matematización.


EN BUSCA DEL MÉTODO


I. LA FORMULACIÓN DE LA BÚSQUEDA DEL MÉTODO: BACON (Inglaterra, 1561-1626)

     Se propuso encontrar el método adecuado de estudio científico, basado en la observación de los datos de la experiencia como punto de partida (Empirismo), observaciones que deben validarse para evitar generalizaciones a la ligera. Para ello intenta crear una lógica de la inducción, estudiando formas y creando tablas (calor, densidad, ductibilidad…). Finalmente, triunfó el método de Galileo: hipótesis-deducción-experimento. Pero sentó las bases de la crítica al método como punto de partida de la ciencia, el rechazo a la aceptación acrítica de la autoridad y la valoración del método experimental.

     Hizo una clasificación de las fuentes de errores humanos:
• Ídolos de la tribu: comunes a la humanidad: aceptar lo que está de acuerdo con las inclinaciones, los deseos…
• Ídolos de la caverna: disposiciones individuales por carácter, hábito, educación…
• Ídolos de la plaza pública: de la asociación de los hombres: del lenguaje.
• Ídolos del teatro: aceptación no crítica de la autoridad (filósofos antiguos).

II. NACIMIENTO DEL NUEVO MÉTODO

COPÉRNICO (1473-1543)

     Ptolomeo explicaba el movimiento de los astros situando la Tierra en el centro (de acuerdo con la física aristotélica).Copérnico lo hace situando en el centro al Sol. Su explicación necesita 34 círculos, frente a los 80 de Ptolomeo: restauración de la armonía celeste (viejo ideal griego). Intenta volver a la pureza griega: el movimiento uniforme y circular es el único perfecto.

• Retorno a Platón: matematización como armonía del Universo.
• Alejamiento: acerca el orbe sublunar a la categoría celeste, unificación de raigambre cristiana (todo es creación de Dios) e influencia del paradigma mágico.
Cristianización platonizante: el heliocentrismo favorece la equivalencia platónica de Dios y el Sol.

Ventajas y consecuencias de orden técnico:
− Paso directo de las observaciones a la teoría.
− Da un criterio para calcular posiciones y distancias de los planetas.
− Triunfa porque lo matemáticamente simple no sólo es lo más bello sino lo verdadero (creencia platonizante). La razón humana se asemeja a Dios cuando contempla el cosmos como un mecanismo regulado.



KEPLER (1575-1630)

     Sigue la teoría de la destrucción de las esferas cristalinas: el movimiento y posición de los planetas se debería a un magnetismo del Sol. Establece tres leyes:

1ª) Los planetas se mueven en elipses, con el Sol en uno de sus focos.

2ª) La línea que une su centro con el del Sol barre áreas iguales en tiempos iguales.

3ª) Los cuadrados de los períodos de revolución de dos planetas cualesquiera son proporcionales a los cubos de sus distancias mediales al Sol.

     La primera relaciona cada planeta con el Sol; la segunda explica el movimiento angular de su órbita, pero la más importante es la tercera, ya que enlaza en un sistema todos los planetas: consigue configurar la imagen del mundo de la Modernidad: como un mecanismo de relojería.

GALILEO (1564-1642)

     Concibe el mundo como un gran Libro escrito en lenguaje matemático (proyecto pitagórico).
     Su importancia radica en sus estudios sobre el movimiento y su matematización, que solucionaron los problemas planteados por la física aristotélica.
     Dos fenómenos eran la cruz del aristotelismo: el movimiento de los proyectiles y la caída de los graves. Aristóteles afirmaba que todo cuerpo permanece en reposo como su estado natural mientras no haya una fuerza que lo impulse, y el movimiento sólo continúa mientras continúa la fuerza. Pero el movimiento de los proyectiles (movimiento violento) lo contradice: siguen avanzando cuando ya no permanece la fuerza, el primer intento de explicación fue la teoría del “ímpetu”; Galileo lo matematizará.
     Por otra parte, la física de Aristóteles no explicaba por qué los cuerpos al caer (movimiento natural) aceleran. También lo explicará y formulará Galileo.
     Galileo no se pregunta (como Aristóteles) por la esencia del móvil, el espacio o el tiempo, sino sólo por el movimiento en sí y la proporción numérica entre los últimos.
     Geometriza la realidad, despreciando las cualidades no geometrizables (color, textura…) como subjetivas.
     Define el movimiento uniforme como aquél en que seda una velocidad constante: v = v/t.
     Define el movimiento en caída libre como uniformemente acelerado, formula que v = a• t.
     Establece una primacía del estudio de las propiedades físicas sobre las causas. En él aparece implícita la ley de la inercia, aunque será Descartes el que la formulará explícitamente.
     Con Copérnico, Kepler y Galileo se sientan las bases teóricas para explicar la Gravitación Universal. Cuando Newton la formula está por fin configurada la ciencia de la Modernidad.


