lunes, 19 de octubre de 2009

Los motores de la conducta humana. 1.

LOS MOTORES DE LA ACCIÓN HUMANA







............Toda acción responde a una motivación, es decir, actuamos por algo de lo que podemos ser conscientes o no. Pero normalmente, en cada acción, son muchos los motores que van a configurar una conducta u otra. Teniendo en cuenta que somos seres vivos, que como tales, en la escala evolutiva, somos muy complejos, y que además nos vamos formando con el tiempo, ampliando y modificando nuestros esquemas cognitivos y nuestro desarrollo emocional, determinar qué nos impulsa a obrar de un modo u otro es algo tremendamente complejo.
..........A lo largo de la historia el ser humano ha intentado indagar en qué consiste el arte de saber vivir. Es algo muy indicativo de hasta qué punto no sabemos cuál es la meta de nuestras acciones, especialmente si hablamos de nuestros proyectos vitales, más allá de una acción momentánea. La acción de cada individuo puede definirse por su búsqueda de un estado perfecto: la felicidad. La acción del individuo en cuanto social, es decir, en cuanto inserto en un proyecto de grupo, puede enfocarse hacia la búsqueda de un estado perfecto de la humanidad en su conjunto.
.........Vamos a clasificar en dos grupos esos motores: los factores que se enfocan a los intereses del individuo y los que se refieren a otras instancias externas que tienen en cuenta el bienestar de la sociedad y los principios morales (recordemos que son aquellos que el individuo tiende a plantear como universales -no sólo yo, sino nadie debería o deberían todos...- y desinteresados -salga ganando y perdiendo yo en ello-. A estos dos grupos añadiremos las facultades que hacen variar el peso de la balanza de nuestra elección.

1. Impulsos, deseos y sentimientos

Comencemos por definir los factores que se refieren estrictamente a la naturaleza del individuo y su tendencia al bienestar. En realidad, los conceptos que utilizamos son sólo herramientas para habérnoslas con nuestra propia conducta, siendo así que en ocasiones puede ser difícil precisar de qué estamos hablando. Pero esta clasificación nos acercará a la posibilidad de hacer un análisis de factores.

Impulsos: el impulso podría definirse como una urgencia o tensión psicológica involuntaria, que nos empuja a realizar una acción elemental. Podemos limitarlos a aquellos motores de la acción que responden a necesidades inmediatas del organismo (hambre, sed, huída del dolor...), aunque también hay otros más complejos (correr cuando se nos escapa el autobús…). Dado que son una tendencia simple e inmediata a la acción, son difícilmente controlables, aunque no imposibles.
Deseos: podríamos definir el deseo como todo aquello que nos produce una atracción emocional. En este sentido, se distinguiría del impulso en la inmediatez de aquél respecto a la acción. En cierto modo, el impulso podría definirse como un “deseo elemental”. Pero el deseo abarca atracciones más complejas, que pueden ser manipuladas y generadas; en ellos intervienen intereses, creencias, expectativas... Si tengo hambre, obviamente deseo comer; pero también puedo desear comer algo por puro placer, y a la vez desear estar sano o conservar la línea (lo cual limita mi dieta). La diferencia fundamental de los deseos con respecto a los impulsos es que forman una red más compleja susceptible de ser moldeada por el entorno social: deseamos algo porque lo tiene todo el mundo, deseamos dar buena imagen y tenerla de nosotros mismos, deseamos algo porque es valorado por nuestro entorno… De ello da buena cuenta la publicidad. Ésta a menudo utiliza pulsiones básicas (el placer de los sentidos, la atracción erótica…) para vendernos productos que se asocian de forma inconsciente y pasiva a ellos.
Sentimientos: son uno de los motores de la acción más potentes, pero también más difíciles de definir. En principio, se engloba dentro de este término todos los que derivan del verbo “sentir”, y por tanto puede tener tantas acepciones como las derivadas de esta acción. Según las culturas y los idiomas, abarcarían factores tan diversos como sentidos, emociones y pasiones. Vamos a intentar perfilar mejor su campo semántico.

Sentidos: en sentido estricto, los sentidos son los datos empíricos que mi propio cuerpo me ofrece sobre el mundo físico. Podemos, pues, sin más diferenciarlos de los sentimientos y eliminar de este concepto tan amplio este tipo de información empírica, de modo que nos limitemos a relacionar los sentimientos con ciertos estados anímicos. Pero dentro de estos estados, aún se englobarían aquí otros conceptos, como emociones y pasiones.

