Hasta su época, la ciencia había seguido diversos caminos, había teorías contradictorias y errores. La autoridad de los pensadores clásicos y escolásticos no era garantía segura de verdad, pues entre ellos tampoco estaban de acuerdo en todo. Otros autores (desatacamos Bacon) se preocupan también por la necesidad de encontrar EL MÉTODO del conocimiento, para alcanzar el conocimiento seguro en todos los ámbitos del saber (física, metafísica, ética, política, teología…). Al igual que otros autores de su época, la Edad moderna, Descartes busca sentar las bases para alcanzar el conocimiento absoluto, la scientia universalis.
¿Cómo buscar el método? Analizando las formas de conocimiento que existen: intuición y deducción . En palabra de Descartes, "entiendo por intiución no el testimonio fluctuante de los sentidos o el juicio falaz de una imaginacíón que compone mal, sino [...] la concepción no dudosa de una mente pura y atenta, que nace de la sola luz de la razón" (piénsese en axiomas matemáticos, por ejemplo). La intuición se relaciona, pues, con la “luz natural de la razón”, que nos revela ideas innatas. La deducción sería la intuición continua de la relación entre las intuiciones simples.
El saber, por tanto, se debe construir desde algunos conocimiento seguros (adquiridos por intuición) a partir de los cuales deducimos el resto.Por tanto: si los cimientos son sólidos (certeza de las intuiciones) y deducimos bien, el saber será seguro.
¿Cómo podemos encontrar esas certezas básicas y saber que deducimos bien? Busquemos una ciencia que ya funcione así de forma segura: las Matemáticas. En ellas el método se manifiesta perfectamente; por ello va a elaborar la distinción entre el sentido externo (el manifiesto en las matemáticas) y el interno (ese mismo método aplicado a cualquier área del saber).
A partir de aquí extrae las cuatro reglas para la dirección del espíritu o reglas del método:
1ª evidencia, intuición (clara y simple).
2ª análisis.
3ª síntesis.
4ª comprobación.
Empecemos por la primera regla: la búsqueda de la evidencia:
LA DUDA METÓDICA
Momentos de la duda:
Tras una etapa de escepticismo, Descartes llegó al gran hallazgo, la primera certeza o evidencia: PIENSO, LUEGO EXISTO, cogito, ergo sum. (el “luego” equivale a “por tanto”, no es temporal).Per pensar entiende todo contenido de la consciencia: sentir, desear, tener ideas...
Esta primera certeza la considera una intuición, porque es clara y distinta. De este modo se defiende de quienes piensan que, tras dudar de las verdades de razón, no puede deducir nada, ni siquiera eso.
Empecemos por la primera regla: la búsqueda de la evidencia:
LA DUDA METÓDICA
Sólo podré estar seguro de mi conocimiento si parto de axiomas indubitables (si estoy absolutamente seguro de los principios de que parto, puedo deducir de ellos correctamente; pero si parto de conocimientos confusos lo que deduzca a partir de ahí puede ser falso). Por ello, para encontrar una primera evidencia desde la que construir el saber, va a buscar el modo de dudar de todo aquello de lo que sea posible encontrar un resquicio de duda, siguiendo estos pasos, empezando por la fuente de conocomiento que me habla del mundo (los sentidos) y viendo qué le va quedando cuando lo elimina y si, de nuevo se puede dudar de ello.
Momentos de la duda:
• Los sentidos: son ambiguos, a veces me engañan... Los datos que me dan sobre el mundo no son claros ni precisos.
• El mundo exterior. Parece que, aunque me informen mal, tiene que haber un mundo fuera de mí que provoque mis impresiones, pero también puedo dudar de ello: cuando sueño, no hay un mundo exterior a mi mente que provoque las impresiones que tengo, lo que estoy soñando. Eliminado un mundo fuera de mí, solo que queda examinar las verdades de razón, evidentes en las matemáticas.
