lunes, 30 de noviembre de 2009

Teorías éticas. Clasificaciones


Clasificaciones de las teorías éticas





.........Hay distintas formas de clasificar y adjetivar las teorías éticas, según el criterio que se aplique a ello. Esta diversidad nos da idea de lo difícil que es esclarecer realmente la naturaleza y alcance de la moral, pues cada una de estas clasificaciones encierra un dilema.

........Según se considere el origen de los valores y normas morales, se pueden clasificar en naturalistas y no naturalistas. Las naturalistas son aquéllas que reducen los fenómenos éticos a cualquier instancia de la naturaleza, ya sean factores psicológicos, sociológicos o biológicos. Las no naturalistas creen que el fenómeno moral es irreductible a cualquier otra instancia.

¿Existen pautas de acción porque son necesarias para que la comunidad subsista? ¿Se trata de un fenómeno psicológico por el cual nos hemos acostumbrado a ver como bueno o como malo lo que nos han enseñado como tal? ¿Se puede reducir la moral a unas claves para conseguir aquéllo que deseamos realmente, aunque no siempre lo tengamos claro? ¿O más bien el bien y el mal, la justicia y la injusticia, tienen una entidad propia y objetiva? ¿Fue Hitler malo sólo porque se equivocó, y se desvió del camino de la felicidad? ¿O más bien porque su forma de actuar resulta perjudicial para la supervivencia del grupo? ¿Es necesario buscar explicaciones, o se puede decir, sin más, que lo que hacía estuvo mal? Sobre todo, piensa tú mismo: cuando piensas o sientes que algo es injusto, ¿lo crees realmente así?


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También pueden clasificarse como objetivistas o subjetivistas: las primeras entienden que la bondad o maldad de una acción tiene una realidad propia, mientras que las segundas lo reducen a la percepción del sujeto: el bien y el mal serían formas humanas de percibir ciertas acciones.

¿Existe un mundo de valores? ¿O está sólo en la mente humana y su forma de percibir la realidad?

..........Según se considere que existe un conocimiento del bien y el mal o que éstos se intuyen o sienten al margen del conocimiento, las éticas pueden clasificarse como cognitivistas o no cognitivistas.
........Dentro de esta clasificación, y según se atienda a la naturaleza misma del fenómeno moral, tal y como es vivido por el sujeto, se clasificarían en emotivistas o intelectualistas. Las primeras reducen la moral a sensaciones o emociones de placer o desagrado ante ciertas acciones, mientras que las segundas piensan que es el conocimiento del bien y el mal lo que confiere una dimensión moral al hombre.

De este punto de vista se derivan algunas cuestiones interesantes ¿Puede un retrasado mental tener moral? Piensa, por ejemplo, en la conducta de Bo Radley en Matar a un ruiseñor: salva al chico sin pensar en ganar nada a cambio. Ahora vayamos al otro extremo: ¿se puede hacer el bien sin conocer en qué consiste? En la película de Doce hombres sin piedad, algunos miembros del jurado votan culpable porque aún les falta un criterio para contemplar el caso de otro modo, pero cuando se les muestra cambian de opinión. Claro que quizá el mero conocimiento del bien no baste para defenderlo. Otro ejemplo cinematográfico es el del juez Ernst Janinn, de los procesos de Nurenberg (Vencedores o vencidos): una mente privilegiada para el concepto de justicia, y sin embargo...

........Atendiendo a la localización de la bondad o la maldad de las acciones, pueden clasificarse en intencionales y consecuencialistas. Las primeras parten de que una acción es buena si está realizada con buena intención; las segundas atienden más a las consecuencias de la acción para fundar un estudio del bien y el mal.


El argumento de Arsénico por compasión nos da un divertido pie para plantearnos este dilema. Dos ancianitas, por pura bondad, se dedican a envenenar a ancianos solitarios para evitarles el sufrimiento de la vida que suponen que llevan. La intención es de lo más bondadoso, pero... ¿podemos decir que eso está bien? Otro ejemplo muy notorio sería el de Don Qujote y los desastres a que conducen algunas de sus aventuras. Aunque también podemos ponernos en el otro extremo. Para reírse de Sancho, le ofrecen gobernar una ínsula, y de su gobierno derivaron algunos juicios muy sabios y justos, como el de la mujer supuestamente violada o el sastre de las capas. ¿Se puede decir que la actitud de los duques que otorgan la ínsula es decente?



