lunes, 28 de junio de 2010

DÉJAME ENTRAR


Película enigmática donde las haya, se ha tendido a clasificarla dentro del género de terror, pero no hay nada más engañoso. Se trata más bien de un thriller psicológico, donde el realismo del formato se funde por completo con lo fantasioso de la trama hasta crear una homogeneidad inusitada que trasciende cualquier etiquetado. Es una de las mayores y solapadas virtudes de este film: la sublime fusión de contrarios en multitud de ámbitos: en el artístico (realismo descarnado con solapada ficción gótica), en la trama (retrato psicológico de la marginalidad y el acoso a través de la amistad entre un niño y una vampiro), en las emociones (horror y pureza, brutalidad y ternura), en la moral (constante fusión y confusión del bien y el mal)... De este modo se resquebrajan todos los maniqueísmos establecidos, dejando al espectador en un estado de perplejidad emocional.
La película presenta una perspectiva arquitectónica del espacio vital. En este escenario escandinavo, las vidas transcurren en una multitud de ámbitos aislados. Los espacios se multiplican y se esconden unos de otros. El espacio intermedio, siempre nevado, resulta fronterizo. En ese espacio vacío de actividad vital se conocen los niños, de noche: como si el encuentro tuviera que darse en un mundo intermedio entre la realidad y la ficción. Un espacio como vacío de vida que hay que atravesar para llegar a otro espacio cerrado, protegido, encerrado en sí mismo. Cada edificio, cada habitación, separa acontecimientos, vidas e intimidades. Un retrato sencillamente realista crea la atmósfera adecuada para hablar del aislamiento, de la sensación de burbuja, de mundo interior, una atmósfera que culmina en la escena final de la piscina, en la que todo el horror se presenta de forma absolutamente aséptica, de golpe, eliminando todo sonido al introducir el plano en el interior del agua. 
Con tal escenario el espectador está ya anímicamente introducido en la soledad del niño, en su miedo incomunicable. Si de algún modo es una película de terror no lo es tanto por el tema del vampirismo, sino sobre todo por el de esa soledad impotente producida por el acoso que sufre. Miedo y deseo, soledad y relaciones imposibles, urden la temática profunda de la película. Todo ello fusionado como piezas indivisibles, como caras de la misma moneda. La vida se alimenta de la muerte; la amistad que aquí surge se alimenta de la marginación. Especialmente impactante resulta la mirada beatífica del niño en las dos escenas en que consigue superar los ataques a que se le somete. No hay crueldad en sus ojos, ni expresión de triunfo, desafío, venganza... Sólo una profunda expresión de beatífica paz. Esa imagen del brazo mutilado lanza de una sola vez al espectador una sensación de terror y de alivio por su salvación. No da tiempo a juzgar lo que se ha sentido.
El tema del acoso es abordado desde la perspectiva de la imaginación infantil. La niña vampiro parece cumplir el papel de ese amigo imaginario que crean muchos niños para llenar su intimidad. El deseo de liberación, más que de venganza, puede llevar a soñar con que los enemigos son destruidos, desaparecen... Un protector desconocido por todos, con poderes especiales, responde a ese esquema de imaginería psicológica creada por las circunstancias de aislamiento y pánico a que está sometido. Pero no se retrata con tanta explicitud: a ese amigo imaginario se le da una identidad y se le crea una vida, unas circunstancias que resultan paralelas a las del propio niño. Un protector cuyo papel los demás desconocen, una persona que desea su amistad y que la salva previamente, como luego ella le salva a él. Al amigo imaginario se le da una identidad real, o casi real, porque se introduce el elemento fantasioso (el vampirismo) en una atmósfera cargada de realismo, tanto estético como psicológico. Todo con la ambigüedad moral del sacrificio ajeno, de la muerte de gente (salvo excepciones) inocente, factores inevitables para la supervivencia de la niña.
En definitiva, una película inusitada, realmente original y con una profundidad sin estridencias, de las que te hablan desde rincones profundos del alma sin que uno se dé cuenta de los intersticios por los que se ha infiltrado ahí.

martes, 8 de junio de 2010

SOLUCIONES A LA CRISIS.
Lo primero, abrir los ojos. Qué necesario es que haya gente en áreas de poder que pueda declarar ciertas verdades...


