domingo, 28 de junio de 2009

Del amor, II. El Banquete: discurso de Fedro




EL AMOR, LA GRAN FUERZA PRIMIGENIA



..........Fedro inaugura el conjunto de discursos con un apasionado elogio del dios Eros, a quien ensalza su poder para unir a los hombres, incluso hasta el punto de hacerlo el máximo garante de la buena convivencia política. Pero lo que más destaca de su discurso, como eje central, es situarlo como el dios más antiguo. Afirma así que “Eros es, de entre los dioses, el más antiguo, el más venerable y el más eficaz para asistir a los hombres, vivos y muertos, en la adquisición de excelencia y felicidad” (Banquete, 180c; traducción de M. Martínez Hernández, ed. Gredos). Enlaza así su discurso con el origen mítico del dios transmitido por Hesíodo, y compartida, como él mismo dice, por Acusilao y Parménides.
¿Cuál es el sentido de hacer de este dios el más antiguo? ¿Qué importancia puede tener de quién descienda, y por qué se le ocurre a nadie siquiera plantearse su antigüedad, aunque sea en forma de mito? Aunque puedan parecernos cuentos antiguos, hay en los mitos una forma de pensamiento sobre la realidad misma, sus partes componentes y su sentido. Pues bien, estos autores y el mismo Fedro están haciendo ver que el Eros es la fuerza generatriz por excelencia, y sin el deseo no se produce la generación, y por tanto no habría nacido el mundo.
.......El surgimiento de Gea a partir del Caos, tal y como se describe en la Teogonía, más que surgimiento es una especie de partición, de distinción entre dos partes componentes de ese Caos infinito, informe, inconcebible: por un lado Gea, la materia prima, la chorá, se distingue en cuanto materia del vacío, el Tártaro. De esa materia prima se distinguirá el elemento sólido (las montañas) del líquido, receptor, el Ponto (así como otros pasos como el éter y el día −humedad sustancial y espacio luminoso−); más tarde el espacio separará la bóveda celeste que representa Urano de la tierra misma.

.......Hasta aquí se retratan principios sustanciales. Pero Eros no se presenta como sustancia, sino como fuerza (dínamis). El mundo se genera constantemente, sí, y a partir de esta constatación surge la inevitable tentación intelectual de imaginar el origen primigenio. Y ese origen se imagina -se pone en imágenes- a partir de los mismos elementos que se nos presentan en la actualidad. Eros, la atracción, la mirada hacia el otro, el deseo de algo ajeno a uno mismo, es la fuerza patente que explicaría el origen de todo lo demás: de unos pocos elementos han de surgir otros nuevos, y esto sólo es posible a través de la generación.
.......Pero no queda todo en el origen del mundo en cuanto escenario en el que vivimos. Hemos señalado como algo muy destacable de esta exposición (y que veremos en otras ocasiones) cómo Platón, a través de Fedro, hace del amor el fundamento de la vida recta, tanto en ética como en política. Leámoslo de él mismo: “Y de la misma manera que es el dios más antiguo es causa para nosotros de los mayores bienes. Pues yo, al menos, no sabría decir qué bien para uno recién llegado a la juventud hay mayor que un buen amante y para un amante que un buen amado. Lo que, en efecto, debe guiar durante toda su vida a los hombres que tengan la intención de vivir noblemente, esto, ni el parentesco, ni los honores, ni la riqueza, ni ninguna otra cosa son capaces de infundirlo tan bien como el amor. (…) Es más, afirmo que un hombre que está enamorado, si fuera descubierto haciendo algo feo o soportándolo de otro sin defenderse por cobardía, visto por su padre, por sus compañeros o por cualquier otro, no se dolería tanto como si fuera visto por su amado. (Banquete, 178, c-e; traducción de M. Martínez Hernández; Gredos). “Por otra parte, a morir por otro están decididos únicamente los amantes” (179 b).

.......¿Qué hay de verdad en ello? ¿Es cierto que el amor, por sí mismo, podría ser una base suficiente para fundar una moral? Es sin duda muy hermoso lo que aquí se dice, pero se ha avanzado mucho en la historia del pensamiento y no podemos obviar algo tan importante como el antes y el después que supuso Kant en ética –y en otras ramas, por supuesto−. Kant prescinde de todo sentimiento y se basa en el sentido puro del deber, que según este autor se muestra evidente a la razón práctica. La piedra angular de la ética se encuentra, pues, en algo ajeno a toda pasión y todo sentimiento; en algo, pues, completamente ajeno al amor. Dos visiones completamente antitéticas, pero en cada una de las cuales se encierra alguna razón para defenderla.
.......Dos cosas podríamos decir sobre el planteamiento de Fedro:
.......1) que el amante no querrá hacer cosas vergonzosas, pero no dice cómo se delimita lo que es vergonzoso o no.
.......2) Que el amor de que nos habla aquí, no lo olvidemos, es el Eros. No el ágape o la philía, sino el Eros. ¿Quizá raíz de los otros? ¿Podríamos decir que los abarca, o más bien hay que distinguir estos tipos de sentimientos de atracción o simpatía por otros? Creo que Fedro se refiere muy claramente al amor erótico, porque habla de la vergüenza que se siente ante el amante o el amado, no ante el conjunto de los conciudadanos ni mucho menos de la humanidad en su conjunto. Pero sin duda el poder que le otorga es casi incuestionable, pues es cierto que el amor nos mueve a obrar de forma grata ante los ojos del otro. Cuando menos, el carácter del amor como el más poderoso motor de la conducta humana queda aquí sabiamente puesto en evidencia.
.......Muchas cosas pueden matizarse sobre esta exposición, pero para ello Platón nos ofrecerá otros interlocutores, que dejaremos de momento para la siguiente entrega.

viernes, 26 de junio de 2009

Matrix










MATRIX


PRESENTACIÓN

La película se basa en una actual interpretación del mito platónico de la caverna: plantea unos prisioneros encerrados, inconscientes de su condición (hay un momento en que Orfeo, describiendo la realidad de Matrix, lo retrata tan paralelamente que no puede ser sino una alusión intencionada). Neo se desata de las cadenas, al igual que el filósofo platónico, porque busca la verdad.

Aunque en el mito no se explicita cómo un prisionero escapa, aquí parece que se quisiera indagar un poco más en el tema, reflejando la vida internáutica de Neo, aunque ello no ofrece mayores consecuencias filosóficas. La verdadera realidad, además, cuando Neo toma la pastilla, se muestra como una pérdida, o quizá mejor un “más allá” del conocimiento sensitivo: su cuerpo se transforma. Cuando aparece en esa otra realidad, al igual que en la referencia platónica, Neo no puede usar sus ojos, la luz de ese otro mundo le ciega, “porque nunca los ha usado”.
La película es un replanteamiento del tema a partir del fenómeno de la realidad virtual. Los juegos de ordenador, las simulaciones espaciales... La indistinción realidad-sueño fue planteada por primera vez con consecuencias epistemológicas, por Descartes. El dilema moral es importante: ¿qué es mejor, aceptar una verdad amarga o disfrutar de una mentira placentera? Es más, ¿dónde está la clave para distinguir una de otra? Dejamos para más adelante la reflexión sobre este dilema. Vamos primero a ir señalando las alusiones y símbolos que aparecen en la película.


ALUSIONES Y SÍMBOLOS UTILIZADOS

Sobre el tema de la “otra realidad”, hay, al menos, las siguientes alusiones literarias:
· Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll (“sigue al conejo blanco”) (sería interesante referirse aquí también a Alicia a través del espejo, por el mayor paralelismo que ofrece la realidad especular con la virtual: parece que, tras el cristal que separa nuestro mundo del de detrás del espejo o pantalla, hay un mundo funcionando, al margen de mi percepción).
· El mago de Oz, de Lyman Frank Baum (alusión al mundo de Oz y el camino que ha de seguir Dorothy), más célebre por su adaptación en la película del mismo nombre.