.........Las formas de clasificarlas son muy variadas. Podríamos añadir la distinción entre éticas monistas y pluralistas (según se considere que el bien es uno o que tiene distintas acepciones), prescriptivas y normativas (según se limiten a estudiar el fenómeno moral o se preocupen de basar unas pautas de conducta)... Pero una de las más conocidas es la que estableció Kant, distinguiendo entre éticas formales y éticas materiales.

.........Las éticas materiales son aquéllas que atienden al contenido del mandato moral, y se basarían en imperativos hipotéticos (si quieres alcanzar tal bien, debes comportarte así). Las formales, en cambio (fundadas por Kant) atienden a la forma de la ley moral: a aquéllo que la hace sentir o percibir como obligatoria, al margen de su contenido concreto (haz esto o lo otro). Dada la trascendencia que tuvo la ética de Kant, el giro ético que supuso y su rechazo de todas las teorías éticas basadas en el significado del bien, la distinción entre éticas formales y materiales es una de las más recurridas.

.........A todas estas clasificaciones se les puede añadir las teorías que quedan en zonas intermedias, intentando superar los dilemas que plantean las distinciones polares. Cuestión de cada cual es adherirse más a una o a otra. Pero en fin, para concluir, sólo queda decir que lo que realmente interesa de estas formas de clasificar las teorías no es la erudición de conocer su nomenclarura, sino lo que nos obliga a plantearnos respecto a la naturaleza del bien y el mal, de la moral al fin y al cabo. Plantearnos estos temas nos ayuda a perfilar nuestros criterios y a hacernos más autónomos. Como siempre, toda forma de conocimiento aboca al conocimiento de uno mismo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

lunes, 16 de noviembre de 2009

El amor ciego



El amor ciego



..............¿Por qué se dice que "el amor es ciego"? Tendemos a pensar que perdonamos cualquier defecto del amado, cerrando los ojos ante ello, o que sublimamos sus cualidades no viendo la realidad.
..............Pero el origen del significado de esta expresión es algo distinto, y se remonta a ciertas concepciones sobre el conocimiento sensible y el conocimiento inteligible, relacionadas a su vez con concepciones sobre distintas esferas de la realidad. Los mitos retratan de un modo excepcional estas concepciones.
.............Recordemos a Tiresias, el adivino. La versión más extendida de su ceguera cuenta que, paseando por el monte, vio a dos serpientes en cópula. Separándolos o hiriendo a uno de ellos -según alguna versión mató a la hembra-, el resultado de su acción fue que quedó convertido en mujer. Siete años más tarde y repitiéndose la escena, de su nueva intervención recuperó su primitivo sexo. Siendo conocida esta aventura, ocurrió que un día discutían Zeus y Hera sobre cuál de los dos sexos disfrutaban más del acto amoroso, y decidieron consultar a Tiresias, pues era el único conocedor de ambas experiencias. Su respuesta fue que, si hubiera que dividir el placer en diez partes, la mujer se quedaría con nueve y el hombre sólo con una. Hera se encolerizó al ver revelado el gran secreto del sexo femenino, por lo que, en castigo, le dejó ciego. Para compensar esta cruel venganza, Zeus le concedió el don de la profecía, privilegio que conservó aun después de su muerte, como aparece en la Odisea.


........La interpretación del mito nos revela que el conocimiento del "más allá" o de la cara oculta y primigenia de la realidad requiere la ausencia o disolución de los sentidos, de entre los cuales la vista es el más privilegiado en el mundo griego (recordemos que el verbo que designa el conocimiento, εἰδέναι (eidenai), deriva de εἴδω (eidō, ver o mirar), se refiere a la visión interior, y de ahí deriva nuestra palabra "idea").