jueves, 3 de junio de 2010

Transcribo tal cual este artículo del Times, muy interesante, con la convicción de que es extremadamente urgente un debate público racional, y no meramente emocional, interesado y sesgado, como suele ser habitual. El conflicto generacional del que habla tiene unas repercusiones económicas muy serias. Pero además abre los ojos a una necesaria revisión de valores de quienes hasta ahora monopolizan una determinada forma de interpretar el sentido de la vida.
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From Times Online June 2, 2010




This is the age of war between the generations

Never mind the credit crunch, it’s all those retiring baby-boomers who threaten us with national bankruptcyAnatole Kaletsky 167 Comments

Recommend? (95) Yesterday was my 58th birthday. If I were a Greek worker I could retire. Although pension payments in Greece normally start around 61, special provisions allow anyone to retire at 58 if they have been in employment for 35 years. That, as it happens, is how long I have been at work. My index-linked pensions from the Greek Government would be worth 75 to 90 per cent of the average salary in the country, guaranteed for the rest of my life by the State.
If you want to know why Greece is going bankrupt and why the euro seems to be on the verge of disintegration, look no farther. The best argument I have ever heard for a break-up of the euro was this observation in a German newspaper: “The Greeks go on to the streets to protest against an increase of the pension age from 61 to 63. Does this mean that Germans should extend the working age from 67 to 69, so Greeks can enjoy their retirement?”
This, however, is not another article about self-indulgent Greeks and self-righteous Germans. The battle over bailouts in Europe is only a sideshow compared with the great social conflict that lies ahead all over the world in the next 20 years. This will not be a struggle between nations or social classes, but between generations — and it is a conflict that, in Britain, begins in earnest this year. The end of the Second World War in May 1945 marked the start of the baby boom, which lasted until the mid-1960s. Now, 65 years later, the corresponding retirement revolution is about to shake up our society, economy and political institutions.
If the word “revolution” sounds like an overstatement, consider the most important issue in British politics today — and then let me draw your attention to the most important book about this issue, written, as it happens, by a senior minister in the new Government. The issue is, of course, the unsustainable size of the public deficit. The book is called The Pinch by David Willetts, the Tory Minister for Universities, and its subtitle conveys his main message with his characteristic clarity and directness: “How the baby-boomers took their children’s future and why they should give it back.”
Mr Willetts shows how the overwhelming size of the baby boom generation, in comparison with the generations just before and after, allowed people born in the two decades after VE-Day not only to dominate culture, fashion and morality, but also to accumulate wealth, monopolise employment and housing and reduce social mobility for the next generation.
But strangely, however, nobody — least of all an active politician like Mr Willetts — seems to make the connection between long-term intergenerational tensions and the present controversies over public spending and taxes.

Why, for example, are governments everywhere running out of money, not just in Britain and Greece, but also in America, Germany, Japan and France? Why are taxes relentlessly rising in all advanced capitalist countries? And why is public spending being cut on schools, universities, science, defence, culture, environment and transport, while spending on health and pensions continues to rise?
The populist answer to these questions is that we are all about to pay for the greed of the bankers. But this is not true. According to IMF calculations, the credit crunch, bank bailouts and recession only account for 14 per cent of the expected increase in Britain’s public debt burden. The remaining 86 per cent of the long-term fiscal pressure is caused by the growth of public spending on health, pensions and long-term care. The credit crunch and recession did not create the present pressures on public borrowing and spending. They merely brought forward an age-related fiscal crisis that would have become inevitable, as by 2020 the majority of the baby-boomers will be retired.
The rational solution to this fiscal crisis would be for governments to reduce their spending on pensions, health and longterm care. Yet these are precisely the “entitlements” protected and ring-fenced by politicians, not just in Britain but also in America and many European countries, even as other government programmes are ruthlessly cut.
The politics of the next decade will be dominated by a battle over public spending and taxes between the generations. Young people will realise that different categories of public spending are in direct conflict — if they want more spending on schools, universities and environmental improvements they must vote for cuts in health and pensions.
Schools and universities are more important for a society’s future than pensions. Yet every democracy around the world has made the opposite judgment. While many politicians claim to be obsessed with education — recall Tony Blair’s three priorities were “education, education and education” — in reality they support health and pensions to the point of national bankruptcy, while squeezing universities. The same applies to the many fiscal benefits heaped on pensioners over the years. Is it, for example, better for society to offer free bus travel to wealthy 80-year olds rather than students or impoverished youngsters looking for their first job?
Why are such conflicts of interest between old and young never debated? Partly because of the myth that pensioners are “entitled” to their many benefits because they have “paid their dues” through national insurance and taxes. This is simply untrue. The true value of the average baby-boomer’s benefits is 118 per cent of the taxes they paid, according to Mr Willetts — and higher according to other calculations.
Second, and more importantly, the baby boomers are so numerous that no politician dares to campaign against their interests. Moreover, older people are more likely to vote. As a result democracies will increasingly be held hostage to the special interests of “grey panthers”, whose power will steadily grow as more baby-boomers retire.
Will politics therefore degenerate into a conflict between the dwindling number of voters with children, who care about education and the future, and the massive power of pensioners with shorter time horizons? Here is a modest proposal to avert this awful outcome. Since children under 18 are not allowed to vote, perhaps pensioners could be deprived of the right to vote after 75 or 80. An equally effective alternative would be to give mothers an extra vote for every child under voting age. Since no such reforms are ever likely, I look forward to the Greek Government being forced to sell the Parthenon — and to Oxford and Cambridge being turned into luxury old people’s homes.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Textos para el tema de las formas de gobierno y el origen del Estado, III