Personajes y símbolos religiosos

· “El elegido”

Aquéllos que conocen el "mundo verdadero", es decir, los iniciados, denominan así a su peculiar versión de un mesías que salvará al mundo de sus tinieblas. Neo (nuevo nombre que recibe tras su incursión en esa otra realidad) es presentado de esta forma, y se le considera destinado a salvar el mundo. Como suele suceder con este tipo de personajes, es inconsciente de su papel, y su origen es distinto al que pensaba. Cuando lo descubre, es cuando descubre su papel y se convierte, realmente, en elegido para salvar el mundo. Papel similar cumple Moisés en el Antiguo Testamento. En la tradición cristiana, el Cristo será Jesús de Nazaret, ese mesías largo tiempo profetizado.

· Cifra

En el original inglés, Cifer ¿Alusión a Lucifer? El significado de la palabra “cifra” puede desviar la atención, o quizá se pueda encontrar alguna interpretación en este sentido: es una cifra más dentro de la “matriz” matemática que compone esa realidad creada y simulada.

· Morfeo

En la mitología griega, hijo de Hipnos, dios del sueño, y de la Noche. Su nombre (morphē, forma) se relaciona con su función de asumir formas humanas en los sueños de los hombres. El papel de este personaje aquí es similar en cuanto se presenta, como desde otra realidad hipnótica, a Neo en su mundo. La alusión al sueño aparece en varias ocasiones: cuando Neo pregunta al principio al cliente de grabaciones pirata si alguna vez ha tenido un sueño que pareciera muy real; cuando el mismo Morfeo habla a Neo de lo relativo de considerar más real el sueño o la realidad (ambos, al fin y al cabo, se experimentan igual, un fenómeno que ya utilizara Descartes...).

· Trinity

El nombre evoca directamente la Trinidad cristiana. Como personaje femenino, cumple un papel complementario al de Neo.



· Agua


Neo aparece, en su acceso al “otro mundo” surgiendo de las aguas, símbolo del renacer, por el bautismo, por connotaciones freudianas y por un simbolismo arcaico universal (líquido amniótico; océano primordial...). Neo “nace” a la vida real saliendo de esa especie de útero o “matriz” en que se encuentra atrapado, como un feto, dentro de una especie de líquido amniótico.

· El pecado de los hombres

Morfeo explica a Neo que, en la época en que se inició su lucha con las máquinas, los hombres “arrasamos el cielo”, clara alusión a la soberbia humana que en todos los mitos concluye con un castigo divino (por ejemplo, el Diluvio universal...).

· Sión

Aparece como el nombre de la última ciudad humana. Juega el papel de “tierra prometida”, como lo juega dentro de la religión judía, una de cuyas corrientes, el sionismo, toma su nombre de la concepción sacralizada de esta ciudad.

· Conócete a ti mismo

En la película, en latín, temet gnosce. En el original griego: gnosce s'autón. Se trata de la inscripción que aparecía en el frontispicio del oráculo de Delfos, como símbolo supremo de la sabiduría y del sentido de la vida. Es un elemento tomado de la religiosidad griega.

· La religiosidad hindú

Esta forma de pensamiento místico y religioso también queda retratada. Los niños que aparecen en la antesala del oráculo llevan una vestimenta que recuerda la estética de los monjes budistas. Su enseñanza es reveladora: “no intentes doblar la cuchara, porque es imposible. (...) Tienes que aceptar la verdad: que no hay cuchara. Entonces comprenderás que eres tú mismo quien se dobla”. La filosofía vedanta habla del “velo de Maya”, la ilusión de los sentidos que oculta la verdad. Esta propuesta es puro idealismo: es la mente la que crea y domina la materia, la única que, frente a ésta, es real.

Otras alusiones y sugerencias

Lo que citamos a continuación no es entendido necesariamente como producto intencional, pero, sean o no intencionados estos otros elementos que sugiere la película, es interesante percatarse de ellos.
La persecución inicial de Neo tiene fuerte sabor kafkiano: no sabe por qué le ocurre eso (“no soy nadie; no he hecho nada”). La vida que lleva, y que conocemos por la descripción que hace de ella su carcelero-interrogador en las primeras escenas, es de lo más vulgar e inofensiva, y sin embargo se ve envuelto de repente en una situación de pesadilla, acosado, recibiendo mensajes de un móvil que no sabe de dónde viene, que le presenta una situación de peligro extremo.
El mundo de la “verdad” es opacado, ocultado tras una pátina sensual de impresiones placenteras. Esto, según explica Morfeo, “paraliza a la humanidad”, porque “impide la rebelión”. El paralelismo con la concepción marxista de la ideología, en sentido negativo, es manifiesto, y más en concreto con la religión como “opio del pueblo”.
El tema de la voluntad es crucial en la película. Frente a nuestra voluntad (y a menudo contra ella) solemos chocarnos con el destino, la fatalidad. El ser humano, en este mundo, está sometido a unas leyes físicas de las que es imposible escapar. Desde el “más allá” (el mundo real) se les puede matar, desenchufándoles. En nuestro mundo, parecemos sometidos a “fuerzas ocultas” o designios que no comprendemos y que no podemos eludir.
En la película encontramos también una crítica implícita a la humanidad: hubo un tiempo en que se creó una primera Matrix, según narra el agente Smith, en que todo era perfecto. Pero no funcionó. Se plantearon fallos en el programa, pero lo cierto es que parece que el ser humano necesita inseguridad, sufrimiento. Llega a afirmar que su verdadera naturaleza no es la de un mamífero, sino la de un virus, ya que agota los recursos del medio en que se encuentre y tras ello ha de buscar otros lugares que explotar.
Esa humanidad, en su mayoría, tiene una dependencia radical de Matrix: no serían capaces de aceptar la verdad, de enfrentarse a ella. La ignorancia previa, el esfuerzo que implica el conocimiento y la comodidad que implica esa ignorancia en la que nacemos (a la que Cifra desea volver y que identifica con la felicidad) son los factores que hacen que la humanidad no pueda despertar de su estado prisionero de letargo. De forma más radical, la traición de Cifra obedece a la falta de asunción de esa renuncia a la comodidad y los placeres -aunque sean ficticios- tan dura de aceptar.
El “conócete a ti mismo”, simplemente señalado en la película, utiliza una máxima de sabiduría que bien puede interpretarse (aunque en la película no se haga) como el medio de romper las cadenas, la clave de acceso a esa otra realidad, la verdadera, que nuestros sentidos opacan.

El tema del conocimiento y de los sentidos, de resabios tan claramente órficos y platónicos, es un clásico del pensamiento humano. Si bien Platón presenta a los sentidos como una especie de guía o apoyo para emular el verdadero conocimiento que nos lleve al mundo real de las ideas, en el Orfismo es indudable que los sentidos están de algún modo demonizados; en efecto, el cuerpo se presenta como "cárcel del alma", y en cuanto tal, fuente de todo tipo de impurezas que nos impiden acceder a nuestra verdadera naturaleza espiritual. Muchas interpretaciones y costumbres religiosas de diversas corrientes tienden a destacar esta misma visión denostada del conocimiento sensual. Aristóteles hará una reflexión más desapasionada y analítica sobre la relación de los distintos tipos de conocimiento, pero será en la Edad Moderna cuando el trasfondo gnoseológico de la cuestión adquiera mayor protagonismo, con el enfrentamiento entre el Racionalismo, con Descartes como más radical defensor, y el Empirismo, con Hume como máximo representante.


ANTECEDENTES CINEMATOGRÁFICOS
No era la primera vez que se planteaba en el cine el tema de la realidad virtual (Desafío total...) o el de las máquinas que superan al ser humano (Blade Runner...) y menos el de la realidad oculta o, cuando menos, otra realidad (adaptación de Alicia en el país de las maravillas, El mago de Oz, Rogger Rabbit y la incursión del mundo de los "dibus" en el de la naturaleza, la incursión uno en otro del mundo real y el cinematográfico en La rosa púrpura del Cairo...).
La inclusión de las artes marciales en el cine es demasiado prolífica para mencionarla. Pero podemos ceñirnos al retrato de cierto modo de entender el mundo, la disciplina, el cuerpo y la mente, muy asociada a la filosofía oriental y ejemplarizada en las artes marciales en las figuras de los guerreros samurais. Como muestra de este trasfondo podemos mencionar películas como Tigre y dragón, muy retratista de ese modo de concebir el mundo de esos legendarios guerreros, y la trilogía de La guerra de las galaxias (las primeras), inspirados en una obra japonesa, inspiración que en sus secuelas se queda en los meros límites de la estética.