domingo, 5 de diciembre de 2010

Tomás de Aquino, diapositivas


Tomás de Aquino: síntesis

SÍNTESIS: LA INFLUENCIA DE TOMÁS DE AQUINO EN EL PENSAMIENTO OCCIDENTAL

Principal exponente de la Escolástica, Tomás de Aquino supone la introducción del pensamiento de Aristóteles en el pensamiento cristiano en la Baja Edad Media.

Reinterpretó el tema de la relación entre razón y fe como dos ámbitos de conocimiento con un área de intersección. En este área se sitúa la teología. Su mayor influencia, junto con el hecho de rescatar el pensamiento aristotélico, está quizá en esa sistematización de la teología, haciendo de la razón una introducción o preámbulo para la fe, y dándole una pátina más científica. Su aportación más destacada son las cinco vías para demostrar la existencia de Dios, a partir de sus efectos, y basadas todas en la imposibilidad de una serie infinita.

De Aristóteles introduce su concepción del conocimiento desde lo sensible hacia lo inteligible, como proceso de abstracción; la composición de los entes creados de materia y forma (hilemorfismo), a la que añade la de esencia y existencia; la concepción teleológica del mundo y de la acción humana y la imagen de Dios como acto puro (simplicidad y perfección), motor del mundo y ser autopensante (haciendo de los entes creados esencias del pensamiento de Dios).

Tomás de Aquino, IV: ética y política

ÉTICA Y POLÍTICA DE TOMÁS DE AQUINO


ÉTICA


           Las reflexiones de los griegos sobre la naturaleza humana como fuente de normas de conducta abrían dos formas fundamentales de interpretarla: la mecanicista (qué mueve, de hecho, a obrar a los hombres) y la teleológica o finalista (cuál es el fin al que se encamina la naturaleza humana). La ética de Tomás es del segundo tipo. Busca no simplemente qué mueve al hombre, sino cuál es la perfección y plenitud humanas. Se plantea también qué mueve de hecho a los hombres a obrar, pero para justificar por qué se desvían del verdadero camino hacia la felicidad; y la pregunta por la felicidad se formula en la siguiente cuestión: cuál es el fin a cuyo cumplimiento está orientado el ser humano (línea de Platón y Aristóteles), que deducirá de su naturaleza racional y consistirá por tanto en el conocimiento -esta vez de Dios, la unión con el cual constituye la felicidad humana- y la virtud -obrar según la ley natural o moral, revelada por la razón y fruto del orden divino-.
        Su ética, pues, es teleológica y eudemonista. El primer paso para saber en qué consiste la felicidad humana -o sea, su realización- será estudiar la naturaleza del hombre. Éste se distingue de los demás seres por su racionalidad: puede deducir normas de conducta. Esto demuestra la existencia de una ley natural (la ley moral). El hombre actúa correctamente cuando sigue la ley natural, dictada por su razón.
 Del estudio de la naturaleza humana (inspirado en las funciones del alma de Aristóteles) deduce una serie de normas de conducta. Las funciones del ser humano según su naturaleza implican unas tendencias determinadas, tendencias que implicarán a su vez unas normas de cumplimiento. Serían las siguientes:
      En cuanto animal, tendemos a la procreación. Esta tendencia equivale a la parte sensitiva del alma, e implica el deber del cuidado de los hijos.
    Por último, en cuanto racional, (parte racional, el logos para Aristóteles) el ser humano tiene la capacidad y la obligación de conocer la verdad y vivir en sociedad, para lo cual debe seguir la ley natural o moral.
Dicho esto, hay que explicar cómo concibe Aquino los distintos tipos o niveles de ley.


·         Ley natural o moral: traducción de la ley eterna a la razón humana.

·         Ley positiva: las legislaciones; son una exigencia de la ley moral y deben someterse a ella.


