¿En qué se fundamenta, pues, nuestro conocimiento? Nos encontramos con unos datos de los sentidos y con una capacidad racional, de concebir ideas abstractas y constancias, y de deducir a partir de ellas. Los racionalistas, partiendo del afán de encontrar conocimiento seguro, afirman la existencia de ideas innatas para fundamentar en ellas tal conocimiento, dada la ambigüedad y falibilidad de los sentidos. La respuesta empirista, que será la más acorde con el espíritu científico posterior, asume como único punto de partida evidente que todo conocimiento parte de los sentidos. Habrá, pues, que explicar cómo se generan las ideas ficticias y de qué naturaleza son las matemáticas.
TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
El punto de partida de Hume es que el límite del conocimiento son las impresiones. A partir de aquí, va a analizar los elementos de que se compone y los tipos de conocimiento que hay. De aquí se derivará como consecuencia la crítica al principio de causalidad.
- Elementos del conocimiento:
· Impresiones. Son los datos de los sentidos; se dividen en simples y complejas. Se diferencian de las ideas únicamente por el grado de vivacidad.
Está hablando de lo mismo que Descartes denominó ideas adventicias; Descartes las denominó así porque destacó que "parecen venir de fuera", dejándolo como un mero parecer al haber dudado de la existencia de un mundo exterior.
· Ideas. Serían las huellas que dejan en la mente las impresiones. Se dividen también en simples y complejas. Las ideas simples se corresponden con impresiones simples; las complejas no se corresponden necesariamente con impresiones complejas; de este modo explica la existencia de ideas ficticias -fantasías, invenciones-. Todo conocimiento, por tanto, tiene su origen, más o menos cercano, en impresiones.
· Ideas. Serían las huellas que dejan en la mente las impresiones. Se dividen también en simples y complejas. Las ideas simples se corresponden con impresiones simples; las complejas no se corresponden necesariamente con impresiones complejas; de este modo explica la existencia de ideas ficticias -fantasías, invenciones-. Todo conocimiento, por tanto, tiene su origen, más o menos cercano, en impresiones.
Queda aún por dar razón de las ideas de razón, las que los racionalistas consideran ideas innatas, cuyo ejemplo más obvio son las matemáticas. Para ello analiza los tipos de conocimiento, clasificándolos del siguiente modo:
¿De dónde surge, pues?
La génesis del principio de causalidad está fundada en la experiencia. Lo aplicamos cuando vemos dos fenómenos hata ahora se han seguido siempre, e.: el calor aplicado a un cuerpo, y que éste se dilate.
Sin embargo, lo aplicamos siempre y, como observa, no podemos dejar de aplicarlo.
En resumen: La idea de conexión necesaria (causalidad) es debida al prejucio de la uniformidad de la naturaleza (como siempre ha funcionado así, siempre funcionará así). Ahora bien, es una cuestión de hecho: su contrario no implica contradicción lógica (por eso no es de relación de ideas). No conocemos los hechos futuros, por tanto decir que algo va a ser de un modo porque siempre ha sido así es un juicio inductivo, carente pues de validez lógica y generado por esa necesidad psicológica vital que nos hace caer en el prejuicio de uniformidad de la naturaleza.
Llegado a este punto (creemos cosas con una intensidad que no se justifica lógicamente), tiene que explicar el papel del hábito en la creencia. (distinción entre conocimiento de evidencia problable y conocimiento de evidencia superior: certezas vitales.
Si el Racionalismo de Descartes lleva a éste a la demostración de las tres sustancias (Dios, el alma y el mundo: res infinita, res cogitans y res extensa), ¿a dónde nos lleva la filosofía de Hume respecto a estas tres sustancias?
CRÍTICA A LA ONTOLOGÍA RACIONALISTA: la crítica a las tres sustancias cartesianas
Las tres parten del mismo punto de vista: son ideas metafísicas -recordemos que rechaza las ideas innatas- y no tenemos impresiones que justifiquen ningún tipo de en ellas. Son fruto del prejuicio sustancialista.
Dios: no tenemos impresión de Él, luego no es objeto de conocimiento; sólo puede ser objeto de fe.
Demostrada la inconsistencia de la causalidad, contesta a Descartes que no puede ser usado como fundamento causal de mis ideas -ni la de infinito- ni como garante del mundo.