ANTECEDENTES LITERARIOS

Los anteriormente mencionados están explícitos. Pero el tema de la existencia de dos realidades y la incursión de una de ellas en la otra es muy antiguo. El especial estudio del espíritu humano, la diversidad de sus inquietudes y anhelos y sus distintos modos de conocer e interpretar cada faceta del mundo que aparecen en El Quijote son quizá el más destacado y profundo antecedente en este tema.
Muy directamente relacionado nos encontramos también con el conflicto existencial de Segismundo en La vida es sueño, de Calderón de la Barca. Y sobre la aceptación de la realidad falsa, pero placentera, recordemos lo que dice el prisionero de La máscara de hierro, de Alejandro Dumas: “Dios mío, dame al menos sueños hermosos”.


ANTECEDENTES FILOSÓFICOS

Platón


La relación es obvia, en cuanto el tema es una versión del mito de la caverna (ver en libro VII de La República). La verdad se oculta tras el velo de la apariencia de los sentidos. Los apetitos carnales, sensitivos, nos alejan de la verdad. En la película, Neo comete el error, en el simulador, de dejarse llevar por la visión de la chica rubia. Su lujuria, en Matrix, le hubiera costado su salvación. Por otro lado, cuando están comiendo todos juntos en la realidad, la comida no cumple más función que la de nutrir. Los placeres sensoriales (el sabor, el aroma... que tanto aprecia Cifra al saborear ese filete artificial) sólo se disfrutan en el mundo ilusorio de Matrix, pero no son reales.

Comencemos con Descartes:
La película comienza con la incómoda constatación de Neo de esa indistinción realidad-sueño. ¿Cómo sabemos si estamos soñando o no? Aunque Descartes no ofrece solución satisfactoria (el recurso a Dios es posterior al cogito ergo sum), en todo momento postula el dualismo entre lo real y lo percibido.
Frente a esta postura, Hume, también desde una perspectiva gnoseológica, supera esa dualidad haciendo de las impresiones (los datos sensoriales) el límite de todo conocimiento. Esta postura está más cercana a la conversación en que Morfeo plantea a Neo cómo definir lo real: si real es lo que sentimos y percibimos, la realidad pueden ser ondas cerebrales, impulsos nerviosos...


Heráclito dijo que la única diferencia entre el sueño y la realidad es que el sueño no es compartido por todos. ¿Y si todos compartiéramos el sueño de una mátrix? Éste podría ser el planteamiento cartesiano. Hume se plantearía más bien: ¿tiene sentido esta pregunta?
Otro antecedente del dualismo realidad-apariencia es Kant. El famoso filósofo de Könisberg establece una clara distinción entre fenómeno y noúmeno. El primero es lo que se manifiesta, lo que se aparece a los sentidos (del griego fainomai, aparecerse). El segundo, lo que las cosas son en sí. Pero en Kant la realidad se vuelve inaccesible al conocimiento humano: es imposible alcanzar la realidad tal y como es (la "cosa en sí"), puesto que el conocimiento es una forma de procesar la realidad de modo que ésta se me pueda mostrar, siempre pues como fenómeno.
El dilema moral más importante que plantea la película es si sería preferible vivir una vida de éxito, poder y placeres, aunque falsa, a vivir una vida auténtica, aunque la verdad sea difícil de conseguir e incluso dolorosa.
Otros debates éticos que se pueden derivar serían el del dominio de las máquinas sobre el ser humano –fundamentado en la analogía de la mente con el ordenador–, que cuestionan la definición misma del hombre como ser racional, es decir, si ésta es su esencia, o si la razón es sólo algo que posee. La esencia humana, como ser distinto a las máquinas, sólo puede salvarse identificando al hombre con su voluntad.


Cuestiones


¿Por qué el oráculo deja creer a Neo que no es el elegido?
Neo elige salvar a Morfeo aun a costa de su propia vida. ¿Por qué lo hace?
¿Qué impulsa a Cifra a ser enchufado de nuevo, una vez que ya conoce la verdad? ¿por qué pide no acordarse de nada, qué daño podría hacerle?
La doble realidad, la verdad y la apariencia, tiene múltiples lecturas. ¿Cuál o cuáles podrían ser las más destacables en la actualidad? ¿Son todas las apariencias malas? ¿Quién las crea o por qué existen, cuando se oponen a la realidad?

Pero la pregunta más radical no tiene tanto que ver con interpretaciones y búsquedas racionales, como con el conocimiento de uno mismo, de los propios pensamientos e ideas, pero sobre todo de las propias inquietudes. Como le dijo el oficial al estudiante en el conocido diálogo de Crimen y Castigo, de Dostoievski, "si no eres capaz de hacerlo, mal puedes justificarlo". Al ver la película, desde fuera, como meros espectadores, todos o casi todos tendemos a identificarnos con Neo, al menos a empatizar con él, en esa búsqueda de la verdad. Y sin embargo, pocos son verdaderos filósofos; pocos desean revisar sus prejuicios, arriesgar sus intereses, renunciar a los placeres.
Ahora, reflexiona sobre ti mism@. Mira en tu interior y piénsalo...
¿Tomarías tú la pastilla roja?

Esther C. García Tejedor

lunes, 22 de junio de 2009

Del amor, II. El Banquete de Platón

Los discursos sobre Eros, la energía de la vida


.....El amor, tratado por Empédocles como una de las principales fuerzas dinámicas del universo, arrastra esa herencia filosófica de la época arcaica: la inquietud por la naturaleza, por la búsqueda del arché. Y así aparece como principio radical del mundo mismo. Pero en la época clásica, cuando la democracia y el ideal de ciudadano cobran todo el protagonismo y se convierten en el principal punto de mira del pensamiento, se va a buscar la naturaleza de esa fuerza radical en el corazón mismo del hombre.
.....Así es como lo examina Platón. El viejo dios, la primitiva fuerza, no sólo amalgama los elementos y construye el mundo en que vivimos. Se manifiesta en nuestros impulsos, nuestras inquietudes, nuestros movimientos.
…..El amor como apertura, el amor como conocimiento, el amor como fuente de vida y conexión de todas las cosas es algo que supera los límites de nuestro discurso racional, de oposición irreductible de contrarios. Lejos de poder explicar el amor con la razón, es aquél quien explica a ésta, pues sin él el discurso y la acción no tendrían dirección ni contenido. Por ello el estudio de Platón sobre el amor usa sabiamente en todas sus exposiciones ese otro discurso más primigenio y natural: el mito, un discurso flexible, ambiguo y sugerente, brotado de la más primigenia apercepción de la naturaleza y sus infinitas relaciones y contradicciones, su movimiento incesante, su plasticidad. El amor no se puede encerrar en la lógica sino que nos comunica y se manifiesta a través del impulso, la insinuación, conectando el conocimiento teórico con la praxis más vital. Inaccesible a la mera contemplación, el amor ha de ser sentido para poder ser analizado.
.....Una fuerza anterior a la misma razón, al propio discurso, no puede encerrarse en éste ni reducirse a aquélla. En esta reflexión filosófica, emplea Platón dos necesarios recursos discursivos: la pluralidad de perspectivas y el mito como discurso sugerente, latente, engarzado en el sentir y la insinuación.
.....Con Platón nos sumergiremos en la naturaleza de ese dios llamado deseo, que otorga los mayores placeres y sirve de impulso a la vida. Ese dios que, una vez, y siguiendo otro mito , hizo que nuestra alma se enamorara de la materia y viniese a nacer.

sábado, 13 de junio de 2009



¿bienaventurados los pobres de espíritu?