Ley eterna, ley natural, ley positiva
 
        En su concepción de la ley y el orden universal, Tomás deja entrever una mayor influencia estoica, algo, por otro lado, frecuente en el Cristianismo. Distingue así tres niveles de ley:
 
- La ley eterna es el orden mediante el cual Dios gobierna el mundo. Consiste en el orden del universo, tanto en sus leyes físicas como en las leyes que rigen la conducta humana; las primeras son deterministas, pero respecto a las segundas el ser humano es libre de obrar acercándose a Dios o al mal.

- La ley natural es el resultado de la participación de las criaturas en la ley eterna, que puede comprender gracias a su razón. Regula el comportamiento humano. El ser humano, en la medida en que es racional es libre; posee una ley moral que capta con su razón.
Propiedades de la ley natural: es evidente, universal e inmutable, y está conectada al orden general del universo, del cual, como hemos visto, participa.Regula de distinto modo el comportamiento humano (que posee libertad -> ley moral) y el del resto de los seres (leyes físicas). El contenido de esta ley natural se deduce del repertorio de las tendencias naturales del hombre, que se cifran en las anteriormente expuestas:
• En cuanto sustancia: conservar su propia existencia.
• En cuanto animal: la procreación y cuidado de los hijos.
• En cuanto racional: vivir en sociedad siguiendo los preceptos de la justicia y conocer la verdad.

- La ley positiva es una prolongación de la ley natural, como exigencia de la misma. Responde a la necesidad de concretar normas, es decir, la necesidad de establecer códigos legales que respondan del orden moral y lo garanticen. En este punto entramos ya en la política o descripción del orden social.

POLÍTICA

        La política de Tomás busca una alcanzar una armonía en la convivencia, basada en el orden moral y, por ende, el orden divino. La política se fundamenta en la ley positiva, la cual es una exigencia de la ley natural. Es una prolongación de la misma, que surge como necesidad de concretar las normas; el derecho se halla incarnado en la moral y el punto de incarnación es la idea de justicia. Las exigencias de la ley natural deben siempre ser respetadas por la ley positiva.
        La ley natural, conectada al orden general del universo, es una ley eterna, pero para plasmarse en este mundo temporal necesita de leyes que respondan de ella y la garanticen, y esto es lo que constituye la ley positiva o derecho. El orden social, pues, debe responder al orden moral, que a su vez se subordina al orden divino. El derecho se halla incarnado en la moral y el punto de incarnación es el ideal de justicia. Las exigencias de la ley natural, por tanto, deben siempre ser respetadas por la ley positiva.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Tomás de Aquino, III: antropología y metafísica.

ANTROPOLOGÍA (NATURALEZA DEL HOMBRE)


En su intento por compatibilizar el pensamiento aristotélico con la doctrina cristiana, Tomás se va a encontrar con el problema de la inmortalidad del alma, que en su concepción hilemórfica negaba Aristóteles.
La solución que va a aportar Tomás es sustancializar e individualizar el entendimiento racional inmortal de Aristóteles, e lo identificarlo con la parte más elevada del alma -recordemos que, lo que llamamos "partes del alma" en Aristóteles eran en realidad funciones; aunque el Estagirita afirma que la función racional nos asemeja a los dioses, nunca aceptó que esta función fuera una sustancia; afirmar que los principios que concibe la razón sean inmortales no implica una sustancia inmortal que los conciba; en este punto se aleja de Aristóteles y hace una síntesis con el platonismo-.
De este modo, siguiendo a Aristóteles,Tomás concibe al hombre como compuesto de una unión sustancial de dos principios (cuerpo y alma), pero entendiendo que el alma encierra una sustancia espiritual inmortal, de acuerdo con la fe cristiana. Esto se explica porque, del mismo modo que hay funciones específicas del cuerpo, hay funciones específicas sólo del alma.
Problema derivado: relación con el tema del conocimiento
El entendimiento, vinculado al cuerpo en una unión sustancial, elabora conceptos a partir de los datos sensibles, haciendo una abstracción de los mismos.
Según esto, el entendimiento posee una doble capacidad:
• Universalizar (abstraer los datos universales de las imágenes sensibles). A esto lo llama entendimiento agente.
• Conocer universalmente (hacer juicios con los universales). A esto lo llama entendimiento posible.