HOBBES




...Si dos hombres cualesquiera desean la misma cosa, que, sin embargo, no pueden ambos gozar, devienen enemigos; y en su camino hacia su fin (que es principalmente su propia conservación, y a veces sólo su delectación) se esfuerzan mutuamente en destruirse o subyugarse. Y viene así a ocurrir que, allí donde un invasor no tiene otra cosa que temer que el simple poder de otro hombre, si alguien planta, siembra, construye, o posee asiento adecuado, puede esperarse de otros que vengan probablemente preparados con fuerzas unidas para desposeerle y privarle no sólo del fruto de su trabajo, sino también de su vida, o libertad. Y el invasor a su vez se encuentra en el mismo peligro frente a un tercero.

No hay para el hombre más forma razonable de guardarse de esta inseguridad mutua que la anticipación; y esto es, dominar, por fuerza o astucia, a tantos hombres como pueda hasta el punto de no ver otro poder lo bastante grande como para ponerla en peligro.

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Es por ello manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que les obligue a todos al respeto, están en aquella condición que se llama guerra; y una guerra como de todo hombre contra todo hombre. Pues la guerra no consiste sólo en batallas, o en el acto de luchar; sino en un espacio de tiempo donde la voluntad de disputar en batalla es suficientemente conocida. (...).

Lo que puede en consecuencia atribuirse al tiempo de guerra, en el que todo hombre es enemigo de todo hombre, puede igualmente atribuirse al tiempo en que los hombres también viven sin otra seguridad que la que les suministra su propia fuerza y su propia inventiva. En tal condición no hay lugar para la industria; porque el fruto de la misma es inseguro. Y, por consiguiente, tampoco cultivo de la tierra; ni navegación, ni uso de los bienes que pueden ser importados por mar, ni construcción confortable; ni instrumentos para mover y remover los objetos que necesitan mucha fuerza; ni conocimiento de la faz de la tierra; ni cómputo del tiempo; ni artes; ni letras; ni sociedad; sino, lo que es peor que todo, miedo continuo, y peligro de muerte violenta; y para el hombre una vida solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta.

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Y dado que la condición del hombre (como se ha declarado en el capítulo precedente) es condición de guerra de todos contra todos, en la que cada cual es gobernado por su propia razón, sin que haya nada que pueda servirle de ayuda para preservar su vida contra sus enemigos, se sigue que en una tal condición todo hombre tiene derecho a todo, incluso al cuerpo de los demás. Y, por tanto, mientras persista este derecho natural de todo hombre a toda cosa no puede haber seguridad para hombre alguno (por muy fuerte o sabio que sea) de vivir todo el tiempo que la naturaleza concede ordinariamente a los hombres para vivir. Y es por consiguiente un precepto, o regla general de la razón, que todo hombre debiera esforzarse por la paz, en la medida en que espere obtenerla, y que cuando no puede obtenerla, puede entonces buscar y usar toda la ayuda y las ventajas de la guerra, de cuya regla la primera rama contiene la primera y fundamental ley de naturaleza, que es buscar la paz, y seguirla, la segunda, la suma del derecho natural, que es defendernos por todos los medios que podamos.