Emociones: claramente son estados del alma, pero podemos precisar que son más intensas e inmediatas que lo que solemos entender por sentimientos. Respecto a su origen y naturaleza, existen varias posturas. Por un lado, algunos autores las consideran totalmente fisiológicas. En esta postura nos encontramos a Damasio, para quien un estímulo desencadena una emoción y ésta, mediante mecanismos complejos, un sentimiento. El sentimiento sería, pues, la suma de la reacción generada en el cuerpo por el estímulo, y las ideas que van asociadas a esa reacción (como vemos, para Damasio lo anímico es un epifenómeno de lo orgánico). En el otro extremo nos encontramos con Descartes, quien distingue entre dos sustancias irreductibles: la res cogitans (lo mental, el alma) y la res extensa (lo material, el cuerpo). Para Descartes, todo contenido mental, desde los impulsos a los sentimientos, pasando por todo tipo de creencias, forma parte de la res cogitans.

Pasiones: las pasiones son tendencias involuntarias del alma que “padecemos” (de ahí su nombre). Como ejemplo, sirva citar los catalogados tradicionalmente por la Iglesia como los “siete pecados capitales”. Tenerlas sería inevitable: controlarlas no. Serían algo así como una “tentación”, teniendo en este sentido cada cual sus propias debilidades: podemos tender a ser perezosos, libidinosos, arrogantes… Aunque, para no limitarnos a la cultura cristiana occidental, podríamos plantearnos también como pasiones o tendencias involuntarias otras contempladas por los clásicos como Aristóteles, como la cobardía, la temeridad, la prodigalidad, el servilismo… Incluso en algunas épocas han sido exaltadas, como por ejemplo durante el Romanticismo.

...........¿Debemos excluir estas definiciones de los sentimientos, o considerarlas partes de una clasificación más somera de los mismos? ¿No abarcan éstos un campo más amplio que lo hasta aquí expuesto? Los sentimientos parecen referirse a estados más constantes: podemos, por ejemplo, sentir amor o simpatía hacia otros, algo que no encaja del todo en las anteriores definiciones.
..........Junto con esto aún hay otras cuestiones que se han planteado a lo largo de la historia sobre la naturaleza de los sentimientos: ¿hasta qué punto son intencionales? o ¿Cómo se relacionan con la razón? Algunas teorías los enfrentan a ésta o los consideran inferiores; otras, los conciben como forma de conocimiento primario e inmediato, incluso superior a la razón (Rousseau) e incluso se habla de “sentimiento moral” (Hutcheson y otros). Durante la época romántica se consideró como intuición de la realidad última o única facultad capaz de expresar esa realidad.
.........Hemos visto autores, como Damasio, que los reducen a la esfera orgánica y los explica como sensaciones complejas, mientras que otros abogan por su independenciaAlgunos defienden que los sentimientos son actividades intencionales (Brentano), mientras que otros, como Hamilton, niegan este carácter intencional.
Reconociendo la intencionalidad de la vida emocional, Scheler establece una serie de distinciones que van desde los sentimientos que parecen más vinculados a los estados afectivos hasta aquellos que poseen un carácter terminantemente intencional. Así puede hablarse de: 1) los sentimientos sensibles o de la sensación, localizados o extendidos en partes determinadas del cuerpo (p. e. el dolor, los placeres, el hormigueo o las cosquillas); este sentimiento sensible es exclusivamente actual y no intencional. La atención parece destacarlos, a diferencia de los de orden superior, que se desvanecen. Pueden provocarse, mientras que lo espiritual no puede variar con el simple querer o no querer. 2) Los sentimientos vitales, tales como el bienestar y el malestar, sensación de salud o enfermedad, de desarrollo o fracaso, la calma o la tensión, la angustia, pertenecen al organismo entero pero no poseen una localización concreta y su intencionalidad es superior a las de los sentidos sensibles –casi inexistentes en éstos–. En ellos hay continuidad y duración. 3) Los sentimientos anímicos pertenecen al yo: tristeza y alegría, melancolía, júbilo, son intencionales e independientes de la provocación y la voluntad, aunque no absolutamente. Su motivación es casi completa y no puede ser interrumpida fácilmente. 4) Los sentimientos espirituales son puras funciones; esa función se confunde con el núcleo de la persona misma, no estando subordinados en absoluto a los contenidos peculiares de las vivencias. Son los sentimientos de orden religioso y metafísico: beatitud, desesperación, remordimiento, paz y serenidad de alma, etc.

sábado, 10 de octubre de 2009

Filosofía y otras formas de saber

Última parte del tema Filosofía, ciencia y otras formas de saber. Dado que el ser humano filosofa sobre todas las cosas (esto es, busca el sentido de todo), también reflexiona sobre otras formas de entender y adquirir algún tipo de conocimiento o creencias.


jueves, 8 de octubre de 2009

Cortiblog 15

No todas las citas geniales vienen de famosos. Aquí os dejo esta para invitar a la reflexión.