Mundo exterior: tenemos impresiones, y tendemos a pensar que hay un mundo exterior que causa en mí esas impresiones (otra inferencia causal). Es la misma constatación que la de Descartes, sólo que si éste se veía en la necesidad de demostrar su existencia (para lo cual acudía a Dios como garante), Hume niega que podamos salir del límite de las impresiones. Una sustancia como mundo exterior a mí que cause mis impresiones no es más que un concepto metafísico innecesario.
-Alma, yo, sujeto:
Descartes no deducía esta sustancia: afirmaba conocerla por intuición. ¿Cómo puede Hume negar el "pienso, luego existo"? Solución: no lo niega, lo que se cuestiona es la "sustancia pensante" (res cogitans"); afirma que lo que ha hecho es pasar del "pienso" al "soy una cosa pensante", lo cual es un salto lógicamente inválido. Se trata del prejuicio sustancialista.
¿Por qué, entonces, tenemos una idea de "yo", de conciencia propia como unidad?
Para Hume el "yo" no es más que el conjunto de mis impresiones y emociones. Lo sustancializamos porque confundimos sucesión con identidad. (Para ilustrarlo, intenta visualizar quién eres: elimina toda impresión, todo recuerdo del pasado, toda idea, toda emoción que hayas sentido... ¿qué percibes como sustrato de todo ello...?)
Conclusión: características de su gnoseología: se define por su fenomenismo (sólo podemos afirmar lo que se muestra, nada más allá) y escepticismo (no hay posibilidad de adquirir un conocimiento seguro de tipo cientítico y predictivo: el analítico sólo aclara el conocimiento; el sintético siempre es a posterior).
ÉTICA
Hume es el fundadot del emotivismo moral, corriente filosófica de carácter ético que afirma que la moral se fundamenta o tiene su origen en sentimientos, no en conocimiento objetivo.
Problema: ¿Tenemos conocimientos racionales, innatos, que justifiquen unos principios objetivos de la moral, como afirman los racionalistas? La respueta de Hume es negativa. Todo lo que podemos afirmar -de lo que tenemos impresión- es que tenemos sentimientos de aprobación o rechazo ante ciertas conductas.
Llega a esta conclusión tras analizar el tipo de conocimiento que serían los juicios morales. Si estos fueran conocimiento, tendrían que ser, o bien de relación de ideas, o bien de hechos.
- De relación de ideas: afirma que la razón no determina el comportamiento ("la razón es esclava de las pasiones"). La razón no implica motivación; se aplica a conseguir los objetivos que nos tracemos, pero los objetivos o fines son de carácter emocional.
- De hechos: si fuera este tipo de conocimiento, tendríamos que tener impresión del vicio y la virtud; pero no lo tenemos: no están en el objeto (lo observado; por ejemplo, un crimen). Lo que observamos es un hecho sin más, pero este nos produce un tipo de sentimiento de aprobación o rechazado, este tipo de sentimiento moral se caracteriza por ser desinteresado.
Emotivismo moral
¿Qué es entonces la moral? ¿De dónde surgen los juicios morales? : sitúa sentimientos como fundamento último de la moral. Lo que caracteriza a los sentimientos morales es que son: naturales (no fundamentados exclusivamente en la costumbre) y desinteresados (delimitación respecto a otros sentimientos).
Consecuencias:
- Tipos de conocimiento:
· De relaciones de ideas.Proposiciones formales (sin contenido: rechaza las ideas innatas), analíticas; ámbito de las Matemáticas... (explica la naturaleza de las matemáticas sin recurrir a las ideas innatas: abstraemos las relaciones entre las ideas -cuyo origen primero son impresiones- y a partir de ahí deducimos). Dan lugar a enunciados analíticos (predicado incluído en el sujeto, por tanto no incrementan el conocimiento, sólo lo aclaran), por lo que son a priori.
· De hechos (pred. no incluído en sujeto; ámbito de la experiencia, la vida). Dan lugar a enunciados sintéticos (predicaco no incluido en sujeto; por tanto incrementan el conocimiento), que son siempre a posteriori.