¿Quiere decir los pusilánimes, los sumisos, los de poco carácter? No: ptochoi significa no simplemente pobre, sino mendicante. En realidad viene a decir: dichosos los que ansían, piden, sienten necesidad de “bienes espirituales”, de espíritu (pneuma). Los gnósticos diferenciaban entre los hombres hílicos (materiales) y los pneumáticos (espirituales) (también los “lógicos” o racionales”). Se está destacando aquí la valía de la “voluntad de lo espiritual”, entendiendo voluntad en su sentido más etimológico: del latín volo: quiero (querer). Como dice Platón (Banquete, discurso de Diótima) la mera carencia se distingue de la indigencia: los dioses no aspiran a la sabiduría, porque la poseen; los necios tampoco, porque la ignoran. Sólo quien se siente realmente indigente aspira a ella: esa oquedad define tanto como lo “pleno” que somos. El hombre es voluntad. El ser vivo es voluntad: es deseo, apetencia, necesidad de algo; es un volcarse hacia afuera.

jueves, 11 de junio de 2009

Buenas noches y buena suerte

BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE
(Good Night, and Good Luck)




FICHA TÉCNICA
EE.UU., 2005.
Director: George Clooney
Guión: George Clooney & Grant Heslov
Reparto: David Strathairn, Robert John Burke, George Clooney, Robert Downey Jr., Tate Donovan, Frank Langella, Jeff Daniels, Ray Wise, Reed Diamond, Tom McCarthy.

ARGUMENTO

La película se desarrolla durante los primeros tiempos del periodismo televisivo en EE.UU, en la década de los 50. Narra el enfrentamiento real entre Edward R. Murrow, presentador de un programa de noticias en la CBS, y el senador Joseph McCarthy y el Comité de Actividades Antiamericanas.
En la época en que aparece y comienza a cobrar relevancia el periodismo televisivo, el periodista de la CBS Edward R. Murrow y su equipo -con su productor Fred Friendly a la cabeza y Joe Wershba en la sala de redacción de la CBS- investigan las actuaciones del senador McCarthy con respecto a las acusaciones y condenas que se están efectuando en esa cruzada contra los comunistas que se conoció como la “caza de brujas”. Para ello se enfrentarán no sólo a la animadversión y posibles venganzas de los colaboradores del senador, sino también a los dueños de la cadena, patrocinadores y demás personas cuyos intereses se ven de un modo u otro involucrados.
Las amenazas se cumplen y, junto a otros, el propio presentador es acusado de comunista, lo cual despierta una enorme indignación pública. Pero finalmente, y gracias al firme posicionamiento de E. R. Murrow, el propio McCarthy es definitivamente desenmascarado por sus abusos de poder, sus coacciones y sus manipulaciones, y por tanto desposeído de su cargo (algo por todos sabido, pero que no aparece como final de la película).


COMENTARIO

La libertad del individuo y su relación con el poder estatal es uno de los temas de mayor trascendencia política, filosófica y social, que cobra una especial relevancia en la configuración del Estado moderno. Especialmente, desde la Revolución Industrial, con sus antecedentes y consecuencias ideológicos −el liberalismo por un lado y las distintas formas de socialismos por otro−, el tema de la libertad ha oscilado entre esas dos consideraciones: el concepto de ciudadano libre y los derechos del individuo frente a la libertad y desarrollo de la sociedad. La cuestión es: ¿hasta dónde llega cada uno?
La peculiar visión estadounidense, en cuanto baluarte de los ideales capitalistas, el liberalismo económico y el individualismo, se enfrenta a los ideales sociales de los ya desaparecidos Estados comunistas, donde fue un determinado enfoque y aplicación del socialismo marxista lo que configuraría la estructura social, política y económica de esos países. Pero la paradoja se desarrolla cuando, frente al enemigo en que se convertirá la URSS y lo que representa (todo el sistema comunista), el propio sistema americano se convierte en un bloque donde la cruzada por defender esos valores liberales se convierte en ideal patriótico, y en cuanto tal comienza a mermar la libertad ideológica del individuo. La preocupación por el tema de la libertad y su peculiar visión americana es retratada en otras películas, destacando entre las más antiguas la de Caballero sin espada.
El tema del cuarto poder ha sido uno de los más relevantes en las películas donde la libertad del Estado americano se convierte en temática relevante. Destaca en esta línea Todos los hombres del presidente, a la cual parece establecerse un guiño con tanta presencia de humo, aquél que aparecía siempre en la citada película antecedente cuando aparecía el ya mítico “Garganta Profunda” -aunque ciertamente Murrow fumaba mucho, hasta el punto de que murió con 57 años de cáncer de pulmón-.
En este tema destaca la importancia de la opinión pública y más aún: de la conciencia pública. Del mismo modo en que se ha especulado siempre sobre el modo en que el hombre se hace libre a través de su conciencia −en el sentido moral tanto como en el meramente psicológico, como toma de conciencia de uno mismo−, la sociedad cobra un peso específico como unidad en la que se diluye el individuo.
Esto lleva a plantear el tema de la “naturaleza” de la sociedad, como algo más que la mera suma de los individuos que la componen.

EL MENSAJE DESDE LA ESTRUCTURA NARRATIVA Y ESTÉTICA


Hay algo más a destacar de la peculiaridad de esta película, a través de su estética y de su propia temática. Aunque está rigurosamente centrada en la década de los 50, el tema se plantea desde un punto de vista muy actual, como crítica a una situación política que dominó toda la era Bush, y en la cual la merma de la libertad de pensamiento y la exacerbación y hasta manipulación de los sentimientos patrióticos fue siendo cuestionada desde los ámbitos más intelectuales de EE.UU. Clooney utiliza aquí un tema ya asimilado moralmente desde una perspectiva determinada por el pueblo americano para identificarla con la situación que se vive en su país en el presente.
La seriedad y hasta frialdad desapasionada que transmite su visionado esconden una crítica mordaz y unos diálogos de gran sutileza, algo que retrata estéticamente la astucia e inteligencia necesarias para denunciar solapadamente en tiempos de censura. Pero hay que añadir algo más: la película trata un tema conmovedor, indignante, moralmente hiriente. Es fácil caer en el mensaje emocional y despertar la indignación. Pero la indignación moral no puede nada contra los poderosos. El sentimiento moral apela al sentimiento moral, y es una apelación inútil hacia quien no lo tiene. ¿Qué se puede hacer frente a un poder malvado, manipulador, que amenaza? ¿Basta con indignarse, con censurar en nuestra conciencia? ¿Con sentirse moralmente superior? La actitud de esta obra es muy distinta: no intenta denunciar, o al menos no quiere quedarse en ello. El leitmotiv que aquí se nos presenta es más bien la respuesta a la pregunta: ¿qué podemos hacer?
Kant nos enseñó a entender la ética desde el puro sentido del deber, desprovisto de todo interés enfocado a una finalidad, por sublime que ésta se nos presente. Pero −y sin obviar la continuidad política que Kant se plantea desde el concepto de humanidad− la ética que nos ofrece es puramente individual. Si todos y cada uno se comportaran conforme al deber, conforme a su razón, el mundo del ser se identificaría con el del deber ser. Pero la cuestión, ilustrísimo Kant, es que no todo el mundo va a comportarse así. Y eso es algo que no podemos cambiar. Quizá Kant sí se conforma con la tranquilidad de su propia conciencia, y ésa es su respuesta –aunque, cuando escribió sobre ello y sobre la política ideal como horizonte, ya muestra que también él quiere mejorar el mundo transmitiendo algo−. Pero, pese a la trascendencia de su planteamiento y el antes y después que supuso para la reflexión moral, ésta no se ha detenido, y ha habido vueltas al contenido de la acción moral y a la revisión desde las consecuencias de la acción, como es clara muestra el Utilitarismo, imperante aún hoy en el espíritu de nuestra sociedad.
¿Cómo conjugar la integridad de la intención y de la acción, con la revisión y asunción de las consecuencias?
El fin no justifica los medios. Ningún medio inmoral puede ser aprobado por el argumento de que se va a conseguir algo mejor que lo que se sacrifica. Pero la verdadera moral aspira a tener una finalidad práctica: no sólo a tener la propia conciencia tranquila, sino a hacer de éste un mundo mejor, a aumentar la felicidad en él. Y aquí es donde podemos volver al punto que ha suscitado esta reflexión: la presentación de la película de una forma desapasionada, emocionalmente lineal. No es que uno no sienta la indignación necesaria para comprender el dilema moral que se plantea; pero esa emoción es siempre conducida hacia el terreno de la reflexión, hacia la exigencia de una atención cuidadosa a los diálogos. Apela a la inteligencia para despertar la capacidad de acción.
Y he aquí la respuesta a la pregunta más arriba planteada: ¿qué se puede hacer ante la maldad y el abuso de los poderosos? Tenacidad, reflexión y astucia. Hay que aprender a desarrollar las habilidades tácticas, conocer el terreno, no dejarse llevar por el miedo ni por la ira. Saber denunciar, sí, pero del modo adecuado y en el momento adecuado. Ser consciente de la necesidad de constancia y planificación, no olvidando nunca la meta.
Pese a algunos intentos –desde el intelectualismo moral, aunque con matices, hasta algunas teorías psicológicas recientes−, no se pueden identificar o confundir inteligencia y moral. Para el conocimiento moral no basta la mera razón, que nada tiene que decirnos sobre fines. Pero nada hará esa conciencia moral en el mundo si no se dispone de inteligencia. Hay que comprender, antecederse a las reacciones, elegir el discurso adecuado, asiendo el lenguaje a la realidad de modo que torne a ésta más transparente a los otros hacia los que nos comunicamos.
Respecto al chocante final, como cortado, sin conclusión, dejando al espectador aún sumergido en la película con una sensación de estupor, crea precisamente por ello una salida maravillosa: Murrow ya no está hablando con sus espectadores, sino con los presentes. Está hablándonos a nosotros, haciendo así un salto sorprendente y solapado al mundo real. Ya aparecen enlaces entre ficción y realidad en el uso de vídeos reales. McCarthy “se interpreta” a sí mismo en su discurso real, lo cual le hace mucho más convincente que si un actor, sabiendo su papel, lo interpretara –como vemos, Cloony no cae en la tentación de infravalorar al enemigo, otra apelación a la inteligencia del espectador−.