La moral es la estética del espíritu.
Nieves García Tejedor.........................
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miércoles, 7 de octubre de 2009

Filosofía y ciencia

Estas diapositivas continúan el tema de Introducción a la Filosofía. El esquema está en la primera de las diapositivas de "Filosofía, ciencia y otras formas de saber".

lunes, 5 de octubre de 2009

El concepto de autonomía moral y sus negaciones: relativismos y reduccionismos

LAS NEGACIONES DE LA AUTONOMÍA MORAL. RELATIVISMOS Y REDUCCIONISMOS


Autonomía y heteronomía
νóμóς-: ley, norma.
αυτóς-: el mismo, a sí mismo.
ήτέρος-: lo otro, lo distinto.

Cabe apreciar dos perspectivas diferentes de esta distinción: 1) el origen de la norma moral (en uno mismo o en otra instancia) y 2) la acción moral: movida por la propia conciencia o por instancias ajenas (la obediencia, la costumbre, las creencias sociales...).
En el primer sentido, un sujeto sería autónomo si es capaz de juzgar o sentir por sí mismo lo que está bien y lo que está mal, y heterónomo si no es así. En el segundo sentido, un sujeto tendría autonomía moral no sólo si es capaz de juzgar por sí mismo, sino también si es capaz de actuar según su propio código de conducta, según su propia concepción de la realidad, y no por sometimiento a premios o castigos, o algún tipo de debilidad de voluntad.
Dentro del primer sentido, el meramente teórico, hay teorías filosóficas que niegan la existencia objetiva de unos valores morales universales.

¿De qué hablamos cuando hablamos de moral?
Tanto quienes afirman como quienes niegan la existencia de algo así como una conciencia moral, así como quienes le atribuyen una naturaleza u otra, están hablando de algo común. La existencia de un fenómeno moral, en cuanto el ser humano considera más adecuadas unas conductas que otras y juzga, castigando o premiando, las ajenas, es incuestionable. Pero que este fenómeno se deba a una instancia autónoma es más difícil de demostrar. Algunas teorías intentan explicar la existencia de una conciencia moral y de unos códigos de conducta reduciéndolos a otras instancias o aspectos de la realidad.

Relativismos. El relativismo moral es la tendencia a negar la existencia de unos valores morales objetivos; éstos serían relativos al propio sujeto (subjetivismo moral). Se definen así aquellas teorías que consideran que los conceptos de bien o mal, justo o injusto, son subjetivos, esto es, se reducen a los límites del sujeto que juzga con ellos la realidad. Un crimen, por ejemplo, no sería más que un hecho concreto; ese hecho produce un sentimiento de rechazo en algunas personas (en la mayoría, esperamos). El bien o el mal no están en el hecho en sí, sino en el sentimiento de quien contempla ese crimen. Este ejemplo respondería al relativismo emotivista [1]; del mismo modo, se puede hablar de un relativismo social, de unos códigos u otros.

Reduccionismos: los reduccionismos morales niegan entidad propia al juicio o sentimiento moral. Son denominadas así aquellas teorías que reducen la moral a cualquier otra instancia de la realidad, como puede ser la conveniencia social de preservar un orden determinado, la asimilación de prohibiciones en el proceso de socialización, la voluntad divina, el instinto biológico de supervivencia del grupo… He aquí algunos ejemplos:

Reduccionismo psicológico

La teoría psicoanalítica de Freud, con el superyo y la censura como instancias inconscientes de la personalidad, han dado pie a algunas perspectivas a reducir la moral a la interiorización de las prohibiciones paternas y sociales. Esta interiorización constituiría el superyo.

Crítica: la moral sería sólo un aspecto negativo y represor del ser humano. Elimina toda racionalidad y conveniencia de la moral. Hay que destacar que no todas las corrientes psicológicas ni psicoanalíticas abogan por tan estricta reducción.