Crítica del principio de causalidad:
Parece que la ciencia ofrece enunciados sintéticos (que incrementan el conocimiento) y a priori, algo que Hume acaba de negar que existan. En el caso de las ciencias empíricas (como la física, cuyas leyes acababa de establecer Newton) esto resulta cuestionable. Afirmamos, por ejemplo, que "si caliento un cuerpo, se dilatará". Esto puede usarse contra su explicación de los tipos de conocimiento y el origen del mismo, pues parece una excepción, dado que lo afirmo "a priori" (dándolo como seguro antes de que ocurra). Pero Hume lo que va a hacer es minar la objeción mostrando la invalidez lógica de la inducción (algunos x son A, luego todos los x son A) y que el principio de causalidad está fundamentado en ese tipo de conocimiento inductivo.
¿Como es posible la ciencia, es decir, que podamos saber a priori -antes de la experiencia- lo que va a pasar? En el ejemplo de "el calor dilata los cuerpos" lo que estamos aplicando es una relación causal, es decir, un "principio de conexión necesaria": dado "a", necesariamente se tiene que dar "b". Ahora bien, si es conocimiento, tiene que ser o de relación de ideas, o de hechos. Analiza ambos y demuestra que, en realidad, es solo un hábito de la mente, acostumbrada a ver que a un fenómeno"a" (calentar un cuerpo), hasta ahora, siempre se ha sucedido un fenómeno "b" (dilatarse).
· De relaciones de ideas.Proposiciones formales (sin contenido: rechaza las ideas innatas), analíticas; ámbito de las Matemáticas... (explica la naturaleza de las matemáticas sin recurrir a las ideas innatas: abstraemos las relaciones entre las ideas -cuyo origen primero son impresiones- y a partir de ahí deducimos). Dan lugar a enunciados analíticos (predicado incluído en el sujeto, por tanto no incrementan el conocimiento, sólo lo aclaran), por lo que son a priori.
· De hechos (pred. no incluído en sujeto; ámbito de la experiencia, la vida). Dan lugar a enunciados sintéticos (predicaco no incluido en sujeto; por tanto incrementan el conocimiento), que son siempre a posteriori.
Crítica del principio de causalidad:
Parece que la ciencia ofrece enunciados sintéticos (que incrementan el conocimiento) y a priori, algo que Hume acaba de negar que existan. En el caso de las ciencias empíricas (como la física, cuyas leyes acababa de establecer Newton) esto resulta cuestionable. Afirmamos, por ejemplo, que "si caliento un cuerpo, se dilatará". Esto puede usarse contra su explicación de los tipos de conocimiento y el origen del mismo, pues parece una excepción, dado que lo afirmo "a priori" (dándolo como seguro antes de que ocurra). Pero Hume lo que va a hacer es minar la objeción mostrando la invalidez lógica de la inducción (algunos x son A, luego todos los x son A) y que el principio de causalidad está fundamentado en ese tipo de conocimiento inductivo.
¿Como es posible la ciencia, es decir, que podamos saber a priori -antes de la experiencia- lo que va a pasar? En el ejemplo de "el calor dilata los cuerpos" lo que estamos aplicando es una relación causal, es decir, un "principio de conexión necesaria": dado "a", necesariamente se tiene que dar "b". Ahora bien, si es conocimiento, tiene que ser o de relación de ideas, o de hechos. Analiza ambos y demuestra que, en realidad, es solo un hábito de la mente, acostumbrada a ver que a un fenómeno"a" (calentar un cuerpo), hasta ahora, siempre se ha sucedido un fenómeno "b" (dilatarse).
Si fuera conocimiento de relación de ideas, su contrario implicaría contradicción lógica, lo cual no sucede.
¿De dónde surge, pues?
La génesis del principio de causalidad está fundada en la experiencia. Lo aplicamos cuando vemos dos fenómenos hata ahora se han seguido siempre, e.: el calor aplicado a un cuerpo, y que éste se dilate.
Sin embargo, lo aplicamos siempre y, como observa, no podemos dejar de aplicarlo.
Para explicar esto Hume distingue entre justificación racional (su validez lógica) y la necesidad psicológica: la causalidad es un principio subjetivo, no tenemos impresión de ella (recordemos que las impresiones son el límite del conocimiento). Pero la aceptamos como ley por su utilidad en el dominio de la naturaleza.