METAFÍSICA (PRINCIPIOS COMPOSITIVOS DE LA REALIDAD)

En su explicación de los principios de la realidad, Tomás se va a encontrar con los siguientes problemas:
a) Compaginar el dogma cristiano de que el mundo fue creado, con la eternidad del mundo que defiende Aristóteles.
b) Como consecuencia de la solución que propone para lo anterior (hacer del mundo pensamiento de Dios), tiene ahora que distinguir la realidad del mundo y la divina, es decir, defender la trascendencia de Dios pero a la vez mantener su providencia (recordemos que acepta que Dios es acto puro, pero en Aristóteles esto implica que no se preocupa del mundo); si el mundo es fruto del pensamiento de Dios, Éste puede pensar en él (y ser así providente) sin dejar de ser acto puro autopensante. Pero entonces se fusionan ambas realidades y deja de ser trascendente.
Para solucionarlo se desvía de Aristóteles y acude a la interpretación platónica de la creación como participación, fusionándola con la creatio ex nihilo (creación de la nada) cristiana.

De este modo, los seres creados están compuestos de materia y forma, principios a los que suma los de esencia y existencia. Este segundo par de principios metafísicos de los seres compuestos deriva de su distinción entre seres contingentes (cuya existencia no es necesaria) y el ser necesario.
Siguiendo a Aristóteles, acepta la existencia de formas sin materia (lo aplicará a la naturaleza de los ángeles, que no son actos puros pero no tienen materia), pero necesita una distinción entre Dios y los demás seres. Tenemos entonces:
• Un primer Principio, cuya característica es la simplicidad.
• Los demás seres, que son compuestos, pero no sólo de materia y forma (los seres de la naturaleza), sino también de esencia y existencia.
Dios es el Ser, a cuya esencia pertenece su existencia. Los demás seres son pensamientos de Dios (así explica la providencia); en cuanto separados participan de Dios, el Uno, y a su esencia no corresponde su existencia.

Tomás de Aquino II. teoría del conocimiento: fe y razón, las cinco vías

TOMÁS DE AQUINO. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

La relación entre fe y razón en Tomás de Aquino


Modelo aristotélico de conocimiento
Siguiendo su tendencia aristotélica, para Tomás el conocimiento humano parte de los sentidos. Su objeto es proporcionado a nuestro entendimiento no por realidades inmateriales, sino por realidades sensibles materiales. De este modo, el edificio del conocimiento se construye de abajo a arriba, no a la inversa, como en la filosofía platónica y agustiniana.
Así concebido, el conocimiento humano tiene limitaciones. Sólo podemos conocer hasta cierto punto, más allá podemos conocer a través de la fe.

Fe y razón como ámbitos de conocimiento
Ambos, fe y razón, constituyen distintos ámbito de conocimiento con una parcela de intersección, la cual se convierte en objeto de la teología.
La fe no deja de ser útil en esta parcela, ya que proporciona conocimiento a hombres sin cultura o razón suficientes, y además sirve de guía y corrector ante los posibles errores de la razón humana. Por su parte, la razón da la fe: a) un procedimiento para la ordenación científica del conocimiento; b) armas dialéctica para defender sus doctrinas y divulgarlas, y c) datos útiles para el esclarecimiento de algunos artículos de fe.
Razón y fe son, por tanto, dos fuentes de conocimiento.
Las cinco vías para la demostración de la existencia de Dios
Dado que el conocimiento parte de los objetos sensibles, Tomás va a rechazar el argumento ontológico de San Anselmo, argumentando que no podemos conocer su esencia; Dios es evidente en sí, pero no para nosotros. El argumento de Anselmo plantea un conocimiento a priori de la esencia de Dios, pero el conocimiento humano, como hemos visto, es a posteriori, fruto de un proceso de abstracción.

Por ello, para demostrar la existencia de Dios va a partir de la experiencia sensible del universo; de los seres individuales -de los que tenemos conocimiento sensible- y sus propiedades, como efecto, se remonta hasta Dios como causa. Todas las vías siguen la siguiente estructura:

a. Se parte de un hecho de la experiencia.

b. Se aplica el principio de causalidad (todo efecto tiene una causa).

c. Se argumenta la imposibilidad de una serie infinita.

d. Se afirma, por fin, la existencia de Dios.