Th. Hobbes: "Leviatán" o la invención moderna de la Razón, 1ª parte, cap. XIII.

Textos para el tema de las formas de gobierno y el origen del Estado, II

ARISTÓTELES


“todos los que se interesan por la buena legislación indagan acerca de la bondad y maldad cívicas. Así resulta también manifiesto que la ciudad que verdaderamente lo es, y no sólo de nombre, debe preocuparse de la virtud; porque si no, la comunidad se convierte en una alianza que sólo se diferencia localmente de aquéllas en que los aliados son lejanos, y la ley en un convenio y, como dice Licofrón el sofista, en una garantía de los derechos de unos y otros, pero deja de ser capaz de hacer a los ciudadanos buenos y justos”.


Aristóteles, Política III, 9, 1230b 5-12.


El hombre es el único animal que tiene palabra (lógos). La voz es signo del dolor y del placer, y por eso la tienen también los demás animales, pues su naturaleza llega hasta tener sensación del dolor y del placer y significársela unos a otros; pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto, y es exclusivo del hombre, frente a los demás animales, el tener él solo el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, etc., y la comunidad de estas cosas es lo que constituye la casa y la ciudad.
Aristóteles, Política, 1, 2,1253a 9-18)



Hay tres formas de gobierno, e igual número de desviaciones, que son como corrupciones de aquéllas. Las formas son la realeza y la aristocracia, y una tercera basada en la propiedad, que parece propio llamarla timocracia, pero que la mayoría suele llamarla república . La mejor de ellas es la realeza, y la peor la timocracia. Las desviaciones son: de la realeza, la tiranía; ambas son monarquías, pero son muy distintas; el tirano mira a su propio interés, el rey, al de los gobernados. Porque no hay rey que no se baste a sí mismo y que no sea superior a sus súbditos en todos los bienes, y tal hombre no necesita nada, por tanto no puede buscar su propio provecho sino el de los gobernados, pues un rey que no fuer así lo seria sólo de nombre.

La tiranía es lo contrario de la realeza, porque el tirano persigue lo que es bueno par él. Está muy claro que la tiranía es la peor desviación, pues lo peor es lo contrario de lo mejor.
Aristóteles: Ética a Nicómaco.
De la realeza se pasa a la tiranía, pues la tiranía es una monarquía vil, y el rey malo se convierte en tirano. De la aristocracia se pasa a la oligarquía, por la maldad de los gobernantes, que distribuyen los bienes de la ciudad en contra del mérito, tomando para sí mismos todos o la mayoría de los bienes, distribuyendo las magistraturas siempre a los mismos, y preocupándose, sobre todo, de enriquecerse; de modo que los que mandan son unos pocos y malos, en vez de los más dignos. De la timocracia se pasa a la democracia, pues ambas son limítrofes; en efecto, también la timocracia puede ser un gobierno de la multitud, y todos los que tienen propiedad son iguales. La democracia es la menos mala de las desviaciones, porque se desvía poco de la forma de la república.

Estas son, por tanto, las formas de gobierno que cambian más a menudo, pues éstas son las transiciones más pequeñas y más fáciles.
Aristóteles: Ética a Nicómaco.

martes, 18 de mayo de 2010

Textos para el tema de las formas de gobierno y el origen del Estado

De momento os paso posibles textos de Locke. Mañana intentaré colgar de otros autores. Lo que entre a examen será uno de los textos propuestos.

LOCKE

Para comprender bien en qué consiste el poder político y para remontarnos a su verdadera fuente, será forzoso que consideremos cuál es el estado en que se encuentran naturalmente los hombres, a saber: un estado de completa libertad para ordenar sus actos y para disponer de sus propiedades y de sus personas como mejor les parezca, dentro de los limites de la ley natural sin necesidad de pedir permiso y sin depender de la voluntad de otra persona. (...)