La película queda inconclusa, pero el mensaje que quiere transmitir queda perfecto y redondo: cuál es el papel que pueden y que deben cumplir la TV, los medios de comunicación… En definitiva: la conciencia colectiva.

Esther C. García Tejedor

El número de oro

¿SABÍAS QUE...?


El número de oro


......Llamado también sección, razón o proporción áurea, es considerada por Platón la relación más hermosa entre tres números. Se representa por la letra griega phy, por la inicial del escultor griego Fidias, que lo tuvo presente en sus obras. y es el resultado de la división armónica de un segmento en media y extrema razón, es decir, que el segmento menor es al segmento mayor como éste a la totalidad.


Donde




......Esta proporción se considera la de la belleza y la vida. Según ella crecen las espirales de las caracolas, la distribución de las hojas en los árboles... Es también la proporción que se establece entre la diagonal del pentágono y su lado.



......Aquí se produce una sucesión recurrente que se relaciona con la reproducción de la vida, por lo que los pitagóricos asociaron el número 5 con Afrodita.
......Esta proporción aparece en numerosas obras arquitectónicas, desde templos griegos a pirámides egipcias (La Gran Pirámide de Keops, el cociente entre la altura de uno de los tres triángulos que forman la pirámide y el lado es 2 f.). Ya en el Renacimiento, Leonardo da Vinci se basa en esta proporción para estudiar las proporciones perfectas del ser humano.











martes, 9 de junio de 2009

Cortiblog 6

SOBRE LA JUSTICIA EQUITATIVA

Un hombre le robó a otro la cartera, con 40 euros. La víctima acusó al ladrón ante el juez equitativo, pero el ladrón lo negaba todo y acusaba a su víctima. Entonces dijo el juez:
Como no sé de quién era el dinero, os quedaréis cada uno con la mitad.
Así, el hombre honrado recuperó 20 euros, mientras que el ladrón ganó otros 20.
Pero toda decisión encierra unas consecuencias, y la enseñanza que sacó el ladrón fue la de volver a robarle al hombre honrado sus 20 euros.
De nuevo fue éste ante el juez equitativo, quien, ante el mismo problema, tomó la misma determinación:
Como no sé de quién era el dinero, os quedaréis cada uno con la mitad.
El hombre honrado recuperó esta vez sólo diez euros, mientras que el ladrón ganaba ya 30.
Vista la experiencia, el ladrón volvió a robar, una y otra vez, hasta que el hombre honrado quedó casi sin dinero y el ladrón se quedó casi con los 40 euros que había robado.

Moraleja: no hay justicia sin conocimiento de la realidad. No corras a juzgar: conoce para ser justo.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

lunes, 8 de junio de 2009

Del amor, I. El amor en Empédocles

DEL AMOR, I.

EL AMOR EN EMPÉDOCLES



Pues todos estos elementos: Sol, tierra,
cielo y mar, están adaptados en sus diferentes partes para todo lo que anda por
el mundo mortal. Y si todo lo que se muestra más propio de la mezcla se atrae
recíprocamente, por la acción de la semejanza y del Amor, por el contrario lo
que es enemigo de ella se mantiene a gran distancia; naturaleza, composición,
formas que revisten, todo contribuye absolutamente a oponerse a la reunión, bajo
el imperio del Odio que le ha dado nacimiento.


Sobre la naturaleza, fr. 22.

Empédocles postula que el universo está formado a partir de los cuatro elementos por entonces concebidos: tierra, fuego, aire y agua. Cuatro elementos y dos principios: el amor y el odio.


El amor, entendido desde el sentido de la filía (el amor como amistad, como sentimiento de atracción o simpatía) es, junto con el odio, una de las fuerzas cósmicas que generan el movimiento, los cambios y las apariencias.

El mismo amor (y el mismo odio) que une y separa a los hombres, se hermana con los principios que mueven el mundo material, se convierte en (que no se reduce a) una fuerza física. Ambos sentimientos complementarios se hacen así de algún modo eternos, primarios, radicales.




Ya que el amor y el odio han sido fuertes desde siempre, lo serán para
siempre; y no creo que el fin de los tiempos esté libre de estos gemelos
.
Fr. 16

Fijémonos ahora: el amor une, el odio separa. Hablamos de fuerzas cósmicas. ¿Es posible que se dé el uno sin el otro? Sin la fuerza de la separación no seríamos dos, no seríamos múltiples. ¿Qué habría, pues, que desear? ¿No sería, así, el amor, una búsqueda de esa unidad primigenia, una necesidad de ampliar nuestro ser disolviéndolo en la amalgama con otro?





Mientras en el Uno todo se unifica a través del amor; así ,
también lo mismo es llevado a través del odio al enfrentamiento. Y en la medida
en que el Uno continua queriendo ser multiple, y lo Múltiple, de nuevo, brota de
la primaveral dispersión del Uno, del mismo modo tienen un momento de nacimiento
y de muerte; y del mismo modo que este intercambio no acaba, así los dioses lo
establecieron por siempre rodeando el círculo del mundo que mueven.
Fr.
17

miércoles, 3 de junio de 2009

Doce hombres sin piedad


EL PAPEL DE LA REFLEXIÓN RACIONAL EN EL JUICIO ÉTICO



DOCE HOMBRES SIN PIEDAD

Sydney Lumet, 1957

FICHA TÉCNICA
EE.UU., 1957.
Director: Sydney Lumet.
Reparto: Henry Fonda (8), Lee J. Cobb (3), E.G. Marshal (4), Jack Warden (7), Ed Begley (10), Martin Balsam (1), John Fiedler (2), Robert Webber (12), George Voskovek (11), Jack Klugman (5), Ed Binns (6), Joseph Sweeney (9).
PRODUCTORA: Metro-Goldwyn-Mayer.
Título original: Twelve Angry Men.
Basada en la obra teatral de Reginald Rose.