Reduccionismo sociológico

Podría citarse a Durkheim (1858-1917) como el más destacado exponente de este tipo de reduccionismo. Durkheim parte del intento de reducir la sociología a un método científico, por lo que intenta atenerse a los hechos manifiestos como datos empíricos. Desde su perspectiva de la funcionalidad aplicada a la sociología, este autor reduce la moral al código de normas y valores que crea cada sociedad para autopreservarse o perpetuarse. Existiría una "conciencia colectiva" que se manifiesta en las normas, actividades e instituciones de cada sociedad. El cumplimiento de las normas morales vendría determinado por el miedo a la censura social.


Crítica: ¿sobre qué base se pueden criticar los valores sociales? Si la moral se reduce a lo social, no hay ningún criterio a partir del cual afirmar que una sociedad posea mejores valores que otra. Ni siquiera que haga más felices a sus individuos integrantes, pues la felicidad sería ya un criterio
moral o implicaría criterios morales. Junto a esto, ¿cómo se explicaría la existencia de individuos que, contra sus propios intereses y con su propio sacrificio, critican y luchan contra los valores de su sociedad, haciéndola avanzar?


Reduccionismo religioso
El fundamento de la norma moral está en Dios o los dioses. Estos habrían transmitido de alguna manera al hombre unas normas de conducta (ley natural), en general de forma revelada. El reduccionismo estriba en circunscribir la naturaleza del bien y del mal a la voluntad de entidades divinas, negándoles así existencia individual; la conducta moral del hombre se reduce al miedo al castigo de los dioses. Según otras perspectivas (no necesariamente reduccionistas) Dios se identifica con el Bien. En cualquiera de los dos sentidos podría interpretarse la célebre cita de Dostoyevski: "Si Dios no existe, todo está permitido". ¿Es esto cierto? ¿No puede concebirse una moral al margen de todo premio o castigo divinos, al margen de instancias sobrenaturales o de la existencia de otra vida?
Crítica: 1) siendo la religión una cuestión de confesiones, la moral debe acatarse de forma dogmática: el creyente actúa de un modo u otro por temor a los dioses y desde el criterio externo de lo que está escrito o revelado, no desde una verdadera conciencia interior. En la época ilustrada, dominada por la razón, se intentó acabar con los conflictos religiosos. Kant propuso la fundamentación racional de la religión, esto es, establecer las bases de una religión natural, en que Dios quedaría constituido como uno de los postulados de la razón práctica (los otros son la libertad y la inmortalidad del alma). 2) Si Dios o los dioses están por encima de la moral, esta última queda reducida a la voluntad de Aquél o aquéllos. Si la voluntad de los dioses superiores hubiera sido otra, ¿podría lo que ahora es bueno ser malo?
-----En la actualidad se está dando otra forma reduccionista de plantear la moral, desde la investigación biológica sobre el origen de los valores. La moral se intenta estudiar desde la presencia del altruismo en el ser humano; y este altruismo, en algunos ámbitos, se intenta reducir a algún tipo de conveniencia social explicable desde la selección natural, como supervivencia del grupo.

[1] El más destacado exponente del emotivismo moral es el filósofo Hume. Según este autor, la naturaleza del juicio moral consiste en sentimientos desinteresados de simpatía o antipatía ante determinadas acciones, sentimientos que provocan placer o rechazo en el individuo, lo cual explicaría que tienda a fomentar o erradicar esas conductas.



domingo, 4 de octubre de 2009

Primer tema de Ética de 4º. Introducción

TEMA 1. INTRODUCCIÓN
¿QUÉ ES LA ÉTICA?



Definición general

.............Disciplina que se ocupa de la acción humana en cuanto sometida a unas normas o a una finalidad. Suele establecerse una distinción entre ética y moral entendiendo por ésta el conjunto de normas y valores que posee un individuo o sociedad, y por aquélla la disciplina filosófica que se encarga de estudiar la naturaleza y validez de esas normas y valores. En este sentido, la moral sería el objeto de la ética. Sin embargo con frecuencia se utilizan ambos términos indistintamente.



ORIGEN DE LA REFLEXIÓN ÉTICA


Etimología de los términos ética y moral

Ética: Deriva de dos acepciones griegas, similares en su significante y significado:
• ἢθος (ēthos): morada, residencia, patria; costumbre, carácter, manera de ser, pensar o sentir.
•ἔθος (ĕthos): costumbre, hábito, uso.
Moral: Deriva del latín mos, moris: costumbre; norma, precepto.