Es también un estado de igualdad, dentro del cual todo poder y toda jurisdicción son recíprocos, en el que nadie tiene más que otro, puesto que no hay cosa más evidente que el que seres de la misma especie y de idéntico rango, nacidos para participar sin distinción de todas las ventajas de la Naturaleza y para servirse de las mismas facultades, sean también iguales entre ellos (...).
..............................................................
El estado natural tiene una ley natural por la que se gobierna, y esa ley obliga a todos. La razón, que coincide con esa ley, enseña a cuantos seres humanos quieren consultarla que, siendo iguales e independientes, nadie debe dañar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones (...). Y como están dotados de idénticas facultades y todos participan en una comunidad de Naturaleza, no puede suponerse que exista entre nosotros una subordinación tal que nos autorice a destruirnos mutuamente (...). De la misma manera que cada uno de nosotros está obligado a su propia conservación y a no abandonar voluntariamente el puesto que ocupa, lo está así mismo, cuando no está en juego su propia conservación, a mirar por la de los demás seres humanos y a no quitarles la vida, a no dañar ésta, ni todo cuanto tiende a la conservación de la vida, de la libertad, de la salud, de los miembros o de los bienes de otro, a menos que se trate de hacer justicia en un culpable.
Segundo tratado sobre el gobierno, cap. II

lunes, 17 de mayo de 2010

FORMAS MODERNAS DE GOBIERNO

2. FORMAS MODERNAS DE GOBIERNO




Se consideran formas modernas de gobierno, en el mundo occidental, las posteriores al Antiguo Régimen, basado en la monarquía absoluta y la sociedad estamental, con el que terminó la Revolución Francesa. Las principales son la democracia y el socialismo.

2.1. Democracia

El origen de la democracia como forma de gobierno está en Atenas. Cuando la sociedad de terratenientes pierde poder económico ante los comerciantes surge un nuevo orden social. Aparece la oratoria y la paideia (educación) como herramientas para convencer a los demás y tener criterio en la toma de decisiones.

La democracia ateniense es directa, no representativa, pero la posesión de ciudadanía es exclusivista, marginando a la amplia clase de los no ciudadanos y a las mujeres.

Esta forma de gobierno desaparece hasta la caída del Antiguo Régimen con la Revolución francesa.

Hoy en día, por democracia se entiende un régimen político basado en el sufragio universal libre. La democracia occidental es una democracia parlamentaria, donde los ciudadanos ejercen su poder a través de unos representantes elegidos por votación. Se elige a partidos políticos –no a personas– registrados como tales con listas cerradas. La tendencia actual es el bipartidismo. El sistema democrático ha ido incluyendo tendencias que en principio no propugnaban la democracia, como el socialismo en todas sus variantes.

2.2. Socialismos

Se trata de una doctrina política y económica que surge ante el orden social que aparece tras la Revolución Industrial, y que intenta responder a la situación de injusticia y opresión a que se ve sometida la nueva clase social, el proletariado. El término engloba las doctrinas basadas en la colectividad de los medios de producción.

Marx distingue entre “socialismo utópico” de los franceses (Proudhom, Fourier, Saint-Simon, Owen...) y “socialismo científico” (el suyo).

Marxismo

Marx (1818-1883) nació en Alemania, donde estudió; tras la publicación de unos artículos radicales, tuvo que exiliarse a París y más tarde a Inglaterra, donde murió. Fue influido por el idealismo alemán, desde Kant a Hegel. De este último le influyó, a través de la revisión de Feuerbach, el concepto de desarrollo dialéctico de la historia.

Marx se basa en una concepción del hombre como homo faber (que “fabrica”). Su trabajo constituye su esencia. Por eso, cuando se le priva del producto de su trabajo, se le aliena.

Su doctrina es calificada como materialismo dialéctico histórico. Para Marx, la base de la realidad es la materia, no la idea. Expresa la naturaleza de la realidad como un proceso: de la oposición o confrontación entre dos polos opuestos (tesis y antítesis) surge un nuevo resultado (síntesis) que a su vez se convierte en un nuevo polo al que se opondrá otro. Este es el modo en que el hombre se relaciona dialécticamente con la naturaleza, transformándola. Junto con la dialéctica hombre-naturaleza, está la evolución dialéctica de la historia, que viene definida por la lucha de clases. En todo momento histórico hay una confrontación entre una clase social dirigente y una clase trabajadora oprimida. El choque entre ambas (tesis y antítesis) da lugar a un nuevo orden social (síntesis), que a su vez genera una nueva clase social dirigente frente a otra oprimida. Así, la época antigua estaría caracterizada por la oposición amo-esclavo, la Edad Media por la de siervo-señor, que dará lugar tras la revolución urbana a la burguesía, origen de su actual oposición capitalista-proletario. De este modo, el origen de toda transformación es económico, lo que constituye la realidad material de la sociedad (para referirse a la economía se sigue empleando hoy día el término “infraestructura”).