..........Esto se refleja también en el mito de Edipo. Recordemos que, tras conocer su verdadero linaje y el cumplimiento fatal de su destino, habiendo ya matado a su padre y tomado a su madre por esposa, se sacó los ojos (más concretamente, se clavó el alfiler del vestido de su madre cuando esta se ahorcó). ¿Por qué esta brutal reacción contra sí mismo? La verdad oculta se le ha manifestado y ya esta vida, en la que nos mostramos y la que se nos muestra a la percepción humana, le resulta odiosa. Sacarse los ojos es renunciar al conocimiento de este mundo y sus placeres, reinos, posición y poder. Esa renuncia es la que marca su personalidad tal y como se muestra en la obra posterior a Edipo Rey, Edipo en Colono.


............¿Y qué tiene esto que ver con el amor? Creemos que el amor ciego describe la pasión que nubla la realidad y nos lleva a sublimar al otro, pero hay otro sentido más primigenio de esta visión. el amor verdadero no contempla al amado con los ojos del cuerpo, sino con los del alma. La mera atracción erótica es carnal, el atractivo del cuerpo no es verdadero amor. Estar realmente enamorado (no en el sentido de Stendhal) no es desconocer al otro ni sublimarle, sino ver más allá de lo que los demás ven. Es ese amor que inspira la Afrodita Urania de Platón, llegar a esas cualidades espirituales que trascienden el aquí y el ahora. En este sentido, amar es alcanzar lo eterno.

martes, 10 de noviembre de 2009

Nietzsche, Freud y Einstein

Éste es un vídeo que he encontrado en youtube del que me habló mi compañero Juan Luis. Oímos hablar de los grandes pensadores, de sus contribuciones al pensamiento. Nos imaginamos, cómo no, que tendrían vida personal, e incluso estudiamos sus vidas paralelas a sus obras. Pero pocas veces los vivimos en directo.

El gran pensador del superhombre, en sus últimos días de locura, queda retratado con esa mirada hacia dentro, como mirando ya su propio crepúsculo interior. Su mano parece un corazón intentando latir; en un momento parece querer decir un último mensaje, señalar algo, sin esperanza. Sus movimientos lentos, sin rumbo, apenas insinuados, parecen huir de la vida, o quizá esbozar un último pálpito en ella. Esa vida que tanto exaltó como fuente primigenia y radical, principio y sustento superior a toda verdad y a todo ser. Es duro presenciar el fin.

Muy distinto es el retrato de Freud, con la vida acelerada por la cámara, de movimientos rápidos. Leyendo ávido, vital en su gesto de ponerse y quitarse las gafas, en un día soleado y acompañado (supongo) por su mujer, extendiendo alegre su falda entre las hojas... Quien nos sumergiera en el abismo tenebroso del inconsciente parece retratado en un momento en que disfruta a tope de la vida.

Nada nos aparece, sin embargo, de la vida de Einstein en su retrato. Pero sí de la potencia de su pensamiento y el prestigio adquirido. Comienza la cinta con una risa espontánea y autocomplaciente, y continúa con el discurso que motiva la grabación. Siendo el más moderno, abundan más las grabaciones sonoras donde aparece en persona explicando sus teorías científicas o sus posiciones políticas. El documento recoge, con sincronía, tres fuertes influencias de la Edad Contemporánea, y parece avanzar diacrónicamente en la capacidad de registrar documentos.

Tres hombres para una época.



lunes, 9 de noviembre de 2009

Padres y chiquillos

El preocupante tema de la violencia juvenil y la falta de valores es uno de los más candentes de nuestra actualidad. No vamos a entrar en sucintos análisis sociológicos sobre la educación de hoy en día; para qué deprimirnos más. Dejémonos llevar un poco por el lado cómico de la versión más populachera del asunto. Ahí os dejo con