Evolución de la reflexión moral


..............Hay que señalar que no se debe confundir la historia de la ética como disciplina filosófica con la historia de de las ideas morales de la humanidad: esta última comprendería todo el compendio de normas y reglas que han legislado el comportamiento humano en las distintas culturas y civilizaciones.
..............Es posible que las primeras formulaciones de ideas morales estuvieran relacionadas con la supervivencia del grupo; junto con la empatía o la philía hacia el otro, hacia el prójimo, la creciente complejización de las sociedades humanas iría configurando unas costumbres punitivas hacia aquél que no respetara el buen funcionamiento del grupo. De aquí nacería una tradición común respecto a la formulación de unos valores y unas normas, que se irán cristalizando y transmitiendo en códigos de conducta, religiones y mitos. Con el tiempo y la invención de las leyes esas costumbres darán lugar al derecho consuetudinario.
..............Pero el contraste de culturas y civilizaciones, así como de intereses internos en cada sociedad, incentiva la reflexión y la búsqueda de consenso, que sólo es alcanzable mediante la razón. La razón (el lógos) iguala a los hombres, en la medida en que permite transmitir las propias concepciones del mundo y generar una perspectiva común y comprensible para todos. De la necesidad de reflexionar sobre el sentido de las normas, sobre el bien y el mal, lo justo y lo injusto y el modo en que estos conceptos son enfocados en las distintas culturas, nacerá la reflexión ética.

ESPECIFICIDAD DE LA ACCIÓN MORAL Y DEL JUICIO O CRITERIO MORAL

..............Antes de hablar de las distintas teorías que intentan explicar un fenómeno determinado, conviene definir el fenómeno en sí. Tanto quienes afirman como quienes niegan la existencia de algo así como una conciencia moral, así como quienes le atribuyen una naturaleza u otra, todos están −o estamos− hablando de algo común. En términos generales, podemos decir que el criterio moral se define por los siguientes rasgos: ha de ser UNIVERSAL y DESINTERESADO.
Universal: que debe poder aplicarse en cualquier otra circunstancia. Por ejemplo, si aceptamos como criterio moral la defensa de la patria, hemos de aceptar que otras personas defiendan su patria aun contra la nuestra.
Desinteresado: que ha de ser aplicado al margen de mis intereses, resulte el sujeto beneficiado o perjudicado. Si considero que un individuo o una sociedad tienen derecho a defender sus propios intereses frente a otros individuos o sociedades, moralmente tendré que aceptar como lícito que otros individuos o sociedades atenten contra mis intereses en beneficio propio.
...........Según esto, la pluralidad de valores o códigos morales no se contradice con la existencia de la inmoralidad, es decir, no anula la posibilidad de definir a alguien o algo como moral o inmoral. Alguien es inmoral si utiliza distintos criterios para juzgarse a sí mismo y para juzgar a los demás, o si los varía según las condiciones del contexto.


El método de la ética: el día-lógos


.............Aristóteles constató que el método de cada ciencia viene configurado por su objeto: el método de la física dependerá de los rasgos característicos de la naturaleza; el de la biología, de los rasgos de los seres vivos; el de la retórica, de los rasgos del discurso, etc. Pero los rasgos específicos del objeto de la ética (la conciencia moral, el bien, la justicia…) no tienen una entidad objetiva demostrada. No trata de cómo las cosas son, sino de cómo deben ser.
............Las respuestas de la ciencia vienen determinadas por su contraste con dicho objeto: la naturaleza en sus distintas facetas. Ahí radica su objetividad. Los fines de la vida humana, en cambio, –el deber ser– no constituyen un objeto preciso, presente, que corrobore los hallazgos de la reflexión ética; de ahí que su método quede delimitado por la naturaleza intangible de su objeto: al no estar este presente, la ética ha de ir configurando su propio objeto a través de la superposición de prismas o puntos de vista, esto es: del día-lógos (la inter-fluencia de distintos lógos).

SOBRE EL DIÁLOGO Y LA OPINIÓN
No cualquier cosa constituye una opinión o punto de vista. En el sentido más literal, el punto de vista es una perspectiva, no una invención. Opinión no es ocurrencia ni prejuicio. Platón la define como un conocimiento probable acerca de las cosas sensibles, sometidas al espacio y el tiempo, y por tanto a la transformación. El conocimiento probable se basa en el lógos, el orden o sentido que presenta el mundo y la capacidad del hombre para captar ese mundo con un sentido, así como para expresarlo. Para formarse y ofrecer una opinión hace falta, por tanto, un criterio, una primera aproximación a aquello sobre lo que se trata.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Filosofía, ciencia y otras formas de saber. 1. Qué es filosofía.