Para el marxismo, el socialismo es una etapa intermedia entre capitalismo y comunismo, del que se distingue porque en el socialismo aún perdura el Estado. Lo considera una etapa necesaria de la Historia, pero la sociedad no evolucionó como él pensaba. Según Marx, sería en Inglaterra, el país pionero en el desarrollo del capitalismo (consecuencia de la Revolución Industrial) donde se daría el paso al socialismo, pero las sociedades industrializadas evolucionaron de otro modo: el propio proletariado se convirtió en la clase que consumía los productos generados. Lenin propugnó que al revolución podía forzarse, y la impulsó en un país donde no se había dado la transición al capitalismo.

Hoy día hay quien defiende que la teoría de Marx no ha fracasado, sino que se realiza en el ámbito mundial: para que occidente (nueva clase opresora) pueda generar su capitalismo explota al tercer mundo (clase oprimida, que habría de dar lugar por tanto a la revolución).

CONCEPTO DE IDEOLOGÍA
Definición positiva: “Sistema de representaciones dotadas de una existencia y de un papel        histórico en el seno de una sociedad dada” (Althusser). Es un momento necesario en la sociedad. Lo que piensan los hombres es un producto de la sociedad en la que viven. En la medida en que expresan la relación del hombre con su mundo, esta expresión puede ser verdadera o falsa.                                                                                                                    
Definición negativa: Conjunto de ideas que dan una imagen falsa de la realidad y las condiciones en que se desarrolla la vida de los hombres. Éste es el sentido que va a predominar en Marx. Estos contenidos ideológicos no tienen sustantividad propia –> ni propia historia ni desarrollo. Su función es ocultar y desfigurar una situación de la existencia real, social e histórica de los hombres. Esto produce una situación alienada; intentan perpetuar unas formas de producción, impidiendo un natural desarrollo dialéctico y manteniendo y alimentando la injusticia social. Para acabar con ello, hay que llevar a cabo una critica práctica desde la comprensión teórica. La teoría está destinada, por su propia naturaleza, a consumarse prácticamente.

Anarquismo

Puede interpretarse como ausencia de todo mando y ley, o simplemente como ausencia de un jefe. En la época moderna se emplea el término “anarquía” en sentido político. La doctrina que defiende la anarquía pasó a denominarse anarquismo.

Tanto el anarquismo como el liberalismo han subrayado la importancia del disentimiento respecto a las opiniones establecidas y el papel fundamental de la crítica y la oposición frente a todo poder establecido, el cual tiende a perpetuarse a sí mismo. Pero el idealismo ha ido enmarcándose en la ideología de las clases burguesas, aplicando el principio económico y político del laissez-faire.

En el s. XVIII, especialmente con W. Godwin, el anarquismo como doctrina política, social, económica y moral defiende la idea de la liberación de toda tiranía y de toda explotación del trabajo ajeno. Para este autor, todo gobierno es tiránico y constituye un obstáculo para el ejercicio de la libertad y la realización de la justicia.

Pero es en el s. XIX cuando se desarrollan las grandes teorías anarquistas. Rasgos de estas tendencias aparecen en Stuart Mill. Como doctrina política, social y moral fue propugnado por Proudhon, a quien se presenta a menudo como el fundador del anarquismo. Hay rasgos anarquistas en muchos de los socialistas franceses. Pero hay que llegar hasta Bakunin y Kropotkin para la formulación del anarquismo en la forma en que es entendido hoy, como un “anarquismo colectivista”, esto es, como un comunismo libertario. A la idea de “federación” de Proudhon se añade la de “comuna”. Estos autores encontraron el rechazo del marxismo. Los marxistas consideran en general al anarquismo como una doctrina ingenua, aunque algunos han simpatizado con él. Ambas teorías son comunistas, pero difieren en los métodos que hay que seguir para destruir al Estado. Coinciden en el ideal de una sociedad sin clases. Los anarquistas consideran que la toma del poder por parte del proletariado lleva a una perpetuación de ese poder, y por tanto a la corrupción, pues todo poder es corrupto.