PADRES Y CHIQUILLOS



miércoles, 4 de noviembre de 2009

cortiblog 16

......El lenguaje no se compone sólo de significados, sino también de sentimientos y valoraciones asociadas a esos significados. ¡Y qué fácil es manipular la realidad con ellos! Ante una misma actitud o cualidad, le damos un nombre u otro según queramos alagarla, censurarla, exagerarla o minimizarla. Y claro, la elección dependerá de que sea uno mismo quien la mantiene o quien la sufre.
......Vamos a poner un ejemplo: ¿Cuándo alguien está defendiendo su dignidad y cuándo está siendo soberbio? A menudo algunas personas tienen que reclamar sus derechos ante otros; pero también a menudo reclaman privilegios o, dado la vuelta: a menudo la gente se aprovecha de los demás (el poderoso categorizará de soberbio a quien cuestione el uso de su poder) pero también se puede acusar a alguien de soberbio si mantiene una postura firme ante quien reclama lo que realmente no le pertenece. Y claro, también hay situaciones ambiguas, y un cierto campo semántico asociado a esta postura.
......¿Cómo deshacer las trampas manipuladoras del lenguaje? Apelando al amigo Sócrates: con la definición. Voy a proponer algunas que intentan abarcar esas connotaciones emotivas para entender cuándo se puede o debe censurar y cuándo no.

Dignidad: respeto por uno mismo.
Soberbia: creencia injustificada en que uno mismo, en su ser o en su juicio, es superior a otros.
Arrogancia: exibición de la soberbia.
Orgullo: esta palabra abarca connotaciones positivas y negativas. "Yo tengo mi orgullo" o "es un orgulloso" son dos ejemplos de esta ambigüedad emocional del término. Podemos acotarlo como una dignidad ciega. Si atina, resulta digno. Si no, resultará hiriente, para uno mismo u otros.
..........Pensad ahora vosotros en los términos opuestos: humildad, humillación, modestia, servilismo... ¿cuándo hemos de ser humildes y cuándo nos estamos humillando?...

lunes, 2 de noviembre de 2009

LOS MOTORES DE LA CONDUCTA HUMANA. CRITERIOS DE ACCIÓN

CRITERIOS DE ACCIÓN: INTERESES Y CONCIENCIA. EL UMBRAL DE LA MORAL

..............Recordemos que lo que caracteriza un juicio o un criterio moral es que sea universal y desinteresado. En cuanto a los valores, los definimos como aquello que se desea por sí mismo, y en concreto el valor moral lo que valoramos con respecto a los conceptos de bien y mal, de justo o injusto, términos que son en sí mismos universales y desinteresados. Sistema de valores: perspectiva individual, social y universal. Relación entre ellas.
............Hemos definido la moral como algo que deseamos en última instancia, más allá de la sujeción contextual al espacio y al tiempo. En la balanza de los motores de la acción, los valores morales eran criterios sobre lo que consideramos bueno en sí, al margen del contexto de mis intereses. Aquí es donde encontramos la relación entre el criterio moral y la voluntad, del mismo modo que otros criterios se relacionan con deseos e impulsos (limitados espacial y temporalmente).
...........Ya Kant explicaba que, si sólo fuéramos racionales, el imperativo categórico sería un ser y no un deber ser. Pero nuestra naturaleza sensible (el hecho de tener un cuerpo, unas necesidades y unos deseos que nos condicionan) hace que a veces nos arrastremos más por criterios contrarios a nuestra propia razón universal sobre cómo debería ser el mundo, al margen de mi papel o puesto en él.
..........La moralidad de la acción, pues, va a depender de dos factores que se sitúan como en los dos platos de una balanza: uno es el interés propio: las consecuencias que para mí tendrá mi acción, ya sea para el mantenimiento de mi vida o para una simple ganancia económica, de prestigio, de comodidad...
.........En el otro plato de la balanza se sitúa lo que mi voluntad me dice a través de mi conciencia. Ese es el criterio universal que poseo, pero que tendemos a nublar, y que sólo puede ser esclarecido por la reflexión racional (1), que nos libera de prejuicios y nos enfrenta a nosotros mismos.
........Cuando el interés vence a la conciencia, tendemos a acallar esta última y a relegarla al fondo de la mente. Este proceso genera remordimientos, tanto mayores cuanto mayor sea la conciencia.
........Nuestra fuerza de voluntad puede ser mayor o menor; también puede ser mayor o menor nuestra claridad de juicio respecto a los propios valores, lo que creemos que está bien o mal. Hay tendencias personales (personas más morales o con más capacidad de sacrificio), pero también depende del momento y de lo que nos juguemos en concreto (recordemos que las jerarquías de valores difieren para cada cual). Al punto en que la balanza se inclina de un lado u otro es a lo que llamo el umbral de la moral.