Argumento

.............Un chico de 18 años es juzgado por el asesinato de su padre. El jurado debe emitir su veredicto en un caso en que todas las evidencias parecen condenar al acusado. Estos doce hombres, a los que el sistema presupone imparciales, comienzan a manifestar su personalidad a medida que deliberan, a petición de uno de ellos, sobre los testimonios que fueron presentados. La fuerza del diálogo y de la lógica va desmoronando la consistencia de esos testimonios que, una vez que son unidos como un puzzle, manifiestan su inconsistencia. La racionalidad del protagonista se va abriendo camino entre la niebla de los prejuicios, pasiones y motivaciones anímicas de los demás miembros del jurado. Uno a uno son incitados a reflexionar, comprender y aclarar lo que se esconde tras las apariencias del caso. En este proceso, son sus propias personalidades las que están siendo analizadas una vez que se embarcan en el ejercicio esclarecedor de la razón.

La trama

............Nuestro sistema judicial se basa en el principio que ya estableciera el derecho romano: in dubio, pro reo (ante la duda, a favor del reo). Esto significa que toda persona es inocente hasta que se demuestra su culpabilidad. Sin embargo, en la sociedad suele ocurrir a menudo lo contrario, como se refleja aquí: el chico parece culpable, las evidencias tienden a enfocarlo así; el debate del jurado va desmoronando la consistencia de esas evidencias, hasta desembocar en una “duda razonable”, suficiente por ley para absolver a un acusado.
...........Es importante destacar que no se demuestra la inocencia del chico: lo que se demuestra es el conjunto de pre-juicios que condicionan una apariencia de culpabilidad, de los cuales hay que desvincularse para juzgar fríamente si hay pruebas consistentes –no meramente circunstanciales–.


El tema

El punto de partida: la opinión previa.

.............El tema, más que el de la justicia a secas, es el del juicio humano. ¿Cómo se fragua un juicio sobre la realidad? La película se plantea en un entorno en que la irrelevancia o inocencia de la “opinión” propia no tiene cabida: el juicio que se forja cada uno de estos hombres sobre unos hechos tendrá como consecuencia la condena a muerte de un chico de 18 años.
............Nuestra opinión sobre el mundo tiene unas consecuencias; el ser humano es responsable del modo en que las fragua: analizar los propios planteamientos, conocer los propios prejuicios, desvincularse de los propios intereses, son obligaciones morales ante las que todo ser humano debe responder. La desidia ante el conocimiento de la verdad, sobre uno mismo o sobre el mundo, nos hace inexcusablemente culpables.
............Muchos son los factores que intervienen o alteran de algún modo la formación de un juicio: los prejuicios (ideas preconcebidas sobre la realidad), los intereses, la influencia del pensamiento de la sociedad y de la opinión ajena (actitud supeditada a menudo al miedo a la imagen que proyectamos), la apariencia, a la cual a menudo se produce una adhesión acrítica... Todas estas actitudes se ven reflejadas de un modo u otro en alguno de los personajes, que componen así un microcosmos social, un reflejo de modelos humanos encerrado en una habitación. Sólo hay un camino para superar estas barreras: la reflexión.

La reflexión como vía de desenvolvimiento

...........En la película se plantean varias actitudes ante la reflexión: al principio, sólo uno ha optado por llevarla a cabo, y va arrastrando a otros. En los demás encontramos: o bien una primera pasividad, que van superando de distinto modo, o bien una abierta hostilidad: en alguna escena se ve cómo alguno de ellos se niega a la evidencia racional de aceptar como posible una determinada interpretación de los hechos.
..........Tras un primer intento, el que promueve la reflexión propone una segunda votación, ante cuyo resultado se rendirá. Esa secuencia no es baladí: el diálogo sólo puede establecerse cuando dos partes están dispuestas a ello. Fonda se da cuenta de que su monólogo no llevará a ninguna parte; la actitud del viejo representa esa aceptación del reto de dialogar. Ante la ceguera o desidia de los demás, uno despierta la conciencia crítica, lo que da pie al desarrollo de la película.

El origen y naturaleza de la justicia: la conciencia humana

.........Aunque la película parece realista, en realidad el resultado final es más un alegato ético sobre lo que debería y en última instancia podría ser si la razón humana, instrumento fundamental de la ética, guiara nuestra conducta.

.........La justicia no se puede esperar del devenir de la vida; es un ideal humano, pero un ideal al alcance no de cada individuo, sino de la humanidad en su conjunto (*). Las consecuencias éticas de nuestra conducta, dejadas a la ensoñación de la “justicia cósmica”, dependerán totalmente del azar. Como la vida del muchacho de nuestra película depende del “azar” que ha compuesto a los miembros de su jurado, y que en este caso ha permitido que participe la razón y la conciencia, necesariamente introducidas por un ser humano.
........En el caso que nos ocupa, el personaje representado por Henry Fonda asume este papel. Supera todo tipo de ataques: es acusado de ansia de protagonismo, de darse importancia, de provocador... críticas ante las que hace caso omiso con una integridad rayana en lo heroico (esta misma actitud impasible la mantiene también el corredor de bolsa). En el mundo real es más habitual la actitud de otros de los miembros del jurado, que se indignan ante la malicia de los comentarios de quienes se empeñan en boicotear las argumentaciones.

(*) Sobre el azar como motor de la vida y la justicia como motor humano, ver el comentario de Match Point y La vida de los otros.

El proceso de la razón

...........Es importante destacar que ese debate no se produce porque uno piense que es inocente; su declaración es que no lo sabe. El primer paso es la duda. La película plantea constantemente una dialéctica que gira en torno a los conceptos de lo evidente, lo posible y lo probable. Lo que en un principio parece que no deja lugar a dudas, es puesto en tela de juicio cuando alguien comienza a plantearse hasta qué punto los hechos son, efectivamente, evidentes.
..........Para situarnos en esta posición es imprescindible analizarnos primero a nosotros mismos. A lo largo de nuestra vida y en el proceso de socialización vamos adquiriendo una serie de prejuicios, de concepciones positivas o negativas sobre la realidad. Es algo necesario para desarrollarnos, para ir ampliando nuestro ámbito de acción y nuestra capacidad de respuesta ante el entorno que nos rodea. Se trata de lo que denominamos "experiencia".

Experiencia y prejuicio

..........La experiencia, efectivamente, es un tipo de conocimiento práctico que proporciona una mayor plasticidad de respuesta. Como dice el refrán: “el joven conoce las leyes; el viejo, las excepciones”. Pero la experiencia no es algo que se adquiera de forma pasiva, por el mero paso del tiempo. Exige capacidad de aprendizaje, de lectura de la propia vida. Cuando confundimos la naturaleza de la experiencia y transformamos nuestras propias vivencias en ley, la experiencia deja de ser el conocimiento práctico que es y se torna en prejuicio. Uno de los personajes pretende hacer ley universal la coducta antisocial que abunda en ciertos barrios marginales; otro, abandonado por su hijo, desarrolla una opinión generalizada hacia todos los hijos, e incapaz de enfrentarse a la realidad de sus sentimientos, los proyecta hacia todos los hijos. Azarosamente declara cómo educó a su hijo a partir de su propia opinión sobre lo que debía ser un hombre. Sin darse cuenta, su incapacidad por comprender y respetar a su hijo es lo que provocó en su momento que éste le abandonara. Y esa incapacidad es lo que le lleva a negar sus sentimientos, al tiempo que es dominado por ellos al convertirse en prejuicios. Cuando la realidad le obliga a dar su brazo a torcer lo verbaliza: “maldigo a todos los hijos por los que das la vida”. Es el momento de la expiación.
..........El retrato de la experiencia verdadera lo proporciona aquí el anciano del jurado, un hombre con verdadera experiencia, con un fino olfato desarrollado a través de la observación de toda una vida, que le permite discernir caracteres, motivaciones, necesidades, en los distintos testimonios que los dos testigos principales ofrecen; es a partir de ese sutil conocimiento psicológico como consiguen encajar las piezas del puzzle que faltaban: por qué habrían de mentir o disfrazar la verdad los testigos.
...........
El siguiente paso es el diálogo: Casi al comienzo, cuando el protagonista propone una segunda votación, se hubiera rendido si no hubiera encontrado apoyo. La justicia jamás podrá desarrollarse en una sociedad sorda. El monólogo, por veraz e instructivo que sea, no puede transformar la realidad humana, porque ésta es, básica y radicalmente, social. Ese diálogo, para ser efectivo, debe estar enfocado racional y objetivamente en todo momento. En este punto es imprescindible volver al comienzo de la cuestión, al punto de partida: la opinión.