Ésta es la ilustración en imágenes de la lección primera de Filosofía de 1º de Bachillerato. En esta presentación se ilustra el origen del la filosofía y las etapas principales de su desarrollo, según los temas en torno a los cuales gira, desde la antigüedad a la actualidad, y según el modo en que varía el concepto de filosofía. Se ilustra también el puesto de la filosofía en el conjunto del saber y su relación con las inquietudes del ser humano.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Filosofía del pavo







FILOSOFÍA DEL PAVO




Es obvio que se puede reflexionar sobre todo, incluyendo sobre el humor. Pero no menos cierto es que también hay que tomarse la reflexión misma con humor. He aquí un ejemplo de un tema absurdo e intrascendente, pero que también podría servir de tema para algo así como un ensayo.
Una fábula que se ha hecho famosa en el ámbito de la filosofía reciente es la del pavo conductista de Bertrand Russell. El inductismo es un método que consiste en la formulación de leyes universales a partir de la generalización de leyes particulares. Si observamos que un fenómeno ocurre siempre del mismo modo, extraemos de ello un principio universal. Por ejemplo, si hasta ahora hemos observado que cuando calentamos un cuerpo éste se ha dilatado, eso significa que "el calor dilata los cuerpos". Para ilustrar la inconsistencia lógica de este método científico, Russell expuso su fábula del pavo inductivista. A su llegada a la granja, este pavo observó que le echaban de comer a las nueve de la mañana. Observó que esto se producía del mismo modo al margen del día de la semana, las condiciones meteorológicas o cualquier otro factor que pudiera interferir en la causalidad observada. De ahí que dedujera que el hecho de ser las nueve de la mañana era causa del hecho de comer. Hasta que llegó el día en que, llegadas las nueve de la mañana, esta ley, tristemente, no se cumplió: era la víspera de Navidad.
Sirva para ilustrar el mismo tema, en su punto intermedio, esa entrañable escena de Lo que el viento se llevó, cuando tio Pedro persigue al pavo esa misma fatídica víspera mientras dialoga con él: "que tiene que servir de cena para los blancos; no se ponga tan orgulloso; nos comimos a sus mujeres, nos comimos a sus hijos; no tiene nadie por quien vivir". Parece que este pavo vio las barbas de su vecino pelar. ¿Es por saberlo por lo que huía? ¿Era por el mero instinto de huir al saberse perseguido? ¿O por el hacha que llevaba tío Pedro? Por cierto, ¿Se sienten los pavos viudos o huérfanos...? aparte del instinto materno, ¿qué otros lazos familiares o de amistad se establecen entre los animales?


Llegados aquí, parece inevitable relacionarlo con otro pavo famoso: el de Lola Flores. ¿Recuerdan aquella canción de "échale guindas al pavo"? Pues yo de pequeña creía que se las echaría para que comiera. Pero no, más bien era para comérselo. Esta información me permitió comprender que no es que los pavos y las pavas tuvieran distinta dieta –ya sabemos cómo sigue: “que yo le echaré a la pava azuquítar, canela y clavo"−. Qué doble sentido, ¿verdad? El de alimentar al pavo –sueño de este pobre, incluso la víspera de Navidad− y el de condimentarlo para ser comido –su triste realidad que le despertará del sueño inductista−. ¡Oh, pavo de Lola Flores, destino de aquél que creía que lo que siempre ha sido siempre habrá de ser!
Pero no sólo de conductismo vive el pavo. Pasemos a ver la presencia del pavo en el lenguaje.




¿Por qué se dice "la edad del pavo" o "tener el pavo" para referirse a los caracteres y hábitos propios de la adolescencia? Leemos en Covarrubias que "así se nombra coloquialmente a la edad de la pubertad, con sus crisis y complicaciones emocionales y físicas. Tal vez se aluda a la facilidad con que los adolescentes se ruborizan, verbo éste de ruborizarse que se puede expresar con la locución 'subírsele a uno el pavo'". Ya es usada por Galdós para explicar la extraña conducta de Olmedo como "una extraña prolongación de la edad del pavo". El adolescente, como sabemos, necesita exhibirse y hacer gansadas (otra metáfora gallinácea), intentando así destacar su nueva presencia en el mundo para hacerse un hueco en él. A esto se une sus modales torpes y desgarbados, sus risitas incontroladas y gorgojeantes. En ese exhibicionismo desmedido y descontrolado se asemeja al pavo hinchándose ufano, emitiendo ese sonido ridículo, y resulta tan absurdo y a veces ridículo como él.