(1) Con esto no queremos cerrarnos a la idea de que la moral se perciba a través de la razón; algunas teorías tienden a explicar esa percepción como sentimientos, intuiciones emocionales, u otras formas específicas de intuición. Pero esclarecer nuestras propias ideas es sin duda tarea de la razón o reflexión consciente.

domingo, 1 de noviembre de 2009

LOS MOTORES DE LA CONDUCTA HUMANA. REFLEXIÓN RACIONAL Y VOLUNTAD

REFLEXIÓN RACIONAL Y VOLUNTAD


Razón

Una de las principales acepciones del término “razón” la define como facultad de discurrir. Por esta facultad se ha distinguido al hombre del resto de los animales, si bien en su formulación primigenia, la cualidad específica del hombre era el lógos, un término cuyo significado abarca connotaciones distintas a las actuales (abarca las acepciones de la capacidad de discurrir y los términos con que se expresa la comprensión del mundo: el lenguaje). En relación a la conducta humana, lo que aquí nos interesa en principio es que esta facultad analiza y esclarece las causas y sopesa las consecuencias de seguir cualquiera de los factores que determinan nuestra conducta (impulsos, deseos, intereses, sentimientos, valores...) intentando ordenarlos y compatibilizarlos. En este aspecto podemos sin más identificarla con la que Kant denominó “el uso práctico de la razón” (en contraposición a su uso teórico).
La razón o reflexión, entendida como lógos (recuérdese el significado de día-lógos), es el vehículo de comunicación entre todos los hombres y la herramienta universal para alcanzar la justicia, eliminar ambigüedades lingüísticas y falsas creencias (doxopatologías) que empañan y contaminan la convivencia social.

Breve recorrido por su significado
Platón distinguirá tres naturalezas condicionantes de la conducta o tres partes del alma: la irascible (se refiere al ánimo,el ímpetu, la visceralidad), la concupiscible o apetitiva (los deseos del cuerpo) y la racional. Ésta última debe dominar y controlar las otras: en su mito del carro alado ha de ser el auriga. Aristóteles define el logos como el tipo de alma específica del hombre, pero en lo referente a la acción existen en griego otro término para aludir a esta “inteligencia práctica”: la sophrosine o prudencia. En la Edad Media destaca el debate que la contrasta con la fe, mientras que en la Edad Moderna se centran en su oposición a la experiencia, en cuya relación se centrará buena parte de la filosofía de Kant. De este autor cabe destacar que considera la razón como la fuente del conocimiento ético: es ella quien nos dice lo que está bien o mal, en oposición al “emotivismo moral” de Hume, consecuencia de su empirismo. Ya en la Edad Contemporánea su estudio ha dado lugar al idealismo alemán, el raciovitalismo de Ortega… Y en el aspecto ético se ha intentado explicar el conocimiento de los valores a partir de otras fuentes o facultades (véase Scheler).Una de las principales acepciones del término “razón” la define como facultad de discurrir. Por esta facultad se ha distinguido al hombre del resto de los animales, si bien en su formulación primigenia, la cualidad específica del hombre era el lógos, un término cuyo significado abarca connotaciones distintas a las actuales (abarca las acepciones de la capacidad de discurrir y los términos con que se expresa la comprensión del mundo: el lenguaje). En relación a la conducta humana, lo que aquí nos interesa en principio es que esta facultad analiza y esclarece las causas y sopesa las consecuencias de seguir cualquiera de los factores que determinan nuestra conducta (impulsos, deseos, intereses, sentimientos, valores...) intentando ordenarlos y compatibilizarlos. En este aspecto podemos sin más identificarla con la que Kant denominó “el uso práctico de la razón” (en contraposición a su uso teórico).