La opinión
..........La opinión, como hemos visto, puede no estar exenta de prejuicio. Una opinión sólo puede ser aceptable en la medida en que pueda ser revisada. Los seres humanos percibimos la realidad desde una perspectiva existencial, la de la propia vida. En la medida en que estamos abiertos al diá-logo, a la comprensión de otros puntos de vista, las vivencias propias dejan de ser mera experiencia de una vida y se van convirtiendo en experiencia de la vida.
.........El diálogo es imprescindible para el desarrollo vital de la razón. La razón sola, individual, es meramente teórica y contemplativa. Para poder implantarse en la vida es necesario que no sea uno solo el que se aplique a ella.
.........El último paso, lógicamente, es la comprensión de una verdad más radical, de naturaleza tan distinta a la cerrazón de las previas opiniones acríticas. Nunca se podrá saber si el chico mató o no realmente a su padre, pero para la conclusión de la película esto es irrelevante. Nadie acaba en el proceso igual que comenzó; la seguridad en el modo de intervenir y de expresarse de cada uno se van dando la vuelta; la fuerza del prejuicio se debilita, la pequeña sociedad ahí concentrada se transforma. La racionalidad, en todo su poder, ha cumplido su misión.
___________________________________________
Los personajes









· Nº 1. El presidente del jurado. De profesión, ayudante de entrenador. Un hombre sencillo en sus juicios, pero con voluntad de hacer las cosas bien. Se le ve bueno, pero emotivo y susceptible a la crítica.
· Nº 2. El bajito con gafas. Empleado en un banco. De personalidad endeble, que se refleja en su propio aspecto físico, no puede justificar su primer voto de culpabilidad; es el tipo de hombre sin aparente criterio propio, muy susceptible al entorno, pero que acaba despertando sus valores y haciéndose fuerte precisamente cuanto se introduce en la trama de la reflexión. Contrapunto del publicista (nº 12), aparenta ser un hombre frágil que se deja avasallar con facilidad. Pero el desarrollo del debate le hace crecer como persona al involucrarse en los argumentos y comprender mejor. E ldesarrollo racional de los argumentos le estimula y le lleva a descubrir su propia fuerza moral -en un momento determinado se enfrenta al de las entradas para el partido cuando se burla silbando, quien sorprendido se limita a responder “eres todo un hombrecito”-.
· Nº3. El iracundo. Dice dedicarse a la venta de seguros; se manifiesta orgulloso de haberse hecho a sí mismo ("treinta y ún empleados, y empecé de la nada"). Pronto se sabe que su hijo le abandonó hace unos años. Delata la vinculación de su criterio a sus sentimientos (o mejor, resentimientos) personales desde el principio, precisamente cuando declara sin necesidad que se atiene a los hechos, sin sentimentalismos (excusatio non petita, acusatio manifesta); algo de lo que sin embargo acusa airadamente al que se crió en un suburbio porque cree que es quien le está estorbando en su meta inconsciente: condenar a su hijo simbólicamente a través de la condena del joven acusado. Sin darse cuenta, se identifica con el padre muerto, y a su hijo con el muchacho al que juzgan. Sin embargo, su liberación vendrá precisamente de donde menos lo esperaba: cuando la presión del entorno social -el resto de los miembros del jurado- le hace ver que su lucha ha acabado, todo el torrente de dolor que lleva dentro explota y hace que se derrumbe. Es lo único que vemos de él al final: un hombre abatido ante el reconocimiento de su propia verdad y ante la derrota en la batalla que tan fieramente había emprendido. La soledad y la vergüenza parecen bajar el telón para él; quizá el espectador, anímicamente predispuesto contra “el malo”, podría esperar simplemente alegrarse por ello. Pero es muy otro mensaje que se desprende. Nuestro protagonista, Henry Fonda, comprende. Lo que parece una derrota total, puede ser para este hombre un nuevo punto de partida. En ese gesto de ponerle la chaqueta le muestra su comprensión y apoyo, haciendo que abandone ya la sala. Al enfrentarse a su propia realidad, ha purgado su corazón. No sabemos que será de él ni del futuro de su relación con su hijo. Nada de ello aparece en la película ni nada podemos deducir. Pero lo que sí se muestra es que el protagonista no buscaba victorias, reconocimientos ni revanchismos. Quien parecía un enemigo, no era más que un hombre que sufre. En nada se puede ayudar disfrazando la realidad, porque ese dolor y ese engaño se contagia a su entorno -recordemos que se juega con la vida de un ser humano-; cada cual debe abrir los ojos a su propia realidad y afrontar su propio destino.
· Nº 4. El corredor de bolsa. Este personaje ofrece a la vez una curiosa mezcla entre paralelismo y contraste al interpretado por Henry Fonda. El hilo lógico de la argumentación se devana entre estos dos hombres, cada uno de los cuales parte de defender un veredicto opuesto, de inocencia o culpabilidad. Este personaje se atiene con frialdad y desprendimiento a lo que le dice su razón, y es capaz de cambiar de opinión sin titubeos cuando, sólo por la fuerza de los argumentos, tiene una duda razonable. Su juicio no depende de nadie; no busca simpatías ni antipatías, ni se perturba por las que pudiera inspirar. El iracundo intenta buscar su complicidad en todo momento, aferrándose a las argumentaciones lógicas que él no sabe dar. Del mismo modo, y pese a que otros viven el debate como una lucha entre dos bandos, estableciendo complicidades y animadversiones, manifiesta su impasibilidad, independencia e imparcialidad cuando, sin levantarse, contesta ymanda callar al excitado y prejuicioso nº 10.
Sin embargo, siendo su razón inflexible, no es él quien pone en marcha el mecanismo de la argumentación ni revela las inconsistencias de las pruebas inculpatorias. ¿Por qué ocurre esto? Hablamos de la necesidad de la reflexión racional en la moral, y esto nos lleva a un punto radical de la cuestión. Sin un criterio lógico firmemente llevado es imposible imponer una ética en el mundo, porque para cambiar el mundo o reconducir su curso es necesario conocerlo. Pero lo que emprende el camino hacia la justicia es, sin duda, la inquietud por ella, y esto es lo que mueve a Fonda; nuestro protagonista parte de una inquietud moral: ese chico, acostumbrado a recibir un golpe tras otro, merece que le dediquen al menos unas palabras. Hay una empatía de nuestro protagonista hacia el acusado que no afecta, en cambio, a este otro hombre. No quiere decir esto que carezca de actitud y criterio moral: no pone ningún inconveniente en dedicar su tiempo a un caso que en nada afecta a su vida, del que no va a sacar beneficio ni perjuicio. Tampoco hay ninguna pasión que le impida cambiar su voto cuando alcanza el criterio que la justicia impone: la duda razonable. Hemos ido viendo cómo las pasiones y los sentimientos pueden perturbar el juicio: anular nuestra capacidad de emitirlo, cegarnos ante evidencias, luchar contra ellas si atentan contra nuestros intereses. Pero la razón sola, concebida en su aspecto más frío e imparcial, no explica toda la ética. Ha de producirse una inquietud, un sentimiento de rebeldía, de insatisfacción ante la realidad del mundo, para activar el mecanismo de la respuesta moral. Y esa inquietud la proporciona la empatía. La empatía es una forma de conocimiento más cercana a lo noético que a lo lógico. Nos permite ponernos en el lugar de los demás desde una perspectiva emotiva. Su naturaleza consiste en el reconocimiento emocional de los sentimientos ajenos. Cuanto mayor es el grado en que el individuo la posee, tanto mayor será su bondad. Cuanto mayor sea su racionalidad, tanto mayor será su capacidad de tener un sentido de la justicia y de llevarla a cabo.
· Nº 5. El que se crió en un suburbio. Su presencia en el juicio es importante, porque representa el contrapunto a los prejuicios de otro de ellos (nº 10). Es un personaje que aporta la reflexión de que la influencia del entorno no lo es todo en la modelación de la personalidad: lejos de ser un delincuente más, es un hombre honrado que ha luchado por salir adelante con honestidad; no aparenta haber alcanzado un puesto de importancia en la sociedad, pero conserva la dignidad ante su propia conciencia. Su pasado ayuda a afianzar la duda razonable, al explicar el manejo de las navajas por quienes están habituados a ello. Esto muestra que cada vida particular aporta unas vivencias distintas a otras, por lo que la edad tampoco es un factor determinante de la experiencia: su experiencia sobre los suburbios sólo puede aportarla aquí él.
La escena en que es acusado sin fundamento por el nº 4 de blando y sentimentalista muestra cómo actúan los prejuicios sociales sobre la moral individual: conociendo su procedencia y circunstancias, aquél presupone cuál puede ser su actitud crítica, sus emociones y su carácter. Pese a que este personaje está intentando juzgar con imparcialidad, el prejuicio y la ofensa recibida podrían haber anulado su intención de dialogar si los hechos no hubieran demostrado el rechazo al otro. En efecto, podría haber sido él quien hubiera cambiado en primer lugar su voto por motivos morales, pero la desvirtuación de esta intención habría anulado su credibilidad y derecho a opinar en sociedad.