¿Qué significa la expresión "pelar la pava"? Se utiliza esta expresión para referirse al coloquio amoroso. Se dice que la expresión tiene su origen en la costumbre de una criada que, cuando su ama le mandó pelar la pava, aprovechó para hacerlo en la reja de la ventana para hablar con su novio.


El pavo está presente en otras expresiones como "ser moco de pavo", aludiendo a algo de nula entidad, más bien utilizado en su acepción negativa: "esto no es moco de pavo". Y también (locución que aprendí de mi nunca bien ponderada amiga Maite) existe la expresión "no como para que se joda el pavo", aludiendo a una acción rencorosa o vengativa que perjudica a quien la comete.

Pero acabemos con una mejor visión este ridiculizado animal. Tenemos la bonita historia del origen mitológico de las manchas que adornan al pavo real. Se trata de los ojos del gigante Argos, que fueron exparcidos por Hera en la cola de este animal. La diosa había encargado al gigante de mil ojos la custodia de la vaca Io, de la que estaba celosa. El gigante siempre conservaba alguno de sus ojos abiertos. Pero Zeus ordenó a Hermes liberarla, para lo cual mató al gigante, según las versiones de una pedrada o tras dormirle con su varita mágica.






domingo, 6 de septiembre de 2009

Match point y la vida de los otros

LA CONCIENCIA AL MARGEN DE DIOS


MATCH POINT Y LA VIDA DE LOS OTROS







...........Puede que sorprenda que relacione estas dos películas de autores, argumento y ambientación tan dispares. Pero hay algo en su tratamiento de las motivaciones humanas que las convierte en contrapunto ideal para explicar el conflicto entre el interés y la moral como los dos platos de la balanza de la conducta humana.






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..................La conciencia es la gran protagonista implícita en ambas películas. No sólo en cuanto es el punto de análisis de los protagonistas de ambas, sino en cuanto que ambas dialogan con la conciencia del espectador para que éste se involucre en ellas.
Match Point es una especie de culminación de un tema recurrente en el cine y la literatura: el castigo que nuestra conciencia exige al delito cometido. Anímicamente, exigimos a la vida que los malvados sean castigados. El arte intenta meterse en la conciencia del criminal, a la vez que exige que las circunstancias de la vida rediman, haciendo pagar su pena, al infractor y a las víctimas.
................Podemos seleccionar tres películas con el mismo argumento para ver la evolución de este tema: Un lugar bajo el sol, de George Stevens, Delitos y faltas, también de Woody Allen, y Match Point, como culminación. En las tres, un hombre ve amenazado su matrimonio o amor, su futuro y su prosperidad por una relación pasional inconveniente. En todas ellas resuelven matar a la mujer con cuya relación se ve amenazada su tranquilidad. En la primera, Un lugar bajo el sol, el crimen se trata con prudencia y tibieza: George Eastman (Montgomery Clift ) no mata a su antigua amante (Shelly Winters); simplemente caen de la barca y, en vez de socorrerla de inmediato, la conveniencia le bloquea y ella muere ahogada (algo que él no confiesa, sino que se descubre solo). La ley funciona, el amor verdadero de Elisabeth Taylor le redime y el espectador queda satisfecho.

..........En Delitos y faltas, la intención y la decisión están definidas, pero el crimen pesa sobre la conciencia del protagonista de forma consciente y explícita. Por último, en Match Point el crimen se pospone, la conciencia aflora sólo en sueños, con los muertos recriminándole su acción, pero con la defensa que hace de sí mismo: tenía que hacerlo porque sus intereses se lo imponían. El triunfo de la propia supervivencia sublimada hasta la propia conveniencia. Como dice el mismo protagonista, “te acostumbras a esconder la conciencia debajo de la alfombra”. Y el final es impactante de puro realista: la culpa y el castigo se encierran en los límites de la conciencia humana. No hay Dios ni justicia cósmica que garanticen el castigo; la vida se rige por azar.

...........Una vez definido este tema hasta su extremo, sin tapujos, vayamos con el contraste que nos motiva.
..........Volvamos a Match Point. Chris Wilton posee una fuerte ambición por vivir en un mundo de lujo y prosperidad. Hasta ahí, posee la misma conciencia mediocre que cualquiera. La cuestión es hasta dónde es capaz de llegar por escalar y por mantener la posición alcanzada. ¿Cuál es el umbral de su moral? El espectador puede comprender su angustia, su debilidad, sus mentiras… Dependiendo de cada cual, puede empatizar hasta un punto u otro. Difícilmente hasta el final. Alguien que, por educación y tradición, era una persona moralmente “normal”, se convierte en un asesino calculador y despiadado. Se convierte, o se descubre como tal.