Voluntad
El vocablo deriva del latín voluntas-atis < volo = querer. El DRAE la define como potencia del alma que mueve a hacer o no hacer una cosa. Pero este concepto ha sido tratado desde diversas perspectivas y con distintos significados. Aquí vamos a centrarnos en aquél que lo distingue de los deseos y que hace referencia a la intencionalidad moral.
Si partimos de la búsqueda de la autenticidad individual, del yo íntimo (el yo trascendental kantiano) este término haría alusión a lo que el individuo quiere por encima de todo; es algo a menudo desconocido, ya que los deseos nos marcan falsas expectativas, en cuanto están sometidos a las circunstancias del momento concreto en que vivimos (recordemos que el deseo es contextual: aquí y ahora quiero algo). En este sentido, podríamos decir que constituye el punto máximo de individualización, siendo por ello lo más indefinible.
Para entender la distinción entre voluntad y deseo (ambos son querencias de algo), pensemos en cualquier cosa que a veces nos privamos de hacer, aunque nos apetezca, por satisfacer una querencia mayor: quiero salir pero me quedo a estudiar, no me gusta una medicina pero me esfuerzo y la tomo para curarme… Voluntad y deseo pueden entrar en conflicto. Se ve muy claro en el caso de las adiciones: alguien puede querer superar una adición (pongamos que desea fumar), para lo cual tendrá que hacer un esfuerzo de voluntad. Lo expresamos muy claramente cuando hablamos de tener “fuerza de voluntad”.
Conocerse a uno mismo significa superar los impulsos (se ciñen a la naturaleza meramente biológica) y los deseos (limitados a lo temporal, a un momento determinado más o menos amplio, y condicionados por la sociedad, tanto en cuanto que los crea como que nos impulsa a crear una imagen de nosotros mismo que la satisfaga, para insertarnos en ella; bien lo sabe la publicidad), por lo que la voluntad se ayuda de la reflexión (lógos).
Papeles destacables de la voluntad en la filosofía
Nietzsche definirá al hombre como voluntad de poder, haciendo así de ésta la raíz de la naturaleza última del ser humano. Kant anteriormente había identificado la buena voluntad con la obediencia a la razón, única autoridad que nos hace verdaderamente autónomos.

Paradojas para pensar un poco
Conocerse a uno mismo tendría relación con conocer la voluntad interna, que a veces se ve empañada por los deseos e incluso por las expectativas de otros. Pero, ¿qué somos nosotros mismos? Podemos, en principio, identificarnos con nuestro cuerpo; enseñamos nuestro retrato y decimos “este soy yo”. Pero, ¿es posible que no nos guste nuestro cuerpo? Obviamente pasa a menudo. Si el cuerpo es el objeto juzgado, ¿quién es el sujeto que juzga? Podemos contestar que “el alma”. Pero es también difícil entender qué es eso. ¿Nuestro carácter, por ejemplo? ¿No es también posible que no nos guste? A veces rechazamos ser tan tímidos, o tan irascibles, o tan perezosos… ¿qué es la autoestima? ¿Quién estima y qué es estimado? Hemos hablado de rasgos de carácter, quizá podríamos apelar a la inteligencia racional. Pero, en un principio, eso nos iguala a todos en lo que se puede conocer. Y, en cualquier caso, ¿no puede ocurrir también que quisiéramos tener más inteligencia, o más talento para algo de los que carecemos (para los números, la música, el trato social…? Pensemos en la pregunta ¿Qué es el yo? ¿Es una cuestión metafísica o una trampa del lenguaje?...