En resumen: La idea de conexión necesaria (causalidad) es debida al prejucio de la uniformidad de la naturaleza (como siempre ha funcionado así, siempre funcionará así). Ahora bien, es una cuestión de hecho: su contrario no implica contradicción lógica (por eso no es de relación de ideas). No conocemos los hechos futuros, por tanto decir que algo va a ser de un modo porque siempre ha sido así es un juicio inductivo, carente pues de validez lógica y generado por esa necesidad psicológica vital que nos hace caer en el prejuicio de uniformidad de la naturaleza.
Llegado a este punto (creemos cosas con una intensidad que no se justifica lógicamente), tiene que explicar el papel del hábito en la creencia. (distinción entre conocimiento de evidencia problable y conocimiento de evidencia superior: certezas vitales.
Si el Racionalismo de Descartes lleva a éste a la demostración de las tres sustancias (Dios, el alma y el mundo: res infinita, res cogitans y res extensa), ¿a dónde nos lleva la filosofía de Hume respecto a estas tres sustancias?
CRÍTICA A LA ONTOLOGÍA RACIONALISTA: la crítica a las tres sustancias cartesianas
Las tres parten del mismo punto de vista: son ideas metafísicas -recordemos que rechaza las ideas innatas- y no tenemos impresiones que justifiquen ningún tipo de en ellas. Son fruto del prejuicio sustancialista.
Dios: no tenemos impresión de Él, luego no es objeto de conocimiento; sólo puede ser objeto de fe.
Demostrada la inconsistencia de la causalidad, contesta a Descartes que no puede ser usado como fundamento causal de mis ideas -ni la de infinito- ni como garante del mundo.
Mundo exterior: tenemos impresiones, y tendemos a pensar que hay un mundo exterior que causa en mí esas impresiones (otra inferencia causal). Es la misma constatación que la de Descartes, sólo que si éste se veía en la necesidad de demostrar su existencia (para lo cual acudía a Dios como garante), Hume niega que podamos salir del límite de las impresiones. Una sustancia como mundo exterior a mí que cause mis impresiones no es más que un concepto metafísico innecesario.
-Alma, yo, sujeto:
Descartes no deducía esta sustancia: afirmaba conocerla por intuición. ¿Cómo puede Hume negar el "pienso, luego existo"? Solución: no lo niega, lo que se cuestiona es la "sustancia pensante" (res cogitans"); afirma que lo que ha hecho es pasar del "pienso" al "soy una cosa pensante", lo cual es un salto lógicamente inválido. Se trata del prejuicio sustancialista.
¿Por qué, entonces, tenemos una idea de "yo", de conciencia propia como unidad?
Para Hume el "yo" no es más que el conjunto de mis impresiones y emociones. Lo sustancializamos porque confundimos sucesión con identidad. (Para ilustrarlo, intenta visualizar quién eres: elimina toda impresión, todo recuerdo del pasado, toda idea, toda emoción que hayas sentido... ¿qué percibes como sustrato de todo ello...?)
Conclusión: características de su gnoseología: se define por su fenomenismo (sólo podemos afirmar lo que se muestra, nada más allá) y escepticismo (no hay posibilidad de adquirir un conocimiento seguro de tipo cientítico y predictivo: el analítico sólo aclara el conocimiento; el sintético siempre es a posterior).
ÉTICA
Hume es el fundadot del emotivismo moral, corriente filosófica de carácter ético que afirma que la moral se fundamenta o tiene su origen en sentimientos, no en conocimiento objetivo.
Parte de una crítica del racionalismo moral y deriva de su teoría del conocimiento, dado que, para estudiar la naturaleza de los jucios morales, se planteará si tenemos impresión del bien o la virtud, cosa que no se da. Su planteamiento sería el siguiente:
Problema: ¿Tenemos conocimientos racionales, innatos, que justifiquen unos principios objetivos de la moral, como afirman los racionalistas? La respueta de Hume es negativa. Todo lo que podemos afirmar -de lo que tenemos impresión- es que tenemos sentimientos de aprobación o rechazo ante ciertas conductas.
Llega a esta conclusión tras analizar el tipo de conocimiento que serían los juicios morales. Si estos fueran conocimiento, tendrían que ser, o bien de relación de ideas, o bien de hechos.
- De relación de ideas: afirma que la razón no determina el comportamiento ("la razón es esclava de las pasiones"). La razón no implica motivación; se aplica a conseguir los objetivos que nos tracemos, pero los objetivos o fines son de carácter emocional.
