domingo, 6 de marzo de 2011

MARX, III: El humanismo marxista

EL HUMANISMO MARXISTA

     El proyecto filosófico de Marx, que como hemos dicho se denomina MATERIALISMO DIALÉCTICO HISTÓRICO, es en esencia una forma de humanismo en cuanto tiene como objetivo y como motor entender la realidad humana para transformarla. De este modo, su estudio de la naturaleza, del ser y de la historia se supeditan a este objetivo común: la realidad social del hombre. Vamos, pues, a intentar definir esta realidad humana, como ser natural en general y en su especificidad creadora y social.

NATURALEZA DEL HOMBRE:

     El ser humano se define, en primer lugar, en cuanto ser natural:
a) Con esto entiende que pertenece a la naturaleza y que interactúa con ella. Hay que aclarar que Marx entiende la naturaleza como conjunto de fuerzas activas, que interactúan unas con otras. Todo ser natural tiene su naturaleza fuera de sí: respira, se nutre, se mueve en un medio al cual debe adaptarse y del cual debe defenderse.
     En cuanto referido a la naturaleza, el hombre es corpóreo y sensible, tiene necesidades y él mismo es un objeto para otras realidades.
b) En cuanto específicamente humano, el hombre no posee una naturaleza fija: se realiza en su acción, en su praxis (Marx se centra en el aspecto dinámico del hombre, rechazando las concepciones estáticas de su esencia, su alma etc., que ofrecían las tradiciones filosóficas anteriores). El trabajo (la producción) constituye su esencia (el ser humano se define no como homo sapiens sino como homo faber: su conocimiento y su razón han de estar al servicio de  su acción, donde radica su verdadera esencia). Es lo que le distingue de los animales: las características específicas de su praxis. En esta praxis se dan:
– La apertura del hombre a la realidad (hemos dicho que como ser vivo interactúa con el medio; la praxis humana es el modo específico en que el hombre interactúa con ese medio, transformándolo).
-El desarrollo de su ser en la Historia: la praxis humana se plasma en su trabajo (con él transforma la naturaleza), y las relaciones sociales de producción (los medios con que se transforma y el trabajo mismo) evolucionan a lo largo de la historia, historia que se interpreta como producto de la lucha de clases.
     La praxis, además, configura la totalidad de la vida social: hemos dicho que el hombre se define por su trabajo, su praxis; no hay que buscar otra "esencia" que defina su vida social. En ella encuentra su sentido la teoría, y la solución a los problemas y pseudocuestiones: la finalidad del conocimiento y de la filosofía es transformar la realidad social del hombre, cuya esencia es práctica. Entendiendo esto, la teoría encontrará su sentido y se centrará en su objetivo, que es el hombre (y éste se entiende, recordémoslo, como un ser de la naturaleza, dinámico y social; no hay, pues, que inventar otras realidades o esencias distintas o superiores, pues esto no haría más que falsear la comprensión de la realidad y paralizar la acción y la evolución humanas).
     Dado que define al hombre como parte de la naturaleza y de la sociedad, y que su praxis se define desde su interacción con la naturaleza y los demás hombres, Marx reduce el ser individual del hombre a ser social (podemos ver en ello la influencia de la visión hegeliana del absoluto: la realidad se entiende como un todo, las partes no se explican por sí mismas, de forma aislada). La naturaleza del hombre, pues, consiste en la producción de su vida, en relación a la naturaleza ya la sociedad: la esencia humana viene dada, por tanto, en el conjunto de las relaciones sociales.


     Así pues, y para recapitular, podemos ver que la filosofía de Marx se traduce en un humanismo, por los siguientes aspectos
Promueve una crítica que lucha contra la alienación del hombre. Aboga por la libertad y racionalidad del hombre, una racionalidad enfocada a entender su propia realidad práxica y dinámica, para hacer de ella una realidad justa.  El papel de la razón (de la filosofía) es desenmascarar las ideologías que alienan al hombre y paralizan la acción).
Niega la existencia de un ser diferente y superior a la naturaleza del hombre. La religión es una falsa ideología que tiene como finalidad paralizar la revolución y la lucha de clases, inventando un mundo distinto a éste en el que las clases explotadas proyectan su libertad y la justicia, y haciendo así que no la busquen en éste.
El hombre es protagonista absoluto de su pensamiento: es el principio de la sociedad, el sujeto de la Historia y de la concepción de la misma (es decir, no sólo se desarrolla en la historia sino que es quien la concibe y la interpreta).

     Su pensamiento tiene como finalidad liberar al hombre de sus ataduras y volverle a su ser: dueño de su trabajo y protagonista de la historia. Es un ideal prometeico: Prometeo dio a los hombres el fuego, principio civilizador en cuanto símbolo de la transformación material y de la luz del conocimiento, y fue encadenado por ello. Hay que romper las cadenas de Prometeo, acabar con las falsas imágenes del mundo que nos mantienen en la ignorancia y en la injusticia, liberar nuestra racionalidad de esos dioses que no son más que espejismos creados por unos hombres para adormecer y someter a otros.

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