Estas cinco vías son las siguientes:

1ª) Parte del movimiento para llegar al primer motor inmóvil. Es la más genuinamente aristotélica.

2ª) Parte de que todo cuanto es tiene una causa eficiente, a su vez efecto de otra causa, y tras plantear la serie de causas causadas afirma la existencia de una primera Causa incausada.

3ª) Va de los seres contingentes -aquello cuya existencia no pertenece a su esencia, por lo que pueden o no existir- al Ser necesario.

4ª) Se basa en los grados de perfección. Viendo que hay seres más perfectos que otros, afirma la existencia de grados de perfección, y acaba en la existencia de un Ser Sumamente Perfecto. En ésta se acerca más a la teoría platónica de la participación.

5ª) Parte del orden que se manifiesta en el mundo para concluir la existencia de una Inteligencia Ordenadora.

Apéndice: refutaciones de las cinco vías como pruebas de la existencia de Dios

1) Los argumentos de Aristóteles no implican la existencia de un único Dios; de hecho, Aristóteles postula en ocasiones la existencia de 45 o 57 primeros motores.
2) Algunos siglos más tarde Hume establecerá la crítica al principio de causalidad, con lo cual las vías tomistas pierden su consistencia;
3) Ya en el siglo XIX, Kant afirmará que el mundo no está ordenado en sí, sino para nosotros. La existencia del orden en el mundo, pues, no prueba la existencia de una inteligencia suprema ordenadora.
4) Bertrand Russell, desde una perspectiva lógica, hace ver que la idea de una serie infinita no es imposible, como de hecho aparecen constantemente en las matemáticas. La imposibilidad de concebirla no es cierta, y en cualquier caso sería, pues, una limitación del conocimiento humano.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Tomás de Aquino: textos selectividad

SUMA DE TEOLOGÍA



El texto se presenta en forma de exposición sistemática (en Agustín, la tipología textual era el diálogo -como Platón-; en Tomás, la tipología es similar a la aristotélica). La estructura es la siguiente:
· Plantea las objeciones existentes a los temas a demostrar.
· Opone su contraobjeción (introducidas por “en cambio”), a menudo basadas en la autoridad. 
· Plantea la solución.
· Responde a cada una de las objeciones, para deshacerlas.


Autores citados: Juan Damasceno (s. VIII, teólogo sirio), Aristóteles (citado como el Filósofo), Boecio (principal autoridad en la escolástica en lógica por sus traducciones de la aristotélica, hasta que en el s. XIII fue traducida toda la obra de Aristóteles).

SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS

Comienza con una señalando el objeto de la teología ("doctrina sagrada"): llevar al conocimiento de Dios,  y continúa con una exposición de los temas a tratar: I. Dios; II. la marcha del hombre hacia Dios; III. Cristo como camino en nuestra marcha. (Aquí se desarrolla el primer punto).

I. Puntos a tratar sobre Dios:
1) lo que es propio de la esencia divina;
2) lo que pertenece a la distinción de personas;
3) lo que se refiere a las criaturas en cuanto que proceden de Él.

Desarrollo de 1)
a) sobre la existencia de Dios;
b) cómo es, o mejor, cómo no es" (es decir, su esencia; dado que sigue el modelo de conocimiento aristotélico, de lo sensible a lo inteligible, no podemos conocerla directamente, sino por lo que no es, dado que supera nuestro entendimiento).
c) su obrar, como fruto de su ciencia, voluntad y poder.

Desarrollo de a) Sobre su existencia:
a)1. ¿Es o no evidente por sí mismo?
a) 2. ¿Es o no demostrable?
a. 3. ¿Existe o no?

(lo señalado en negrita es lo que abarca este fragmento)


a) 1. DIOS, ¿ES O NO EVIDENTE POR SÍ MISMO?

Objeciones: por qué lo parece. (Tomás no acepta que la existencia de Dios sea evidente; por eso comienza revisando los argumentos de quienes apoyan que lo es, es decir, por los que parece que lo es; al concluir que no es evidente se hace necesrio demostrar su existencia, por ello pasará a argumentar la posibilidad de hacerlo)

1. Se dice evidente de las cosas cuyo conocimiento nos es connatural (es decir, nacemos con él; así lo piensa Juan Damasceno).
2. Se dice que son evidentes por sí mismas las cosas que, al decir su nombre, son inmediatamente identificadas (analiza ahora qué se entiende por "conocimiento evidente"; para ello apela a "el Filósofo": Aristóteles; evidente es aquella proposición cuyo predicado está incluido en el sujeto; como ejemplo de lo dicho pone el siguiente: sabiendo lo que es “todo” y “partes”, se sabe que el todo es mayor que las partes).
3. Que existe la verdad es evidente por sí mismo; si no, caemos en una paradoja: la afirmación "la verdad no existe", si es verdadera, se niega a sí misma. En este punto, identifica la verdad con Dios, apelando a la autoridad (Evangelio: Juan, 14, 16).