· Nº 6. El más joven, empleado, de profesión pintor. Posee un carácter noble y se rige por principios, cualidad que manifiesta cuando sale en defensa del anciano frente al nº 3 al principio de la película. No tiene prejuicios, por ello su planteamiento será limpio y tendente a encontrar la verdad. Pero, como confiesa al protagonista, no está habituado a tomar decisiones, a pensar, por lo que en un principio tiende a aceptar la apariencia de culpabilidad sin percibir esas incoherencias de las declaraciones de los testigos. No se trata de un personaje de poca inteligencia, sino de excesiva modestia en lo que a su capacidad de reflexión se refiere. Sin embargo es capaz de reconocer los argumentos cuando la situación se presenta.
· Nº 7. El que tiene entradas para el partido de béisbol. De profesión, vendedor de mermeladas. No tiene el menor interés por el resultado. Su única preocupación es permanecer el menor tiempo posible. Cambia su voto con esa única finalidad. Representa un tipo de persona primaria, egoísta y hedonista, en el sentido más vulgar de la palabra. Elude responsabilidades. Este tipo de personalidad tiende a no admitir críticas y a no permitir que se altere su holganza. Su juicio se limita a criticar cuanto le estorba y cuando le estorba: por ello no posee una coherencia de opinión. Declara expresamente que utiliza el humor y la chanza con ese fin.
·Nº 8. El principal protagonista. De profesión arquitecto. es el personaje que inicia el debate, señalando el deber de hablar. Destacan en él su enorme templanza y racionalidad. Con estas cualidades es capaz de enfrentarse a una sociedad –de la que estos doce hombres son metáfora– hostil, diversa, aferrada a sus propias preconcepciones del mundo y sus anclados hábitos de conducta y juicio. Ese dominio racional de su persona es lo que le confiere la independencia de criterio y la firmeza de sus convicciones. El mero hecho de discrepar serenamente con todos, en el comienzo del juicio, nos presenta el carácter del personaje. Provocado e incluso insultado en varias ocasiones, no deja sin embargo de mantener su postura dialogante. De hecho, sitúa sus cualidades en una posición superior: soportando esos ataques y esa cerrazón sin perder la calma, le sirven para ir conociendo y esclareciendo cada personalidad, lo que utilizará a su favor cuando desmorona uno de los argumentos: que oyeran al chico amenazar de muerte a su padre.
Pero hay otra característica fundamental en él. No se trata sólo de que se guíe por su razón y de que se atenga firmemente al análisis objetivo de los hechos (esta misma actitud, como hemos visto, la mantiene también uno de sus más firmes oponentes: el corredor de bolsa). Es también un hombre de ideales. Cree en la justicia, se siente en la obligación de llevarla a cabo. El ideal es la motivación, y sin esa motivación no hubiera sentido la necesidad de buscar una revisión de las supuestas evidencias que fueron presentadas en el juicio. No es el único miembro del jurado con una conciencia moral, pero sí el único que la antepone a las apariencias, a la presión social, al
“realismo” conformista que prima en un principio en otros personajes. Incluso cuando su más enervado adversario se desmorona, es el único que permanece cercano a él, el único que le muestra empatía, calor humano y respeto, ayudándole a ponerse la chaqueta. Es, pues, un personaje de gran empatía.
· Nº 9. El anciano. No es el más elocuente ni racional, pero su finura en la percepción psicológica de los testigos es de vital importancia. Representa la experiencia en cuanto esa forma de discernimiento de lo particular, de las singularidades de la vida. Aparece como un hombre humilde, sin éxito, al que la vida no le hubiera otorgado ningún reconocimiento. Cuando describe a uno de los testigos que en el juicio declara contra el chico parece analizarse a sí mismo. Habla de un hombre anciano, pobre, al que parece que nadie hubiera querido escuchar nunca, cuya experiencia nadie requiere. Por una vez en su vida se siente importante: la gente está pendiente de su palabra; lo que él diga va a tener una repercusión. Teme sentirse humillado y mostrarse como un viejo inútil.
Curiosamente, ese sentimiento, mezcla de vanidad y falta de confianza, que hace que el muchacho pueda ser condenado injustamente es el que va a dar fuerza al anciano del jurado. Pese a la sabiduría que su sola experiencia le haya dado en la vida, no parece haber tenido nunca la oportunidad de demostrarla, no sólo a los demás sino a sí mismo. A diferencia del testigo, él no se activa por la mera vanidad de ser oído, sino por la admiración que le suscita la actitud moral del protagonista. La suya sí va a ser una experiencia decisiva y salvadora: vencer convenciendo a la férrea racionalidad del corredor de bolsa (nº 4) marca el triunfo del afán moral que guía el debate: llegar a la duda razonable. Sin su perspicacia y finura psicológica –ve muy bien, declara, y hay que añadir que no sólo con los ojos– no hubieran podido cuestionar la declaración de la mujer.
· Nº 10. El que desprecia a la gente de suburbios. Posee una cadena de garajes, y durante el tiempo que dure la deliberación está perdiendo dinero. Sus prejuicios son de tipo social; anulan su capacidad de reflexión y le obcecan hacia la condena. Por su tipo de personalidad, su juicio y capacidad de aprendizaje y crítica están embotados por el egoísmo y la codicia. Se identifica exclusivamente con su propiedad. Es esa codicia lo que le impide percibir en el chico acusado más que un miembro más de esa clase social amenazante para sus intereses –son “delincuentes”– y de la que, por su escasez de recursos, no puede obtener ninguna ventaja.
· Nº 11. El señor de bigote. De profesión, relojero. Es un personaje poco llamativo, pero no por ello menos necesario para el desarrollo de la acción. El convencimiento de los miembros del jurado de enfrentarse de forma reflexiva y responsable a la realidad sólo es posible en la medida en que cada persona esté dispuesta a hacerlo. Algunas personas son incapaces de acceder a la reflexión por la sola fuerza moral que implica, pero sí cederán ante la presión de la sociedad, en la cual tenemos que desarrollar nuestra vida y nuestros intereses; de ahí la importancia de los valores morales de una sociedad. Éste es otro personaje de carácter decididamente templado y moral, representando así un punto de apoyo más para crear esa conciencia social que presione sobre las argumentaciones sesgadas, interesadas y contaminadas por las emociones de cada individuo aislado. Será él quien denuncie la falta de principios morales del que quiere ir al béisbol cuando cambia su voto.
· Nº 12. El publicista. Es un hombre relativamente joven, de presencia más o menos apuesta. Su personalidad abierta y su desarrollo profesional de la elocuencia le confieren una apariencia de seguridad y personalidad de las que carece: por su profesión, está habituado a persuadir para obtener fines, no a analizar la realidad tal cual es. Su dominio de la persuasión hace que se sobrevalore en este aspecto y que muestre su debilidad cuando, ya avanzado el juicio, la adhesión a la verdad de los hechos se va imponiendo y esta cualidad, que le proporciona éxito en su trabajo y su vida, es inoperante. En ese punto, titubea y cambia de voto varias veces sin una verdadera convicción.
















Esther C. García Tejedor