Hay gran variedad de doctrinas anarquistas; el comunismo anarquista es la más destacada. Es especialmente importante en España y Francia el anarcosindicalismo. El interés de los anarquistas por el individuo y el individualismo ha hecho que consideren a autores como Max Stirner, Nietsche y Tolstoy como parte de su tradición cultural moderna. Esa variedad se manifiesta en que dentro de él se encuentran tanto doctrinas de la llamada “acción directa” como doctrinas de no violencia y no resistencia.


Bakunin (1814-1876): Su preocupación por la justicia social y la libertad se canalizan cuando entra en contacto con la filosofía de Kant. Pasó del estudio de Kant al de Fichte, y luego al de Hegel, y se relacionó, entre otros con pensadores como Marx, Prouhdon, Garibaldi... Contra Marx, se opone a toda limitación de la libertad del individuo. Defiende el ideal de la Revolución Francesa: “que cada ser humano debe disponer de los medios materiales y morales para desarrollar toda su humanidad”. La sociedad, por tanto, debe ser socialista, para que no dominen los privilegios, pero este socialismo no es el del poder político, sino el de la organización de las fuerzas productoras en confederaciones. Por eso defendió la revolución libertaria contra la revolución autoritaria, oponiéndose a los medios comunistas basados en la autoridad. Propone la abolición del Estado, la propiedad y la familia patriarcal.

Kropotkin (príncipe, 1842-1921): Geógrafo, se adhirió a la Internacional Obrera y luego la abandonó por considerarla demasiado conservadora. Opuesto al gobierno bolchevique, como a todo gobierno. Sus doctrinas deben mucho tanto a las teorías sociales de Rousseau y el utopismo francés como al movimiento popular ruso. Defendió la libertad del individuo contra toda autoridad como medio para desarrollar la personalidad humana. sus doctrinas sociales son, por tanto, a la vez doctrinas éticas. Uno de sus fundamentos se halla en la noción de “ayuda mutua”. Piensa que el hombre lucha contra sus semejantes solo cuando deja de seguir ciertos impulsos básicos o cuando las circunstancias históricas (presión del estado y de los grupos sociales) le obligan a ello. Dejado a su albedrío, el hombre ayudaría naturalmente a sus semejantes. “El verdadero principio de la moralidad es dar a los semejantes más de lo que se espera de ellos”.

HISTORIA DE LA POLÍTICA, I


          “todos los que se interesan por la buena legislación indagan acerca de la bondad y maldad cívicas. Así resulta también manifiesto que la ciudad que verdaderamente lo es, y no sólo de nombre, debe preocuparse de la virtud; porque si no, la comunidad se convierte en una alianza que sólo se diferencia localmente de aquéllas en que los aliados son lejanos, y la ley en un convenio y, como dice Licofrón el sofista, en una garantía de los derechos de unos y otros, pero deja de ser capaz de hacer a los ciudadanos buenos y justos”.                                                                                                                                 
Aristóteles, Política III, 9, 1230b 5-12.

           En el origen de las formas de gobierno no nos encontramos un desarrollo racional. Más bien la racionalidad se irá instaurando cuando las circunstancias lo imponen, pero aun así la evolución de la política no es lineal. Hoy en día se tiende a presentar la democracia como una conquista moderna, y lo más a que se remontan los libros de texto es a formas de gobierno absolutistas como antecedentes. Lo cierto es que la sociedad humana no evoluciona así. Pese a que muchos autores valoren el ideal de justicia como motor de la formación de los Estados, en la evolución política el factor que más empuje tiene son los juegos de poder.
en las formas más primitivas de orden social encontramos organizaciones tribales con reyezuelos, donde gobiernan o bien los más ancianos o bien personajes destacados por sus méritos bélicos. Cuando la sociedad se hace más compleja y se estratifica, aún en la antigüedad, las formas de gobierno que predominan son las monárquicas o, en sociedades más desarrolladas y según condicionantes geográficos, las imperiales.