En cambio, nadie puede pensar lo contrario de lo que es evidente por sí mismo, como constata Aristóteles. Sin embargo, se puede pensar “Dios no existe”.

Solución: la evidencia puede ser de dos modos: en sí misma, o para nosotros.
• Evidencia en sí misma : cuando el predicado está incluido en el sujeto. Pero si desconocemos qué es el predicado o el sujeto, no será evidente para nosotros. Boecio ya señal La proposición “Dios existe” es evidente por sí misma, pero no para nosotros, pues no conocemos su ser. Por tanto hay que demostrarlo a partir de lo más evidente para nosotros: sus efectos.

Respuestas a las objeciones:

1. Lo que está impreso en nuestra naturaleza es un conocimiento general (en el sentido de impreciso) de que Dios existe, en el sentido de que Dios es la felicidad del hombre, y el hombre sabe que desea ser feliz. Pero esto no es conocer bien, como decir “alguien viene” no es saber que Pedro viene. La felicidad puede confundirse con la riqueza, el placer…

2. Puede que algunos no sepan que decir Dios es decir lo más grande que existe (alusión al argumento ontológico de Anselmo); de hecho algunos creían que Dios era cuerpo (posible alusión a creencias paganas o heréticas). Y aun cuando sepa qué significa, puede que no entienda que se dé en la realidad, sino sólo en el entendimiento (recordemos que Tomás no acepta el argumento de Anselmo por ser a priori; el conocimiento humano parte de lo sensible, es por tanto a posteriori).

3. Es evidente que existe la verdad, pero no es evidente para nosotros que exista la verdad absoluta (de nuevo, el sentido de la verdad "en general" es un sentido impreciso; Dios sería la verdad absoluta, y esto es lo que no es evidente para nosotros).


a) 2. ¿ES DEMOSTRABLE LA EXISTENCIA DE DIOS?

Objeciones por las que no parece demostrable (antes argumentaba contra los que partían de que la existencia de Dios es evidente, por tanto no hace falta demostrarla; llegado a la conclusión de que no es evidente para nosotros, por tanto sí hace falta demostrarla, tiene ahora que ver si es posible, y argumentará contra los que objetan que no lo es):

1. La existencia de Dios es artículo de fe, y los artículos de fe no son demostrables, pues la fe trata de lo no evidente: consiste en creer, no en demostrar (recordemos que la fe cristiana parte de que Dios nos ha revelado la verdad, pero hay verdades que son misterios para la razón; la fe es un valor en sí misma).

2. La base de la demostración está en lo que es. Pero de Dios no podemos saber qué es, sino sólo qué no es. Así lo defiende Juan Damasceno  (no hay contradicción con lo que decía más arriba: saber que es no es saber qué es).

3. Si se demostrase la existencia de Dios sólo sería a partir de sus efectos. Pero éstos no son proporcionales a él, pues son finitos y él es infinito; ya que la causa no es proporcional a los efectos, éstos no pueden demostrar aquélla.

En cambio: (apela a la autoridad de la Biblia) “Lo invisible de Dios se hace comprensible y visible por lo creado”.

Solución: toda demostración es doble. Una, por la causa, otra por el efecto.

Respuestas a las objeciones:

1. La existencia de Dios y otras verdades que de Él pueden ser conocidas por la sola razón natural no son artículos de fe, sino preámbulos a tales artículos, pues la fe presupone el conocimiento natural (aquí hay que recordar la relación fe/razón tal como la concibe Tomás: la existencia de Dios pertenece a ese ámbito de intersección entre razón y fe en se se inscribe la teología).