- De hechos: si fuera este tipo de conocimiento, tendríamos que tener impresión del vicio y la virtud; pero no lo tenemos: no están en el objeto (lo observado; por ejemplo, un crimen). Lo que observamos es un hecho sin más, pero este nos produce un tipo de sentimiento de aprobación o rechazado, este tipo de sentimiento moral se caracteriza por ser desinteresado.
Emotivismo moral
¿Qué es entonces la moral? ¿De dónde surgen los juicios morales? : sitúa sentimientos como fundamento último de la moral. Lo que caracteriza a los sentimientos morales es que son: naturales (no fundamentados exclusivamente en la costumbre) y desinteresados (delimitación respecto a otros sentimientos).
Consecuencias:
Una consecuencia principal y la más problemática es la subjetividad de la moral (los sentimientos son subjetivos).
Otra es que el papel de la razón se aplica a los medios para conseguir algo, no a los fines de la acción. "...esclava de las pasiones".
Otra es que el papel de la razón se aplica a los medios para conseguir algo, no a los fines de la acción. "...esclava de las pasiones".
Respecto a su universalidad, sos sentimientos se dan ante lo particular; no hay, pues, leyes generales; no se puede demostrar racionalmente que algo es bueno o malo.
Objeción: sus críticos le objetarán que, si se reduce a sentimientos y es, pues, subjetiva, ¿cómo se explica la homogeneidad general de la moral? Su respuesta es que esto se debe a que tenemos una naturaleza humana común (e. de la medicina y el cuerpo humano). Del mismo modo que la creencia en el principio de causalidad se explica por el prejuicio de uniformidad de la naturaleza, la creencia en principios morales objetivos se fundamenta en la falacia naturalista (paso de enunciados descriptivos -esto es así- a prescriptivos -esto debe ser así-).
En resumen, podemos caracerizar la ética de Hume del siguiente modo:
Es una ética a posteriori: sólo experimentando el placer o dolor moral juzgamos que algo está bien o mal.
Es una ética hedonista: reduce la moral a sensaciones, a sentimientos de placer o dolor. Para explicar la presencia en el ser humano de juicios morales universales (a priori, leyes morales), estable una similitud con la relación causal: la expectación del placer o displacer moral -una necesidad psicológica- establecemos juicios generales a priori.
Las críticas a la subjetividad de su moral las contesta con esa intersubjetividad basada en una naturaleza humana común.
POLÍTICA
Con esta concepción de la moral, ¿Cómo se puede cimentar un Estado basado en leyes?
El hombre establece una catalogación de las virtudes como base de la vida en sociedad. Esta catalogación es de carácter convencional (pero no arbitrario) y basada en la naturaleza común de los hombres.
La aceptación de la obligación (justicia, normas morales...) está basada en el egoísmo propio de cada individuo; a la la seguridad necesaria para vivir se añade la huida del displacer moral.
Apela a la simpatía entre los hombres para explicar la posibilidad de acuerdo (la simpatía es la captación y comunidad de los sentimientos morales). Esta simpatía es el fundamento del altruísmo social.
Es una ética a posteriori: sólo experimentando el placer o dolor moral juzgamos que algo está bien o mal.
Es una ética hedonista: reduce la moral a sensaciones, a sentimientos de placer o dolor. Para explicar la presencia en el ser humano de juicios morales universales (a priori, leyes morales), estable una similitud con la relación causal: la expectación del placer o displacer moral -una necesidad psicológica- establecemos juicios generales a priori.
Las críticas a la subjetividad de su moral las contesta con esa intersubjetividad basada en una naturaleza humana común.
POLÍTICA
Con esta concepción de la moral, ¿Cómo se puede cimentar un Estado basado en leyes?
El hombre establece una catalogación de las virtudes como base de la vida en sociedad. Esta catalogación es de carácter convencional (pero no arbitrario) y basada en la naturaleza común de los hombres.
La aceptación de la obligación (justicia, normas morales...) está basada en el egoísmo propio de cada individuo; a la la seguridad necesaria para vivir se añade la huida del displacer moral.
Apela a la simpatía entre los hombres para explicar la posibilidad de acuerdo (la simpatía es la captación y comunidad de los sentimientos morales). Esta simpatía es el fundamento del altruísmo social.
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