• Las matemáticas. Empeñado en eliminar cualquier posible resquicio de duda, se plantea: afirmo este tipo de verdades porque tengo "sensación de certeza"; pero podría imaginar que hay un genio maligno que manipula mi mente y me causa esa sensación de certeza, haciendo que me equivoque en mis deducciones.
Tras una etapa de escepticismo, Descartes llegó al gran hallazgo, la primera certeza o evidencia: PIENSO, LUEGO EXISTO, cogito, ergo sum. (el “luego” equivale a “por tanto”, no es temporal).Per pensar entiende todo contenido de la consciencia: sentir, desear, tener ideas...
Esta primera certeza la considera una intuición, porque es clara y distinta. De este modo se defiende de quienes piensan que, tras dudar de las verdades de razón, no puede deducir nada, ni siquiera eso.
Teniendo ya una certeza indubitable, ¿Qué podemos deducir de ella?
Pasemos al segundo paso de las reglas: análisis. ¿Qué puedo extraer como conocimiento de esa primera y única certeza?
LAS SUSTANCIAS
Pasemos al segundo paso de las reglas: análisis. ¿Qué puedo extraer como conocimiento de esa primera y única certeza?
LAS SUSTANCIAS
Por sustancia entiende todo aquello que no necesita de otra cosa para existir (se diferencia de la definición de Aristóteles, para quien la sustancia es el ente particular -sustancia primera- y su definición -sustancia segunda-.
A la primera sustancia, la res cogitans (cosa pensante) llega, según afirma, por intuición, que es como considera el cogito ergo sum. Esta cosa pensante es la consciencia, que identifica con el alma. Aquí llegamos a la cuestión de la naturaleza del ser humano: Descartes lo identifica únicamente con el alma, la res cogitans. Lo evidente en nosotros, pues, no es el cuerpo, sino el alma. Del cuerpo podemos dudar, por tanto habrá que demostrar su existencia (algo que hará al llegar a la tercera sustancia).
Dada su definición de sustancia, tanto el cuerpo como el alma pueden concebirse sin necesidad la una de la otra. La consecuencia es que resultan irreductibles el uno al otro y, más aún, totalmente idependientes y ciegas. Para explicar la conexión entre el alma y el cuerpo recurrirá a la ide de que el cuerpo es recorrido por una especie de "espíritus" diminutos que se conectan con el cuerpo en la glándula pineal.
Tras la intuición de lpasa a analizar los contenidos de esta.
Demostración de la segunda sustancia: la res infinita.
De momento, sólo sé que pienso, es decir, que “soy una cosa que piensa” (más adelante, Hume señalará que, al pasar del "pienso" al "soy una cosa que piensa", cae en el prejuicio sustancialista). Entendiendo por pensar todo contenido de la conciencia, pasa a analizar esos contenidos.
En mi mente encuentro sentimientos, deseos, y contenidos o representaciones, a los que denomina "ideas". Según se me presentan o me parecen (aún no ha demostrado nada, luego no afirma nada de su veracidad o correspondencia con una realidad externa) distingue entre ideas adventicias (parece que vienen de fuera, porque no dependen de mi voluntad, se me imponen), ficticias (fantasías, ideas inventadas, que dependen de mi voluntad) e innatas (se imponen siempre igual, pero nunca cambian; son las verdades de razón, como las matemáticas).
(Aún no ha demostrado nada, va a analizarlas para ver si puede deducir algo de ellas). Entre las innatas, me encuentro con la idea de infinito. Argumenta: dado que soy un ser finito (limitado), y que la causa no puede ser menor que el efecto (por ejemplo, una huella no puede ser mayor que aquello que la produce) esa idea tiene que haberla puesto en mí un ser infinito. Lo identifica con Dios. En realidad, lo que ha hecho es aplicar argumento ontológico en formulación matemática.