.............En el otro extremo, el capitán Gerd Wiesler se define por un status ideológico y social en en el que está perfectamente encajado. En el rigor extremo de la deshumanización que produce el fanatismo, su personalidad inicial queda retratada por la escena de apertura, donde está instruyendo a un grupo de posibles policías para aprender a interrogar. La humanidad es para él una traba, algo que tacha de incompetente al individuo que la posee. Su concepción del sometimiento a las normas y al Estado es radical, haciendo de tal sometimiento el valor supremo de su conducta y la ajena.Va pasando de la sorpresa a la admiración, y de aquí a la empatía, con una de las personas a quien se le encarga expiar, Georg Dreyman, hasta el extremo de salvar su vida, su obra y su posición a costa de la suya propia.
............La evolución humana que vemos en ambos es exactamente la opuesta. Cuando compra el libro de Dreyman, el hombre al que ha salvado −y que le ha redimido a él−, “Sonata para un buen hombre”, (dedicado a él desde el anonimato), su rostro final es revelador: no es una mera dedicatoria: se ha transformado, efectivamente, en un buen hombre.
............En ambas películas Dios está ausente. No hay ninguna referencia a un concepto de justicia superior, objetiva, cósmica. Nada que satisfaga los elementales sentimientos de justicia del espectador, con los que tanto se juega para engancharle.
...........A nadie impactaría ninguna de las dos películas si no fuera porque es inevitable verlas desde la conciencia. Al espectador no le afecta en absoluto el plato de balanza de los intereses, su vida es ajena a la trama. Por ello es un golpe a la moral, a la sed de justicia, que la vida se plantee en términos de puro azar. ¿Es cierto que, si Dios no existe, todo está permitido? Nos negamos a creer que realmente alguien pueda cometer crímenes a sangre fría y que la suerte le favorezca. Pero lo cierto es que eso es la vida, al menos en la medida en que la conocemos. La conciencia es un producto humano, no se da (no se sabe que se dé, sólo se puede postular) en la propia naturaleza. Y ahí es prácticamente imperceptible, porque la justicia en la vida es anecdótica. Pero es obvio que, sin la presencia de la conciencia del espectador, cualquiera de ambas lo dejaría frío o le habría servido, a lo más, de simple entretenimiento. La resolución de Match Point indigna, sobrecoge; el de La vida de los otroA nadie impactaría ninguna de las dos películas si no fuera porque es inevitable verlas desde la conciencia. Al espectador no le afecta en absoluto el plato de balanza de los intereses, su vida es ajena a la trama. Por ello es un golpe a la moral, a la sed de justicia, que la vida se plantee en términos de puro azar. ¿Es cierto que, si Dios no existe, todo está permitido? Nos negamos a creer que realmente alguien pueda cometer crímenes a sangre fría y que la suerte le favorezca. Pero lo cierto es que eso es la vida, al menos en la medida en que la conocemos. La conciencia es un producto humano, no se da (no se sabe que se dé) en la propia naturaleza. Y ahí es prácticamente imperceptible, porque la justicia visible en la vida es anecdótica. La ayuda que recibe Dreyman corre a cargo de otro hombre, que como tal puede poseer conciencia.
...........Es obvio que, sin la presencia de la conciencia del espectador, cualquiera de ambas lo dejaría frío o le habría servido, a lo más, de simple entretenimiento. La resolución de Match Point indigna, sobrecoge; el de La vida de los otros, produce el efecto contrario. da paz. En ambos casos, esas reacciones sólo son posibles porque el espectador, fuera de la trama, las contempla como desde la perspectiva de un dios.
.............¿Qué es, pues, la conciencia? Si no podemos justificar la moral por la constatación de un Dios premiador o castigador, tampoco podemos, al menos, negar la existencia de este componente humano. Gerd Wiesles arriesga su posición y su interés por favorecer a Dreyman, alguien que le ha mostrado otros valores, que le ha despertado esa humanidad que en él parecía muerta. Lo arriesga y lo pierde, pero no parece arrepentirse. Tirando de su carrito de cartero, desposeído de uniforme, de prestigio y de poder, parece sin embargo (y lo más importante, muy creíblemente) redimido.
.............Ambas películas están plagadas de metáforas, alusiones y matices dignos del más sucinto análisis. Pero por hoy baste plantear lo que la comparación de ambas muestra: la existencia de la conciencia, lo complejo e inexplicable de su naturaleza.