Curiosidades etimológicas de algunos nombres de la Odisea



CURIOSIDADES ETIMOLÓGICAS Y GENEALÓGICAS DE ALGUNOS PERSONAJES DE LA ODISEA


Ulises (Ὀδυσεύς): en el original griego, Odiseo. El nombre de Ulises procede de una variedad dialectal latina. Hijo de Anticlea y Laertes, aunque algunas fuentes lo hacen hijo de Anticlea y Sísifo.
Una tradición cuenta que Anticlea, embarazada de él, se dirigía a un lugar donde parir cuando se vio sorprendida por la lluvia, teniendo que hacer un alto en el camino. De ahí podría venir su nombre, que resultaría una contracción de “Zeus envió lluvia sobre el camino”: κατά τήν ὁδὸν ὁ Zεύς. Otra etimología supuesta alude al hecho de que Sísifo le predijo que sería odiado por mucha gente; su nombre, en efecto, recuerda al verbo “ser odiado” (ὸδύσσoμαι); en cualquier caso, resulta demasiado anecdótico para no ver en ello una etimología derivada. La etimología más probable es la que recuerda su verdadera naturaleza, aquélla por la que será más recordado, y ésta haría referencia al nombre de “camino” en griego, ή ὁδóς. El espíritu áspero de la palabra, que parece desacreditar esta etimología, se explica por la forma del término en épico: oὐδóς, oὔ, donde el espíritu es suave. Podemos sumarle como segunda parte alguna derivación del verbo σῴζω, salvar, preservar del peligro. Entendido en voz pasiva, el nombre completo podría significar “el que es salvado del camino, el que llega felizmente tras el camino”.
Con su propio nombre se desarrolla un juego de palabras en uno de los episodios más conocidos de la Odisea: cuando es interrogado por Polifemo acerca de su nombre, éste le responde que se llama “nadie” (oὐδείς). Por un lado, le dice su nombre a medias, por otro le miente sobre su significado. Es propio de su astucia dialéctica, engañar y mentir sin que lo parezca o pueda ser acusado; en una palabra: manipular. El mismo juego se produce en el canto X, cuando Circe le aconseja ir al Hades a consultar el oráculo de Tiresias, señalándole que “hasta el Hades nunca nadie llegó en una nave”.

Penélope (Πηνελόπη): hija de Icario y nieta de Tindáreo, prima, por tanto de Helena. Su madre fue la náyade Peribea.
La etimología más plausible sería un compuesto de πενίoν, que significa canilla (carrete con el hilo de la trama) y λώπη, vestidura o manto. Haría así alusión a la famosa tela –en realidad, un sudario para su suegro Laertes– que tejía de día y destejía de noche para entretener a sus pretendientes.

Telémaco (Tηλέμαχoς): hijo de Ulises y Penélope. Las únicas similitudes que hemos encontrado nos hacen postular que su nombre podría estar compuesto del prefijo τηλε, que significa lejos, lejano o a distancia, y el sustantivo μάχη, lucha o batalla. Los primeros libros de la Odisea, conocidos como “telemaquia”, narran las peripecias del joven que huye de su casa en busca de noticias de su padre y se enfrenta a los pretendientes de Penélope.

Circe (Κίρκη): maga o hechicera, hija del Sol (Helios) y de la oceánide Perseis según unos, y según otros de Hécate, antigua diosa ctónica de la magia y los hechizos. Tía de otra famosa hechicera, Medea. Habita en la isla de Ea, en Italia; con toda seguridad, la península donde se encuentra el monte hoy llamado Circeo. Pudo tener con Ulises un hijo llamado Telégono, que fundaría la ciudad de Túsculo, en Italia. Según otras tradiciones, con Ulises tuvo a Latino, o bien a Romo, Antias y Ardeas (epónimos de las ciudades de Roma, Antio y Árdeas). Todas éstas son tradiciones latinas.
Aunque ignoramos si tiene relación, su nombre se asemeja mucho a kírkoV, circo o espacio circular –también halcón, aunque este animal es denominado así por su vuelo circular–. La única conexión que podemos imaginar es la relación de los círculos o anillos con la magia.

Calipso (Kαλυψσώ): ninfa hija del Sol y Perseis, o según otra tradición de Atlante y Pléyone. Vivía en la isla de Ogigia (con toda probabilidad, la península de Ceuta). Habría tenido de Ulises un hijo, Nausítoo o Nausínoo, aunque otras tradiciones le atribuyen más.
Su nombre significa “la que oculta”. Deriva del verbo griego kαλίπτω, que significa cubrir o envolver.