En mi mente encuentro sentimientos, deseos, y contenidos o representaciones, a los que denomina "ideas". Según se me presentan o me parecen (aún no ha demostrado nada, luego no afirma nada de su veracidad o correspondencia con una realidad externa) distingue entre ideas adventicias (parece que vienen de fuera, porque no dependen de mi voluntad, se me imponen), ficticias (fantasías, ideas inventadas, que dependen de mi voluntad) e innatas (se imponen siempre igual, pero nunca cambian; son las verdades de razón, como las matemáticas).
(Aún no ha demostrado nada, va a analizarlas para ver si puede deducir algo de ellas). Entre las innatas, me encuentro con la idea de infinito. Argumenta: dado que soy un ser finito (limitado), y que la causa no puede ser menor que el efecto (por ejemplo, una huella no puede ser mayor que aquello que la produce) esa idea tiene que haberla puesto en mí un ser infinito. Lo identifica con Dios. En realidad, lo que ha hecho es aplicar argumento ontológico en formulación matemática.
La res extensa
Ahora que ha deducido la existencia de Dios, queda probar la tercera sustancia en el orden de la demostración: la res extensa o mundo. Parte de que, dado que Dios es infinitamente bueno, no va a engañarme en mi creencia de que las ideas adventicias se corresponden con un mundo exterior (“demuestra” así la existencia de ese mundo exterior).
"Demostrada" la existencia del mundo exterior, deduce sus propiedades: lo que aparece de ellas a su razón, no a sus sentidos. Lo que se muestra a los sentidos cambia, poene el ejemplo de un bloque de cera; su dureza, su color, su olor... son propiedades que cambian al calentarla; la única propiedad que permanece siempre en la materia es la extensión, por eso la llamará “res extensa”.
Su física es similar a la de Newton, pero no concibe el vacío; el espacio está siempre lleno de materia, llamando lugar interior al de los cuerpos y exterior al de fuera de ellos; el movimiento se produce en ondas o círculos.
CARACTERÍTICAS, CONSECUENCIAS Y ASPECTOS MÁS DESTACABLES DE SU FILOSOFÍA
Descartes es el padre y uno d elos máximos exponeentes del racionalismo, corriente filosófica que aspira a la formación de una ciencia universal (scientia universalis) entendiendo que solo la razón puede dar contenidos a partir de los cuales alcanzarla. Su concepción de la "luz natural de la razón" supuso un rechazo al paradigma aristotélico, ya en decadencia, y su concepción del método relativo a cada una de las ciencias.
La consecuencia más notrable de su filosofía consiste en esa separación radical entre las dos sustancias que componen al ser humano (cuerpo y alma, res extensa y res cogitans), siendo su dualismo antropológico el más radical. Esto tiene también como consecuencia un marcado solipsismo, es decir, el alma queda encerrada en sí misma, no pudiendo explicarse su conexión con el cuerpo (el argumento de la glándula pineal ha sido ampliamente criticado por su falta de rigor. Este solipsismo ha dado juego en el cine y la literatura, bajo el tema de la falta de seguridad sobre qué vida es la que realmente estamos viviendo (Matrix, Inception, Alicia en el pais de las maravillas, El mago de Oz, Shutter Island y un largo etc.)
Es por ello una filosofía subjetivista (encerrada en el sujeto, del que parte: la res cogitans) e idealista, pues hay una obvia primacía de la idea (lo mental) sobre la materia. De hecho, la existencia del alma se prueba por intuición, la del cuerpo o materia hay que demostrarla. En cuanto a su concepción de la materia, su física entra dentro del paradigma mecanicista. Su reducción de los animales a meros autómatas sin alma tendrá también consecuencias y críticas, especialmente por el debate actual sobre los derechos de los animales.
AAAAAAAAAAAAAAAAAGH QUE MUERTE! NO ME DA TIEMPO TENGO 374 PAGINAS DE BIOLOGIA QUE ESTUDIARME! MUEROME
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