En Grecia, donde no existía una unidad gubernamental –aunque sí cultural y lingüística– surge una mayor variedad de formas de gobierno, y con la filosofía los primeros estudios sobre política o el Estado ideal. Y es importante aquí destacar la diferencia entre la historia de la política -que sería la historia de la evolución de las formas de gobierno- y la historia de la filosofía política. Cada orden social intenta perpetuar sus instituciones, y se originan creencias sobre el derecho a gobernar, a veces contaminadas de creencias religiosas, en las cuales no vamos a entrar. Sí cabe destacar el origen de la filosofía política, asociada a la búsqueda del Estado ideal como el más racional, en la Grecia clásica.

Sobre la constitución ideal del Estado destaca Platón. Pero el primer estudio sistemático de política fue llevado a cabo por Aristóteles. Se dedicó a catalogar todas las formas de gobierno conocidas en su época. Para Aristóteles ningún gobierno es bueno en sí; al igual que en su planteamiento ético, la idoneidad de una forma de gobierno depende del contexto. En líneas generales, un gobierno es bueno sólo cuando aspira al bien de toda la comunidad, y malo cuando cuida sólo de sí mismo. Este criterio se debe a que parte de que:

1. El fin del hombre es la felicidad (recordemos que su ética es teleológica y que la felicidad es el nombre genérico de aquello a lo que todo ser humano aspira, que es la realización de su propia naturaleza).

– El hombre es un animal social y se realiza en comunidad. La comunidad más simple es la familia, luego la tribu o aldea y luego la polis, que sería la plenitud de la faceta social del ser humano.
El hecho de ser un animal social no debe confundirse con ser, meramente, un animal gregario. La expresión aristotélica es zoón politicón, el animal que vive en una polis o Estado regido por unas leyes, y esta naturaleza es consecuencia de su otra definición del ser humano: el zoón logikón, el animal con lenguaje.

El hombre es el único animal que tiene palabra (lógos). La voz es signo del dolor y del placer, y por eso la tienen también los demás animales, pues su naturaleza llega hasta tener sensación del dolor y del placer y significársela unos a otros; pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto, y es exclusivo del hombre, frente a los demás animales, el tener él solo el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, etc., y la comunidad de estas cosas es lo que constituye la casa y la ciudad.                                                                      Aristóteles, Política, 1, 2,1253a 9-18) 

De este modo, ofrece la siguiente clasificación:

• Monarquía (mono-arqué). Es el gobierno ejercido por una sola persona.
Degeneración: tiranía.

• Aristocracia (gobierno de los mejores). Por los mejores se entiende los que poseen mayor cantidad y grado de virtudes.
Degeneración: oligarquía: mandato de los ricos.

• Gobierno constitucional o democracia.

Degeneración: demagogia.



No quiere decir con esto que no existan otras formas de gobierno que se salgan de estos patrones; Aristóteles está estableciendo una red conceptual para catalogar las constituciones conocidas en su época. Entre medias existen infinidad de formas mixtas de gobierno.

Dentro de esta clasificación, considera que el mejor es, siguiendo este orden: monarquía, aristocracia y democracia. Ahora bien, la corrupción de lo peor es mejor que la corrupción de lo mejor, con lo cual es mejor la democracia que la oligarquía, y ésta que la tiranía. De este modo hace una defensa subrepticia de la democracia. Hay que entender, no obstante, que la democracia de la que nos habla es la griega, distinta en muchos aspectos y más radical que a la nuestra. En primer lugar porque es directa: el pueblo participa de forma mucho más intensa en los debates y las decisiones acerca del bien público; en segundo lugar porque se desarrolla en el ámbito de un Estado muy pequeño, la polis, y está además limitada a unos pocos privilegiados que ostentan la ciudadanía.



viernes, 14 de mayo de 2010



Para quienes no pudieron asistir, éste es el esquema de la conferencia. Primero traté de la búsqueda de un principio de movimiento, desde las primeras inquietudes por la vida de los paleolíticos hasta la forja de símbolos: los enterramientos, la sangre, el verde de las plantas... A partir de los ciclos de la naturaleza, de los sueños, de la intuición de principios racionales, se irán formando teorías filosóficas, creencias esotéricas y supersticiosas, creencias religiosas y estilos de vida.