Polifemo (Πολύφημος): hijo de Poseidón y la ninfa Toosa, es cegado por Ulises como le habían profetizado, provocando la cólera del dios del mar contra el héroe.La etimología de su nombre nos es desconocida; la única similitud encontrada en con el prefijo πολύ, que significa muchos o múltiples, y πήμη, que se traduce como voz, advertencia, fama, reputación o noticia. A este personaje le fue profetizado que sería cegado por Ulises. Su nombre, no obstante, coincide con el de otro personaje menos conocido, un lapita cuyo padre divino sería también Poseidón.Aunque no pertenece a la primera generación de cíclopes (hijos directos de Urano y Gea), por su naturaleza sigue representando fuerzas primigenias y salvajes, ya que es pastor y devora la carne cruda.Podemos añadir que el nombre de “cíclope” deriva de κικλός, círculo o redondo, y σκοπός, observador o espía (el que ve redondo, alusión a su único ojo).

Antínoo y Eurímaco: principales pretendientes de Penélope.
Antínoo (Aντίνooς) es el jefe de los pretendientes. Se caracteriza por su brutalidad y arrogancia. el nombre derivaría del prefijo αντί, contrario a, que se opone, y νoóς o νoύς, inteligencia, espíritu, mente, pensamiento, prudencia o sagacidad, es decir, las cualidades representadas por Atenea y que caracterizan y definen a Ulises, de quien Telémaco –a quien también quiere matar– las habría heredado.
Eurímaco (Eὐρύμαχoς) es otro de los pretendientes más destacados de Penélope. Siente gran vergüenza al no poder tensar el arco. Una vez muerto Antínoo, intenta en vano reconciliarse con Ulises; entonces éste le acomete con la espada y muere de un flechazo. Su nombre parece proceder del adjetivo Eὐρύσ-,ευ, εια, , que significa ancho o vasto, y μαχη, batalla.


Euriclea (Eὐρύκλεια): es la criada fiel que reconoce a Ulises cuando regresa de incógnito, disfrazado de mendigo. Puede que sea arriesgada la etimología que vamos a proponer, pues no hemos encontrado referencias, pero podría relacionarse con dos verbos: εὐρίσκω, hallar, descubrir, y κλείω, cerrar, bloquear. Al fin y al cabo, su papel más destacado es descubrir la identidad bajo la que se oculta Ulises, tras su apariencia de mendigo.

Anticlea (Aντίκλεια): madre de Ulises y esposa de Laertes. Quizá, al igual que el anterior, este nombre tenga alguna relación con el verbo cerrar o bloquear, y el prefijo anti- puede indicar su oposición o resistencia a soportar ese secreto del destino de su hijo. Pero es también una etimología arriesgada.

Melantea (Mελαντεια): es la criada infiel. Su nombre recuerda demasiado a μελας o μελάντερα, negra o más negra.



Algunos tipos de divinidades
menores

Sirenas (Sειρήνες): genios marinos, mitad mujer, mitad aves. Son hijas de la musa Melpómeney el dios-río Aqueloo. En la Odisea son dos, aunque en tradiciones posteriores aparecen en mayor número. Homero las sitúa cerca del golfo de Nápoles, frente a la isla de Sorrento.

Ninfas (Nύμφαι): son “doncellas” de las campiñas, el bosque y las aguas. Representan espíritus de los campos y la naturaleza en general, personificando su gracia y fecundidad. En época homérica se las considera hijas de Zeus. Se trata de divinidades secundarias que habitan en grutas. Reciben diferentes nombres según el lugar que habitan: oréades: de la montaña; náyades: de los ríos; agrónomos: de los campos; melíades: de los fresnos; nereidas: del mar; alseides; de la floresta; hamadríades: de los árboles, epimélides: de las ovejas, etc. Sus amantes suelen ser los espíritus masculinos de la naturaleza, como el dios Pan, o los sátiros, aunque en ocasiones también se unen a dioses o humanos (como Calipso).

Sátiros (Sάτυροι): son divinidades de los bosques y las montañas; manifiestan un primitivo culto a la naturaleza y en Roma se identifican con los faunos. Suelen representarse como mitad hombres, mitad machos cabríos, con larga cola de caballo. Pertenecen al cortejo de Dionisos. Siempre insatisfechos sexualmente, las ninfas y ménades huyen de ellos
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