2. Cuando se demuestra la causa por el efecto, es necesario usar el efecto como definición de la causa para probar la existencia de la causa (definimos a Dios por sus efectos, aunque no conozcamos su esencia -lo que es-). Los nombres dados a Dios se fundamentan en los efectos (infinitamente bueno, etc, significa bueno sin límites, sin finitud; es una definición negativa: ser que no carece de las limitaciones de las bondades o perfecciones que observamos).

3. Aunque por efectos no proporcionales no se pueda conocer qué es la causa, sí puede ser demostrado que la causa existe. Así, aun cuando no podamos conocer a Dios por esos efectos , sí podemos conocer al menos que existe (es decir, saber lo que es, pero si al menos que es).
a) 3. ¿EXISTE O NO EXISTE DIOS?

(hasta aquí ha mostrado que Dios no es un conocimiento evidente, por tanto necesita ser demostrado; además, que esa demostración es posible; ahora va a proceder a dar esa demostración, a través de sus célebres cinco vías para la demostración de la existencia de Dios)

Objeciones: (argumentos que niegan la existencia de Dios)

1. Si uno de los contrarios es infinito, el otro queda totalmente anulado. Si existiese Dios, bien absoluto, no existiría el mal. Pero hay mal, luego Dios no existe.

2. Lo que encuentra su razón de ser en pocos principios no es necesario buscarla en muchos. Lo natural encuentra sus principios en la naturaleza, lo intencionado en la voluntad y razón humanas. Así pues, no hay necesidad de apelar a la existencia de Dios.

En cambio: (apela a la autoridad de la Biblia) se dice de la persona de Dios: “Yo existo”.

Solución: la existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras distintas.
1) La del movimiento: todo lo que se mueve es movido por algo. Lo que se mueve está en potencia, y lo que mueve está en acto; ejemplo: el fuego calienta porque en acto está caliente, mientras que lo que es calentado sólo lo estaba en potencia. Pero no podemos remontar los motores hasta el infinito: tiene que haber un primer motor inmóvil, y a eso lo llamamos Dios (la más aristotélica de las vías; usa como el Filósofo los términos de potencia y acto para explicar el movimiento que se percibe en el mundo sensible).
2) De la causa eficiente (terminología también aristotélica). Todo tiene que estar causado por algo; pero no vemos que nada sea causa de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo y esto es imposible (fusión de la anterioridad causal con la cronológica; funciona en cuanto se atiene a la causa eficiente). Ahora bien, no podemos remontar hasta el infinito la serie de causas, por tanto ha de haber una causa eficiente primera, y a eso llamamos lo Dios.

3) De lo posible (contingente) y lo necesario. Las cosas que vemos pueden ser generadas y destruidas; su existencia no es, pues, necesaria.Ahora bien, lo que no existe empieza a existir por algo que ya existe… Es preciso algún ser necesario que no haya sido creado.

4) Jerarquía de valores o grados de perfección. Observamos que en las cosas se encuentran virtudes como la bondad, la nobleza, etc., en mayor o menor grado según lo comparemos con lo que se conciba como "lo máximo".  Cualquiera de estas virtudes podemos concebirlas en grado máximo, y en cualquier género, lo máximo se convierte en causa de lo que pertenece a tal género (la bondad de que algo sea bueno, etc.; esta vía se aleja más de Aristóteles para acercarse a Platón). Al ser máximo, causa de la perfección de los demás seres, lo llamamos Dios.

5) Del ordenamiento de las cosas. Observamos que hay cosas sin entendimiento que aún así tienden a algún fin (argumento teleológico: la naturaleza parece tender a alguna finalidad: p. e. las semillas a ser plantas...); dado que no parecen funcionar por azar, sino siguiendo algún plan o intención, deben ser dirigidas por alguna inteligencia. Por tanto hay alguien inteligente que dirige todas las cosas hacia su finalidad: a esa inteligencia suprema ordenadora la llamamos Dios.
Respuestas a las objeciones:

1. Apela a Agustín: Dios puede permitir el mal para sacar algún bien.

2. Como la naturaleza obra por un determinado fin a partir de la dirección de alguien superior, es necesario que las obras de la naturaleza también se reduzcan a Dios como a su primera causa. Del mismo modo, como la razón y voluntad humanas son mudables y perfectibles, hay que reducirlas a una causa superior (apela a que los fines de la naturaleza no son todos los mismos y la voluntad y razón humana tampoco son constantes; por tanto necesitan algo que los explique con unidad y necesidad).